
Robaron dos litografías de Miró en la Feria ARCO, de Madrid
Estaban valuadas en 14.000 euros y desaparecieron del stand de una galería alemana
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MADRID.- Al parecer, fue bastante fácil. En el descuido, dos litografías del artista español Joan Miró (1893-1983) valuadas cada una de ellas en 7000 euros (8900 dólares) fueron robadas del stand de la galería alemana que las exhibía en la feria de arte contemporáneo ARCO, en esta ciudad.
El robo fue anteayer, el primer día de la edición N° 23 de la megamuestra. Pero sólo se supo ayer, al mismo tiempo en que llegaban a la exposición el rey Juan Carlos, el príncipe Felipe y su prometida, Letizia Ortiz, en una visita sorpresiva.
Así, la directora de ARCO, Rosina Gómez Baeza, pasó un mal momento al confirmar la mala noticia, al mismo tiempo en que era requerida por la prensa sobre la visita real, de la que muy pocos estaban enterados.
El segundo en dos años
El robo de los dos Miró se suma al ocurrido el año pasado, cuando desapareció un plato de cerámica, obra de Pablo Picasso, de 27 centímetros de diámetro, realizada en 1949, que fue misteriosamente extraído de la galería -también alemana- que lo exhibía. Estaba valuado en 11.500 euros.
Justamente a partir de ese hecho, hace pocos días, y al comentar con la prensa esta nueva edición, Gómez Baeza aseguró que esta vez se habían "elevado al extremo" las medidas de seguridad para evitar nuevos robos. Por lo visto, o no fue tanto el esfuerzo o de poco sirvió...
Ambas litografías -en referencia al arte de dibujar primero en una plancha y reproducir luego en una impresión- fueron retiradas "de una carpeta de láminas sin protección especial", según confiaron fuentes de la muestra.
Las dos obras se llaman "Ma de Proverbis" y "Osaka", miden 40 por 60 centímetros y se exhibían en el local de la galería Orangerie Reinz, que hizo la denuncia del caso, pero no quiso dar detalles de lo ocurrido.
Aunque comentario obligado por lo increíble de la repetición del hecho en dos ediciones consecutivas, el robo no alteró la rutina de la multitudinaria muestra, una de las más importantes del continente europeo, que el año último fue visitada por más de 190.000 personas.
Presencia argentina
Según se advirtió ayer, algunos de los galeristas y autores argentinos que exhiben sus obras en ARCO estaban más preocupados por su negocio que por lo ocurrido.
Para ellos el día tuvo buenas noticias. Por caso, Orly Benzacar, de la galería Ruth Benzacar, confirmó a LA NACION la venta de una obra de Jorge Macchi a la colección de arte moderno de la Tate Gallery, uno de los museos más importantes de Gran Bretaña.
Macchi está de parabienes en esta edición de ARCO. Su obra -por lo menos- está en tres galerías: en la de Benzacar, en una madrileña y en otra colombiana. Pero las buenas noticias no se terminaron allí, ya que anoche había interés comprador en las cuatro galerías de nuestro país aquí representadas: Benzacar, Florencia Braga Menéndez, Arte por Arte y Jorge Mara.
El local de Mara, con su selección de obra abstracta, tuvo un motivo adicional de expectativa: por allí cerca discurrió el paseo de Juan Carlos, Felipe y la novia más popular de España.
Tanto que hasta entre óleos y acuarelas salió a relucir (otra vez) el tema de la nueva vida de Letizia y de su próximo casamiento con el heredero, previsto para el 22 de mayo. "¿Dónde se siente más cómoda, como periodista o como integrante de la familia real?", le preguntaron a la joven, en alusión a su pasado en la televisión.
"Aquí estoy muy a gusto", fue todo lo que respondió Letizia, bastante lejos de su locuacidad inicial y, al parecer, entrenada ya en los rigores del protocolo que aconsejan prudencia a la hora de abrir la boca.
ARCO reúne esta vez a cerca de 250 galerías de todo el mundo. Naturalmente la mayor presencia es española, seguida de lejos por la alemana. Entre las representaciones minoritarias, la argentina mantiene sello propio con autores "muy a la vanguardia", según comentó el consejero de Cultura de la embajada, Sergio Baur.
En la visita real, tan discretos estuvieron Letizia, Juan Carlos y Felipe que nada dijeron tampoco a la hora de pisar la galería Marlborough, que si bien cuenta con firmas como Fernando Botero, Lucien Freud y Antonio Saura, aquí es popular por la relación de su directora con un ministro del gobierno que, casualmente, le compró numerosa obra para entes públicos.
Entre robos, compras y visitas reales, la comidilla de ARCO ayer dio para todos los gustos. Aunque no para que reaparecieran las dos piezas robadas.

