
Rituales guaraníes sin aditamentos for export
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CALILEGUA, Jujuy (De una enviada especial).- A 140 kilómetros de la frontera con Bolivia, en el corazón de la pobrísima comunidad guaraní, el desentierro del carnaval del Pin Pin es la expresión genuina de una cultura que se resiste a la extinción.
En medio de la vegetación exuberante de las yungas, con un clima selvático, los guaraníes no desentierran diablos como los collas de la Quebrada de Humahuaca, sino que agradecen a Kaa, la diosa naturaleza, por los dones recibidos y hacen ofrendas (kaaiya) por los alimentos que esperan recibir a lo largo del año.
A diferencia del Carnaval de la Quebrada, los guaraníes viven su celebración como una costumbre ancestral auténtica, sin aditamentos for export.
La senadora Liliana Fellner, que es aceptada en la comunidad "como una hermana" dice que "ésta expresión de las yungas necesita ser resguardado como patrimonio cultural e inmaterial, porque sale del corazón de la gente".
Próximo al ingenio Ledesma, omnipresente en la región, Calilegua es el pueblito donde Evo Morales recibió parte de su educación primaria, cuando sus padres bajaban a Jujuy a trabajar en la zafra seis meses al año. La zafra explica que los guaraníes, una comunidad boliviana se haya extendido en el norte argentino.
La Nación acompañó la procesión de los ancianos guaraníes hasta un árbol, a cuya vera una enorme cruz hecha de flores y hojas identificaba el territorio de las ofrendas. Corre la chicha (extraida del maiz) y el vino (que se bebe hasta el desmayo) y se comparten los alimentos, mientras las mascaritas (que representan a los muertos) gritan, se rìen y suena la caja (instrumento de percusión) para bailar. No hay como negarse.
Isidoro Chapore, una de las ancianas, dice con orgullo a La Naciòn: "Este carnaval es para nosotros la continuación de la costumbre de nuestros antepasados, que vuelven para el festejo". A su lado, Karina Andrade, una joven guaraní, agrega: "Es importante que los jóvenes sean la voz que transmita esta cultura para que no se pierda".
Las mujeres visten la tradicional tipoy, una túnica de tela brillante con fileteados de distintos colores, que representan los colores de las flores en verano, y al son de la caja danzan el Pin Pin, que en lengua guaraní se denomina Arete Guazú (fiesta grande). A esta fiesta hay que venir vestido con ropa que resista, porque el talco y el papel picado son inevitables. La alegrìa no es optativa. Hay que celebrar y compartir la chicha, aceptar el talco en la cara, el pelo y la ropa.
Esta fiesta grande terminará el 8 de marzo. Cuando el carnaval termina en las yungas, las mascaritas se despojan de sus disfraces orillas del río, que se los lleva hasta el próximo febrero.
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