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En el Gran Premio de Austria de 1975 logró su única victoria en la Fórmula 1: al cruzar la meta se despistó y chocó contra el guardrail
Un momento único, una imagen eterna. Un episodio singular protagonizado por un personaje particular. El sueño del mecánico que ocupó una butaca en la Fórmula 1 y en una época romántica y salvaje del Gran Circo logró una victoria épica, dentro de un marco atípico y en condiciones de clima que provocarían pavor y cuestionamientos en el presente. Un piloto carismático, de una personalidad contundente y de una agresividad extrema en la pista, Vittorio Brambilla unió en una cita todas sus virtudes para ingresar en la historia a través de un hecho que en la actualidad se lo catalogaría de grotesco: el italiano se estrenó ganador bajo un diluvio en el circuito de Osterreichring, actualmente Red Bull Ring, en la temporada de 1975, pero apenas cruzó la meta el March, con motor Cosworth, se estrelló contra el guardrail. Con la trompa del auto desvencijada, aunque con una alegría desbordante, desanduvo la vuelta de honor y le dio popularidad a la leyenda del Gorila de Monza.