
Sin desperdicio
Caviar, chocolate o... basura. Nada se pierde para el brasileño Vik Muniz, que transforma cualquier material en obras de arte y no pierde conciencia social pese a ser uno de los fotógrafos más cotizados
1 minuto de lectura'
Días atrás, cuando las estrellas de Hollywood asistieron a la entrega de los Oscar en el Teatro Kodak de Los Ángeles, a diez mil kilómetros de distancia, en Río de Janeiro, unos mil recolectores de basura y sus familias siguieron la ceremonia a través de una pantalla instalada en el vertedero municipal Jardim Gramacho, el basural más grande de América latina y escenario de uno de los documentales que competía por una de las estatuillas doradas.
Wasteland/Basura extraordinaria , una coproducción británico-brasileña dirigida por Lucy Walker, no ganó; el premio fue para Inside Job , de Charles Ferguson, sobre la crisis financiera de 2008. Pero la nominación de la película sirvió para llamar la atención del mundo sobre el duro trabajo que realizan estos recolectores y poner de relieve la original obra del artista brasileño Vik Muniz, eje del proyecto.
Conocido por emplear los materiales más insólitos para sus obras, desde diamantes y caviar hasta chocolate y azúcar, Muniz, de 49 años, se inspiró en la actividad de los recolectores de Jardim Gramacho -que buscan objetos reciclables para vender, entre las toneladas de desperdicios-, e ideó una serie de piezas únicas que rinden homenaje a su sacrificada y menospreciada labor.
Sobre fotos ampliadas de algunos de ellos -Tião, Zumbi, Isis, Irmã y Suelen- como modelo, recreó pinturas famosas de la historia del arte con los desechos que los propios recolectores habían juntado. Luego subastó las imágenes en Phillips de Pury, en Londres, y obtuvo 300.000 dólares para la Asociación de Recolectores de Basura de Jardim Gramacho. Todo el proceso, que fue desde agosto de 2007 hasta mayo de 2009, fue registrado por las cámaras de la británica Walker.
"Encontré muchos paralelos entre mi trabajo y el de los recolectores, que buscan en la basura cosas para darles un nuevo significado. Como cualquier artista con una sensibilidad especial, ellos, en un ambiente crítico, consiguen diferenciar el valor de los objetos", resaltó Muniz a adnCULTURA durante una entrevista en su departamento de Ipanema.
Junto con Tião Santos, uno de los recolectores protagonistas del documental y titular de la agrupación beneficiada por el proyecto, Muniz viajó a Los Ángeles para los Oscar, mientras la hinchada local hacía fuerza por ellos en Jardim Gramacho.
"Hicimos un film sobre cómo transformar basura en dinero, pero le dieron el Oscar a una película sobre cómo transformar dinero en basura", resaltó el artista en su cuenta de Twitter ( @VikMuniz ) apenas se anunció que la estatuilla se la llevaba la cinta que retrataba el origen de la última crisis económica mundial.
"De cualquier forma, fue realmente un sueño de película lo que sucedió con este proyecto", dijo, más interesado en el impacto social que tuvo su iniciativa que en la cosecha de galardones cinematográficos.
Uno de los artistas contemporáneos más cotizados a nivel mundial, dedica gran parte de su tiempo a proyectos sociales y tiene su propia ONG, que ayuda a niños brasileños carenciados. "Afortunadamente, a diferencia de otros artistas, yo gano bastante dinero con la venta de mis obras, así que de todos los trabajos comerciales que hago con grandes empresas, el cien por cien va a directo a organizaciones filantrópicas", afirmó al explicar qué lo había atraído de trabajar con los recolectores de basura.
Se zambulló de lleno en su mundo -sucio, insalubre, agotador- y, a través del arte, logró aportarles cierta luz, una perspectiva distinta. Consiguió que las empresas de reciclado de basura tuvieran que emplear y dar prestaciones de salud a los recolectores en los grandes basurales, e incluso logró que varios de los personajes retratados en la película decidieran cambiar de trabajo y buscaran un futuro mejor para ellos y sus hijos.
"La fuerza del documental ha sido tremenda", dijo al evaluar la difusión que tuvo Wasteland/Lixo Extraordinario , documental que sí fue premiado en los festivales de cine de Sundance y Berlín.
