
Un equipo profesional que restaura films caseros
Cumpleaños familiares, casamientos, actos escolares, viajes, los primeros pasos de un hijo o sus palabras iniciales: para registrar esas escenas de la vida cotidiana décadas atrás se usaban cámaras hogareñas con películas de formatos ya extinguidos, como el Súper 8. Con el paso del tiempo, el material fílmico se va deteriorando y las imágenes allí atesoradas corren riesgo de desaparecer para siempre. En Buenos Aires hay un grupo de jóvenes vinculados con diversos rubros del cine que emprendieron una cruzada para evitar la pérdida de esas obras de arte caseras filmadas por aficionados. Reunidos en la asociación civil Archivo Regional de Cine Amateur (ARCA), se dedican a preservar y difundir películas de carácter familiar, educativo y científico con el objetivo de generar conciencia sobre el patrimonio audiovisual.
"Somos un equipo de realizadores e investigadores dispuestos a rescatar, restaurar y proyectar aquellas películas que se hicieron por fuera de los circuitos comerciales tradicionales -cuenta Andrés Levinson, uno de los integrantes de ARCA-. En general se trata de filmaciones en formatos reducidos (16 mm, 9,5 mm, 8 mm), hechas con pocos recursos, que apelan a un lenguaje y una estética diferentes de los del cine profesional." Como no existen instituciones públicas o privadas que se ocupen de resguardar este tipo de materiales, en la actualidad hay una gran cantidad de films dispersos en los lugares más insólitos; muchos de ellos, en condiciones críticas de conservación. Levinson y compañía han encontrado películas en viejos baúles y roperos de casas desocupadas, en bibliotecas personales que se heredan o se venden, en mercados de pulgas. "En algunos casos, los rollos fueron cuidados pero quienes los conservan no tienen posibilidades de proyectarlos, ya que es difícil conseguir esos equipos en la actualidad", aporta Eloísa Solaas, que trabaja en el Museo del Cine.
Para Levinson, "lo más notable de estos films es que atesoran imágenes fascinantes de la vida cotidiana, experiencias científicas, publicidades, historias de ficción caseras. Son verdaderas joyas para artistas y para investigadores en tiempos de la era digital. Querer recuperarlos es mucho más que un gesto nostálgico: se trata de volver a ver aspectos de nuestro pasado y poder transmitirlo a las nuevas generaciones".
En la página web arcacine.com.ar hay más información sobre el proyecto. También, sobre las actividades que organizan durante el año: talleres de cine sin cámara, para chicos y adolescentes; y el Día de las Películas Familiares, cuando invitan al público a llevar films amateurs para proyectarlos en pantalla grande.




