El respaldo de Pedersoli y Crespi

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30 de octubre de 2000  

NUEVE DE JULIO (De un enviado especial).- Distintas emociones se vivieron en el box de Guillermo Ortelli. Si bien el piloto gozó arriba del coche, las emociones se repartieron debajo del techo del garaje del auto número 7. Al comando de todo el team estaba Sandro Crespi, hijo del prestigioso preparador Tulio, que controlaba cada detalle, como lo hizo durante toda la temporada. A su cargo estaba el chasis del Chevrolet y la sincronización en la pista.

Con los nervios desbordándose permanentemente, fiel a su estilo, caminaba sin cesar Jorge Pedersoli, el legendario motorista que tantos logros cosechó durante su larga campaña en el automovilismo y que ayer sumó su quinto título en los últimos seis años de TC, ya que los impulsores de Juan María Traverso (más el de TC 2000 con el Peugeot 405, en 1995) estuvieron bajo su responsabilidad en el último lustro.

"Tengo la alegría de saber que hice las cosas bien. Yo no quiero comparar logros, porque son todos distintos. Yo quiero que mi trabajo sirva, porque es la única manera que me permite abrir la persiana del taller todos los días. Nada más. Ortelli es un gran piloto, aunque su estilo de trabajo es totalmente distinto al de Traverso. No los comparo, pero son diferentes. Acá no hay gritos ni reproches. Yo grito porque soy sordo, pero si me gritan me anulan", comentó Pedersoli, que desde la época del Trueno Naranja y con Roberto Mouras como si fuera un hijo para él, vivió desde el éxito la evolución del Turismo Carretera.

Crespi es la otra cara del equipo. Con muy poca experiencia en la categoría, aceptó el desafío que le propuso Ortelli a fin del año último: "El objetivo siempre es lo máximo, en este caso el campeonato. Pero yo no lo imaginaba. Trabajamos mucho y logramos un gran auto desde el comienzo, aunque los resultados se hicieron rogar. El punto más bajo fue aquella desclasificación en la carrera de La Plata, donde ganamos la serie, la final y la clasificación, pero que un error tan pequeño, como tener la trocha ancha apenas 10 milímetros más de lo permitido (por poner mal las llantas) nos quitó un triunfo contundente y nos enfrentó a las críticas. Yo buscaba un año de experiencia y acumulé ese tiempo de la mejor forma: con un título".

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