En ese sentido, también defendió su reciente y criticada colaboración con la red TV Globo para crear las viñetas de presentación y cortes de bloque de Passione , la telenovela que fue el gran éxito del año pasado en Brasil.
"No hay ningún acontecimiento mediático en el mundo que pueda compararse con la telenovela de las ocho de la noche en Brasil: son 50 millones de personas que la ven diariamente, seis días por semana, por diez meses. Y mis viñetas aparecen unos 50 segundos en cada episodio. ¿Sabes cuánto costaría esa exposición? Nadie podría pagarlo", aseguró y, a modo de ejemplo, apuntó que el video más popular de YouTube ha sido visto por unos 150 millones de personas.
"Yo conseguí esa exposición en sólo tres días con la telenovela de Globo. ¿Cómo un artista que vive de su público puede decirle no a una propuesta como esa? Y no me importa que sea un público ?popular'; al contrario. Yo no quiero que mi público sean sólo galeristas y entendidos; quiero llegar a la mayor cantidad de personas posible. No creo en el arte como un privilegio sino como un derecho. Para mí el arte no tiene que ser una herramienta de exclusión, sino de inclusión", añadió Muniz, quien está trabajando en un mega proyecto para los próximos meses: la Semana de Arte de Río de Janeiro.
En un principio planeado para mayo de este año, el evento tuvo que posponerse por problemas de organización -todavía sin fecha confirmada-, pero la idea es presentar en lugares icónicos de la Cidade Maravilhosa una veintena de grandes obras de arte públicas de renombrados artistas internacionales, desde Takashi Murakami, Jeff Koons, William Kentridge y el argentino Tomás Saraceno, hasta los brasileños Ernesto Neto, Adriana Varejão, Tunga y Os Gêmeos.
"Río tiene la oportunidad de convertirse en un gran polo para el arte contemporáneo latinoamericano. La comunidad artística es muy grande, activa y diversa, y el entorno no podría ser más bello", indicó, señalando a través de su ventana las soleadas playas de Ipanema.
UN PIE EN EL MORRO Y OTRO EN EL ASFALTO
RÍO DE JANEIRO.- Desde que Vik Muniz se mudó a Estados Unidos a fines de los años 80, y se convirtió en uno de los niños mimados del arte contemporáneo, él reparte su tiempo entre sus casas de Brooklyn, Nueva York y los departamentos que tiene en los barrios de Ipanema y Leblon, de Río de Janeiro.
"Río me sirve mucho de contrapunto con Nueva York, que sigue siendo la capital del arte mundial; es donde el negocio artístico está más organizado, estructurado, por eso me resulta funcional para trabajar. Pero Río es siempre una gran fuente de inspiración; es una ciudad que ofrece una cultura muy espontánea, tiene un lado tropical, con una belleza natural inigualable, es la ciudad más increíble del mundo para vivir, a pesar de sus contrastes sociales", apuntó el artista paulista, que descubrió su "apaixonamento" por el estilo de vida carioca la primera vez que vino a la Cidade Maravilhosa, en su juventud.
Reconoció además que aquí tiene la posibilidad de ser un agente de cambio más activo, al trabajar con el gobierno de la ciudad, con asociaciones barriales, creando ideas y proyectos que tengan impacto social y generen un ambiente más interesante para las artes plásticas.
"Y ahora, con el proceso de pacificación de las favelas hay mucho más espacio para el diálogo entre las diferentes culturas urbanas. El samba, la expresión máxima de nuestra identidad cultural brasileña, es justamente fruto del diálogo entre la favela y la ciudad, el morro y el asfalto", resaltó Muniz, quien después de terminar su matrimonio con la artista Janaina Tschape -con quien tiene dos hijos- ahora está en pareja con la ejecutiva Malu Barreto.
ADNMUNIZ
San Pablo, 1961
Proveniente de una familia pobre de San Pablo, Muniz es uno de los artistas contemporáneos más cotizados y respetados en el circuito internacional. Sus obras están expuestas en los principales museos del mundo y son compradas por grandes coleccionistas. A su vez, lo contratan importantes marcas mundiales, como Louis Vuitton, Lancôme y Coca-Cola, para diseñar campañas. Mientras, dedica gran parte de su tiempo a proyectos sociales, implementados sobre todo a través de su ONG, Centro Espacial Vik Muniz.


