Collina tiene baja presión

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28 de junio de 2002  • 09:15

YOKOHAMA (De nuestros enviados especiales).– El árbitro italiano Pierluigi Collina, que dirigirá la final del Mundial entre Alemania y Brasil, se sacó presión de encima al desentenderse de los errores de sus colegas en algunos partidos de la Copa.

“Mi misión no es restituir la imagen de los árbitros duramente cuestionados durante el torneo. Yo tengo otro objetivo. Estar en una final es algo muy importante y lo único que tengo que hacer es cumplir con mi obligación lo mejor que pueda. No tengo más misión que ésa”, señaló.

“Sé que debo tener los pies en el suelo. Dirigí ya muchos partidos importantes, pero una final de un Mundial es algo totalmente diferente. Cada árbitro trabaja siempre a fondo para estar en las mejores condiciones en espera de ser convocado para dirigir cualquier partido. Es muy importante estar bien preparado y eso lleva tiempo. Según mi modo de entender, es muy importante estar preparado física y técnicamente, pero también lo es acudir a un partido con la máxima información posible para saber leer el encuentro. Por eso es vital estudiar cómo juega tácticamente cada uno de los equipos y cuál es el estilo de cada jugador. Hay que conocer de antemano lo que puede pasar”, agregó.

El árbitro italiano también se defendió de las críticas por la campaña de publicidad de una marca deportiva que él protagoniza, y que es, a su vez, patrocinadora de la selección de Alemania, una de las finalistas. “Es patrocinador de la FIFA desde hace mucho tiempo y de todos los árbitros. No es cuestión de patrocinadores, sino de conciencias, y la mía está muy tranquila”, comentó.

Sobre su momento ideal como árbitro, Collina dijo: “Es cuando señalo el final de un partido y los jugadores de ambos bandos se abrazan y se intercambian las camisetas”.

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