
Sólo el 14 % de los profesores tiene dedicación exclusiva en la Universidad
La baja proporción se explica por la escasez de fondos y el crecimiento de la matrícula estudiantil
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Un profesor que da sus clases, está disponible durante el día en la universidad y se dedica a investigar en su área es una rara avis en la educación superior argentina. Aquí, la mayoría de los docentes universitarios completa un sueldo razonable sumando horas de clase aquí y allá y agregando trabajo en el ámbito privado.
Unicamente el 14% de los docentes de las universidades nacionales posee dedicación exclusiva, es decir que sólo 14.930 de los 113.408 profesores tienen la universidad como único trabajo y cumplen en ella 40 horas semanales de docencia e investigación, con la imposibilidad teórica de realizar tareas rentadas fuera de esa institución.
La gran mayoría, el 63%, tiene dedicación simple -10 horas semanales de clase- y el 22% restante, semiexclusiva -20 horas semanales de docencia con opción de investigación-.
Aunque se acepta que en toda carrera es saludable una proporción de docentes que provengan del mundo profesional, la escasez de académicos que promuevan la investigación y estén disponibles para seguir de cerca a los estudiantes termina resintiendo la calidad de la enseñanza.
Razones económicas
Las causas de la baja proporción de docentes full time son, en buena medida, económicas: sostener un cuerpo de académicos supone, aun con sueldos bajos, un gasto imposible de afrontar para las universidades más grandes, con una matrícula que se multiplica y fondos que se restringen.
En la Universidad de Buenos Aires (UBA), por ejemplo, donde sólo el 11% de los docentes es full time, un profesor titular con máxima antigüedad y dedicación exclusiva puede aspirar a unos $ 1800 por mes, con un piso inicial de $ 600. Los que tienen dedicación semiexclusiva ven variar su sueldo entre $ 300 y $ 600, y la dedicación simple va de $ 60 a $ 200. Un 30% de los 22.370 profesores de la UBA, en tanto, da clases sin cobrar.
"Diez cargos simples equivalen a uno exclusivo, pero alcanzan a muchos más alumnos. Las universidades con muchos estudiantes optan por multiplicar las dedicaciones simples porque es más barato", resumió a LA NACION Daniel Ricci, secretario general del gremio docente de la UBA.
"El modelo de dedicación exclusiva es deseable, pero hay que ser realista y ver hasta dónde nuestro sistema puede sostener su ampliación", dijo Ana García de Fanelli, investigadora del Centro de Estudios de Estado y Sociedad (Cedes). "En carreras que concentran la matrícula, como Contador Público, Derecho y Medicina, si se quiere tener una estructura de docentes exclusivos hay que pagar salarios de mercado, para que un contador, un abogado o un médico elija la universidad como única actividad", dijo.
Por eso, las ciencias básicas y biológicas tienen mayor cantidad de docentes full time. "En estas disciplinas el mundo académico es la inserción laboral más frecuente y atractiva, y son carreras donde el número de estudiantes no creció y en algunos casos disminuyó", dijo Fanelli.
Una mirada más cercana al sistema universitario revela heterogeneidad. Hay universidades públicas con una alta proporción de profesores full time, como las de Quilmes (80%), General Sarmiento (60%), San Luis (46%), Río Cuarto (42%), Tucumán (32%) y de la Patagonia Austral (28%).
Se trata, en general, de universidades de creación más reciente, con menos alumnos, mayor presupuesto por estudiante y que instalaron otro esquema docente casi desde su creación. En las universidades más grandes, reformar el esquema salarial -que desde 1992 elabora cada universidad en forma autónoma- es difícil, operativamente y por cuestiones políticas.
Así, la Universidad Nacional de Quilmes (UNQ) cuenta con 140 docentes investigadores con dedicación exclusiva, concursados, que ganan entre $ 1200 y $ 3000 mensuales, más plus por formación académica, actividades de gestión, antecedentes personales y los resultados de las evaluaciones que cada dos años deben pasar.
"El resto de los profesores son contratados para dar clases en cada semestre o año, en áreas más profesionales", dijo el vicerrector de Relaciones Institucionales, Mario Greco.
Casos en las privadas
En el ámbito privado, en tanto, se reproducen las variaciones. En la Universidad Católica Argentina (UCA) hay un 15% de docentes con dedicación exclusiva (entre 25 a 45 horas por semana), de un total de 1700 profesores. Los planes son aumentar este número hasta llegar al 25% de dedicaciones exclusivas en 2006, dijo el vicerrector Ernesto Parselis.
Otras universidades privadas, sin pretensiones de masividad, basan su organización en los profesores full time. Una es la Universidad Torcuato Di Tella (UTDT), con 1200 alumnos y 49 profesores investigadores, muchos de ellos repatriados de universidades extranjeras y seleccionados rigurosamente por sus antecedentes académicos. El plantel docente se completa con 31 profesores visitantes que llegan del exterior durante una parte del año y 160 con dedicación parcial.
"La enseñanza universitaria de punta requiere que una parte de los docentes sean investigadores, para actualizar los contenidos y para que los estudiantes experimenten la ciencia como una actividad dinámica", dijo el vicerrector Horacio Spector, al sostener que "el profesor full time eleva la calidad de los docentes con dedicación parcial". Para los profesores hay atractivos innegables: los docentes full time de la UTDT cobran entre $ 55.000 y $ 80.000 por año y pueden hacer consultorías o trabajos profesionales.
Pero no basta con aumentar los docentes full time. "Hay ciertas condiciones que deben acompañar para lograr buenos resultados: los alumnos también deben ser full time, hay que ofrecerles becas para que puedan serlo y debe haber recursos para hacer investigación", concluyó Fanelli.
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