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Pareciera que hoy por hoy todo el mundo corre. Corre en el trabajo con las obligaciones, corre para cumplir con los compromisos sociales y familiares, corre porque se le va el subte. Eso, lamentablemente, ya no sorprende a nadie. Pero lo que sí llama la atención, año a año, es cómo la media y la maratón de Buenos Aires (ambas organizadas por Carreras y Maratones Ñandú) suman cada vez más participantes en cantidades que apabullan. Recién finalizada la maratón, fueron 16.384 inscriptos, y hace cuatro semanas la Media sumó 31.500. ¿Cómo se llegó a esto y cuánta gente más puede correr sobre el asfalto porteño? Hay alguien que conoce el tema desde adentro y deja varias pistas para entender el fenómeno y anticipar el futuro.
Adalberto Iriarte es presidente desde hace tres años de Carreras y Maratones Ñandú, pero hace 18 que está en la organización. Como le sucede a muchos tocayos suyos, aún varios le dicen Alberto. Él responde por igual, y le da su visión a LA NACION sobre cómo cambió todo esto. “Dieciocho años atrás éramos una mala palabra para la ciudad”, admite Adalberto y agrega: “Hoy estaba Jorge Macri. La carrera de la ciudad no es de Ñandú, es de la ciudad. Y lo que le genera una carrera a la ciudad es turismo”.
Ese turismo se vio respaldado por 5769 extranjeros en la competencia 2026, provenientes de 64 países, pero con uno que se impone abrumadoramente. Desde Brasil llegaron 2769 maratonistas, que representan el 17% del total de los participantes. “Con Brasil tenemos una alianza, si se quiere llamar así la palabra, con una empresa de Porto Alegre. Ellos solo ya nos traen 1700. Pero vamos por más, el año que viene esperamos sumar 4000 brasileños”.

Más allá de las alianzas, muchos brasileños eligen por motivos personales y bien definidos. Como el caso de Henrique Guelber, un abogado de 46 años y experimentado maratonista. Llegó para su séptima maratón, pero eligió la ciudad por razones de peso: “Es fácil: vino, carne y dulce de leche. Y de nuevo, vino, carne y dulce de leche”. Más allá de los válidos motivos de Henrique, no son solo los corredores. Él vino con un grupo de 15 brasileños, que fueron acompañados por 11 personas más. En promedio se quedan 4 a 5 días pero algunos, como Dâmaris Marçal Pordeus, veterinaria de 35 años, quieren más: “Me voy a quedar 10 días, voy a aprovechar para conocer y recorrer con calma muchas atracciones de la ciudad: museos, parques, restaurantes, fiestas, espectáculos... y pienso volver otras veces, porque no faltan cosas interesantes para hacer en Buenos Aires”.
Volviendo a los números y la evolución de la media maratón y la maratón. La media, los 21k, en 2023 fueron 23.000 inscriptos, en 2024 más de 25.000 (récord de convocatoria en ese momento), en 2025 más de 27.000 inscriptos (nuevo récord) y este año 31.500 (otro récord). La maratón, los 42k, en 2023 fueron 12.000 corredores, en 2024 fueron 14.500, el año pasado 15.000 y este domingo largaron 16.384, cada año quebró un récord. Hoy se habla de miles de personas con facilidad, pero todo empezó con un puñado.
El keniata Bethwel Kibet Chumba ganó la Maratón Internacional de Buenos Aires, una de las pruebas de calle más importantes de Sudamérica, luego de completar los 42 kilómetros en 2 horas, 8 minutos y 23 segundos.#NoticiasEnTVP pic.twitter.com/rgwWevIEB9
— TVP (@TV_Publica) September 20, 2026
La primera maratón de Buenos Aires fue impulsada por Domingo Amaison en 1984, fue por invitación y largaron apenas 15 atletas. Al año siguiente se abrió y la convocatoria se “desbordó” a cerca de 300. Cuatro años más tarde Amaison también incursionaba en la Media Maratón y se inscribían 247 corredores. Al inicio en una sola foto “salían” todos, hoy la largada lleva más de 20 minutos de personas pasando bajo el arco de partida. Y aún esperan más.
La clave puede estar en el récord del mundo. “Creo que a mucha gente le cuesta entender lo difícil que es lo que se logró”, confiesa Adalberto en referencia al etíope Yomif Kejelcha, que hace cuatro semanas logró el récord mundial de media maratón en Buenos Aires, algo insólito en todo el atletismo sudamericano. “Ojalá que me equivoque, pero quizá es una cosa que se ve una vez en la vida... a lo mejor pasan cincuenta años hasta que vuelva a pasar”. Eso no es solo un hito deportivo, pone a Buenos Aires en el mapa mundial de carreras.

“Según los colegas, la gente española que nos trae la élite, está diciendo que el año que viene con la media maratón vamos a tener mínimo 35.000 personas”, se entusiasma Iriarte con la expectativa. “Deberíamos pensar en modificar el circuito. No vamos a poder salir y volver por el mismo lado, vamos a tener que dar la vuelta, porque se van a chocar: cinco mil personas más son seis, siete minutos más de largada, y el que salió último se va a estar cruzando con el que ya viene llegando”.
Más allá del incentivo económico, ¿por qué algunos de los mejores kenianos y etíopes eligen Buenos Aires? Europa siempre es más tentadora, todas las grandes carreras están a pocos kilómetros de distancia y los premios son más importantes que acá. Estos son los motivos según Adalberto: “Lo que tenemos de bueno, no nosotros los organizadores, sino la ciudad toda, es que los apaña, que los recibe bien, los saluda. Los chicos vienen a entrenar y la gente les pide fotos; no sabés cómo se sienten encariñados con la gente. Eso es una cosa que nos distingue a nosotros de cualquier parte del mundo: la calidez que tenemos nosotros, los porteños y los argentinos.”
El balance de Iriarte con respecto al mundo de las carreras las ubica así: “Hoy en día con la media maratón, hasta antes del récord del mundo, estábamos casi entre las cinco mejores del mundo de media maratón; creo que el récord del mundo nos puso un poquito más alto. La maratón es más difícil, sin contar las “Majors” [las 6 más importantes y convocantes del mundo], estaremos 15, 14. Es más difícil competir en maratón porque hay más dinero en otros lados”, explica Adalberto y grafica: “Imaginate, ahora en diciembre, si este chico [Yomif Kejelcha] logra el récord del mundo en la maratón de Valencia, se lleva un millón de euros; acá no podemos ni soñar con eso”.

Pero más allá de los sueños, asegura que ya están planificando la prueba de 2027. “Quizás adelantemos las fechas una o dos semanas, el calentamiento global se siente. Las inscripciones esperamos abrirlas ahora en noviembre. Se hace mucho porque hay un equipo muy comprometido. Aunque no me creerías los pocos que somos, te aseguro que no mucho más que cinco”.


