Tecnología de la amistad

El ejercicio de pensar con otros –el género preferido de Jacoby– se activó como un cocktail indescifrable y lúcido tras una larga conversación con la autora de esta columna
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24 de enero de 2014  

Más allá de las mutaciones que la praxis del artista y sociólogo argentino Roberto Jacoby (Buenos Aires, 1944) ha tenido a lo largo de las últimas cinco décadas, que incluye su participación en iniciativas tales como el grupo Arte de los Medios, Be at Beat Beatles, Tucumán Arde, la anti-revista Sobre, el grupo de pop-rock Virus, las fiestas itinerantes del Club Eros, microsociedades como Chacra 99 y el Proyecto Venus, los 101 números de la revista Ramona, la performance para un único espectador Darkroom, la Brigada Internacional Argentina por Dilma (que terminó censurada en la Bienal de San Pablo en 2010), el hoy activo Centro de Investigaciones Artísticas y muchas otras experiencias colectivas, el concepto vertebral de su profusa y diversa actividad parece continuar siendo el mismo: entender y practicar el arte como creación de nuevos conceptos de vida.

Nos conocimos hace poco más de veinte años, cuando Mariano Mestman y yo, entonces becarios de investigación de la UBA, insistimos hasta conseguir entrevistarlo para conversar sobre la radicalización política de la vanguardia artística de los años 60. Más de cuatro horas después, salimos de su casa en Congreso bullendo de nuevas ideas. La conversación que allí se inició significó para nuestra investigación una divisoria de aguas. Ese ejercicio de pensar con otros –el género preferido de Jacoby– se había activado como un cocktail indescifrable, mareante y lúcido.

Esa misma noche volvimos a cruzarnos en el Centro Cultural Ricardo Rojas, cuando Roberto presentó Fabulous Nobodies con Mariana "Kiwi" Sainz. Mientras él hablaba de una marca sin productos, ella desfilaba bellísima con un escueto y reluciente traje diseñado por Omar Schiliro, compuesto por una palangana y un balde de plástico.

Desde entonces, las complicidades que nos unen se propagaron, mutaron, se reinventaron. Sin duda el mayor desafío que nos tocó atravesar fue organizar con muchos otros amigos –como todo lo que emprende Jacoby, siempre implica articular y poner en movimiento las capacidades de otros, en lo que él define como "hacer hacer"– su primera (y hasta ahora única) exposición antológica que tuvo lugar en el Museo Reina Sofía de Madrid en 2011. Se llamó El deseo nace del derrumbe, retomando una frase de Lito Marín, su maestro en investigación del conflicto social. Aquel experimento implicó que ingresaran por primera vez en una sala de exposición buena parte de los escasos restos materiales de tantísimos proyectos pensados para acontecer en contextos muy distintos, y que fueron claves en la escena artística y cultural argentina desde los años 60 en adelante. Incluso se dio el lujo de presentar allí (en vivo) las primeras canciones de su nuevo disco Tocame el rok, impulsado con Nacho Marciano.

Junto con la exposición, logramos concretar otra gesta colectiva: se editó el volumen que reúne una selección de sus escritos desde 1966 hasta 2010. El libro permite recorrer cronológicamente su trayectoria (y notar, por ejemplo, cómo al mismo tiempo que escribía cuarenta canciones para el grupo Virus estaba enfrascado en una elaboración teórica sobre la teoría revolucionaria leninista). A la vez habilita una lectura transversal, a partir de lo que Jacoby llama "conceptos fetiche", tales como la noción de "estrategia de la alegría" o la de "sociedades experimentales", que reverberan en distintos momentos de su vida y señalan una coherencia inesperada en su aparente dispersión.

El deseo nace del derrumbe fue, sobre todo, una gran celebración, en la que participaron en forma creativa tantos amigos que cualquier columna es insuficiente para mencionarlos. Una vez más, se dejaba ver con toda su capacidad activadora la potencia de la tecnología de la amistad.

Cronología entre dos siglos

  • 1965

    Vivir aquí

    Primera muestra individual. Instalación-performance que consistió en llevar a la galería los elementos de su vivienda y taller. Durante la Semana de Happenings, en la galería Guernica.
  • 1968

    Tucumán Arde

    Acción colectiva de la vanguardia argentina, en confluencia con la central obrera opositora, que se comprometió con los problemas sociales de Tucumán. Varios de los participantes abandonaron después el arte durante años.
  • 1969

    Un guerrillero no muere para que se lo cuelgue en la pared

    Emblemático "antiafiche" con el clásico retrato del Che Guevara tomado por Korda que cuestiona a través de un póster la banalización mediática del luchador revolucionario.
  • 1989

    Fiestas del Club Eros

    Una movida "antidiscoteca" organizada junto con Sergio Avello en asociaciones barriales, que reunía a vecinos del barrio con artistas como Batato Barea, Fernando Noy, Alejandro Kuropatwa y Charly García.
  • 2000-2010

    Revista Ramona

    Impulsó el concepto de una publicación que abordó las artes visuales sin incluir imágenes. También participaron del proyecto Gustavo Bruzonne, Rafael Cippolini y Jorge Gumier Maier, entre otros.
  • 2002-2005-2006

    Darkroom

    Instalación y video-performance para un único espectador, tuvo una primera versión en Belleza y Felicidad, en 2002. Otras versiones se presentaron en Malba (2005) y en la Bienal de Pontevedra, España (2006).
  • 2009

    CIA

    Fundó junto con Judi Werthein y Graciela Hasper el Centro de Investigaciones Artísticas, autogestionado por artistas, para fomentar la formación, investigación y discusión en torno a la actividad artística.
  • 2010

    El alma nunca piensa sin imágenes

    Intervención realizada por el colectivo Brigada Internacional por Dilma, candidata del PT para las elecciones presidenciales en Brasil de 2010, en la 29a Bienal de San Pablo.
  • 2010

    El alma nunca piensa sin imágenes

    Intervención realizada por el colectivo Brigada Internacional por Dilma, candidata del PT para las elecciones presidenciales en Brasil de 2010, en la 29a Bienal de San Pablo.
  • Ana Longoni

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