Demasiado para San Lorenzo

Sin merecerlo, el equipo de Oscar Ruggeri venció 2 a 1 a Independiente, en Avellaneda
Cristian Grosso
(0)
30 de octubre de 2000  

Realidades futbolísticas heridas, hinchadas lastimadas, economías maltrechas y técnicos golpeados. Penurias en carne viva que sólo atinaban a intentar cicatrizarse con el insuficiente punto de sutura de un empate. Pero sin más merecimientos que un agónico y cómplice golpe de suerte, San Lorenzo se adueñó de un clásico devaluado. Empobrecido por los antecedentes inmediatos de cada uno y también en deuda luego de un partido que desestimó al juego asociado como el más confiable método de búsqueda hacia el arco adversario.

Independiente y San Lorenzo habían jugado 142 veces hasta ayer. Seguro que una buena porción de la rica historia del fútbol argentino responde a los duelos entre ellos. Pero hace tiempo que ambos olvidaron codearse con el éxito. Los dos tienen urgencias de gloria, pero no saben cómo volver a seducirla. Equipos alternativos, jugadores con experiencia castigados al banco de suplentes y juveniles promovidos a primera con desatinada celeridad. Ayer nadie supo darle reposo a un juego tan solo vertiginoso.

El lastimoso primer tiempo había quedado atrás, sepultado por una sucesión de equivocaciones y torpezas que bien se habían confabulado para impedir cualquier situación de riesgo sobre las vallas. Unicamente un perfecto tiro libre de Gabriel Milito que terminó en la red de Sebastián Saja, pero que el árbitro Oscar Sequeira anuló correctamente porque se trataba de un remate indirecto, se convirtió en la solitaria maniobra de peligro para toda la etapa. Nada más.

Garnero y Romagnoli habían resultado dos conductores en fuga. Ausentes en la creación. Ninguno soportó la impaciencia de los entrenadores y ya no estuvieron en el inicio de la parte final. Claro que Domizi no le aportó soluciones a los locales, en cambio Abreu sumó un preocupante torbellino a la ofensiva azulgrana. ¿El pronóstico del encuentro mejoraba? Levemente. Aun sin cuidar sus recorridos, al menos ahora la pelota merodeaba las áreas.

Un remate de Livio Prieto puso en apuros a Saja y una tijera de Domizi también obligó al vuelo del arquero santo. Pero el que acertó fue San Lorenzo, tal vez ya anticipando la injusticia que llegaría al final. El tiro libre de Guillermo Rivarola no parecía inquietar, pero el desconcierto que reinó en los dominios de Rocha se volvió el mejor ladero del gol. Una ventaja que no soportó su falta de sustento. Entonces, un centro de Cambiasso que vio fallar a Saja en el despeje terminó en la igualdad de Gabriel Milito.

Independiente no abandonó la intención de ir por algo más. Saja tapó ante Domizzi y, del rebote, Ameli salvó en la línea la definición de Pekarnik. Por un corte sufrido durante el primer tiempo en la cabeza, que volvió a sangrar, tuvo que abandonar la cancha Forlán a once minutos del final. La escasa visión de Osvaldo Piazza -había agotado los tres cambios sin reparar que tenía un lesionado- dejó a su equipo con un jugador menos. Y San Lorenzo pegó otra vez, a tres minutos del cierre, con un tanto de Jorge Quinteros. Burlándose de la lógica. Riéndose de los méritos.

La asamblea, un día clave

E sta tarde, a las 19, en la Ciudad Deportiva, se reunirá la asamblea de socios, que no trataría la cesión de la imagen de San Lorenzo a la empresa ISL, aunque se esperan algunas sorpresas. En el debate -en el que votarán 60 asambleístas- estará en juego un préstamo de la AFA y cambios en el estatuto. Afuera, habrá una protesta contra Miele y el gerenciamiento.

MÁS LEÍDAS DE Deportes

Esta nota se encuentra cerrada a comentarios

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.