
Tesoros del Museo Nacional de Bellas Artes se mudan a la Patagonia
El próximo domingo se inaugurará en Neuquén la primera "sucursal" de la institución
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El próximo domingo, 250 obras del Museo Nacional de Bellas Artes lucirán en las paredes de la primera sede que la institución inaugurará fuera de Buenos Aires, en la provincia patagónica de Neuquén.
El hecho es inédito por tratarse de la primera sede nacional fuera de esta ciudad y fue calificado por el flamante director de la filial neuquina, Oscar Smoljan (también secretario de Cultura municipal por la UCR), como "el hecho cultural más importante que se generó este año en el país". El entusiasmo del funcionario obedece a que la inversión inicial de $ 2,5 millones en el edificio fue aportada totalmente por la comuna sin que la provincia tuviera participación alguna.
Además, el presupuesto municipal para cultura creció en cuatro años del 1% al 4,6%. Serán 40 las personas asignadas a la sede patagónica del Bellas Artes.
Si bien las 250 obras serán parte de una exposición permanente, podrán rotar según la programación que la sede acuerde con el museo de Buenos Aires, cuyo interventor es el arquitecto Alberto Bellucci -que no pudo ser consultado por hallarse en Rusia-; con la Dirección Nacional de Patrimonio y Museos, a cargo de Américo Castilla, y la Secretaría de Cultura de la Nación, que dirige Torcuato Di Tella.
El edificio, realizado por el arquitecto Mario Roberto Alvarez, tiene una sala de 2000 m2, climatizada y dotada de las medidas de preservación y seguridad necesarias para albergar un patrimonio artístico que abarca desde el período del Renacimiento hasta el arte argentino contemporáneo. Así lo confirmó Castilla.
Como sede provisional, el Museo de Bellas Artes neuquino funciona desde hace cuatro años. Pasaron por sus salas las exposiciones de Rembrandt y de Goya. Esa sede responde a un viejo proyecto del ex director del Museo de Bellas Artes Jorge Glusberg, alejado del cargo tras un enfrentamiento con Di Tella, y se materializó finalmente con un comodato gratuito por tres años en favor de la Secretaría de Cultura por parte del municipio neuquino.
Con un total de 12.000 obras, el Museo de Bellas Artes no dispone, en su sede del barrio porteño de Recoleta, de espacio suficiente para exponer más que 700, señaló Castilla a LA NACION. La falta de espacio para la exposición de todo el acervo artístico es un problema común con otros importantes museos del mundo.
En el caso del Bellas Artes, las obras que no circulan en exposiciones se hallan en los sótanos del edificio, que nació destinado a una empresa de agua corriente y que más tarde devino en museo vecino al edificio del canal oficial de TV (ex ATC y hoy Canal 7). Precisamente esa circunstancia alentó el proyecto de traslado a la sede televisiva durante la gestión menemista, un plan que quedó trunco.
Un museo moderno
Castilla puso de relieve la crisis de infraestructura adecuada que los museos presentan en el interior del país: "Conversé con Di Tella y también con el ministro de Infraestructura, Julio De Vido, sobre la necesidad de hacer construir unos edificios modulares de unos 300 m2 en todas las provincias que puedan utilizarse como salas de exhibición, porque faltan museos adecuados". Citó Rosario y Córdoba como las ciudades con mejores museos.
El director de Patrimonio agregó: "Con la muestra sobre Goya recorro el país y veo que faltan espacios apropiados. Por ejemplo, el 15 de septiembre la llevamos a Santiago del Estero y hubo que acondicionar unas salas de la Casa de Gobierno", señaló el director.
Al explicar la decisión de la Secretaría de Cultura de concretar el proyecto de Glusberg, Di Tella dijo que "es parte de la política de descentralización que tenemos" y definió a la sede neuquina como "uno de los mejores museos que habrá en el interior del país".
Consultado sobre si seguirá esa política con todos los museos nacionales con sede en Buenos Aires, fiel a su estilo, Di Tella dijo: "Nuestra decisión es descentralizar al máximo las cosas, aunque esto implique que la ciudad de Buenos Aires pierda un poco para que el resto del país gane mucho. Es el precio por pagar". Dejó en claro que la Secretaría de Cultura no aportó un centavo en la construcción y apertura de la sede neuquina ni para el traslado y seguridad de las obras, pues "todos los fondos son aportados por la municipalidad de Neuquén".
Del catálogo de obras que viajarán a Neuquén surgen numerosas cuyo valor de mercado es elevado, tanto como su valor artístico es indiscutible. Hay obras de Spilimbergo, Anglada Camarasa, Antonio Berni, Cándido López, Pedro Figari, Andrea Montegna, Manet, Toulouse Lautrec, Rodin, Van Kessel y Sorolla, entre muchos otros. El valor cotizado en el catálogo de inventario ronda los $ 40 millones.
Apenas alejada del Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires (Malba), Victoria Norton será la curadora del museo neuquino.
Castilla destacó que el valor agregado de Neuquén en el futuro es considerable para el arte, pues en esa capital provincial, cuya población procede mayoritariamente de otras provincias, el 60% de los habitantes está por debajo de los 40 años y "existe una gran avidez por el arte y el lenguaje audiovisual. Esto abre una gran posibilidad para la región", comentó.
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