A todo o nada

Hoy, a las 21.40, en Belém, Boca, que cayó en el primer cotejo 1 a 0, buscará la hazaña ante Paysandú; debe ganar, al menos, por un gol para ir a penales
Christian Leblebidjian
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15 de mayo de 2003  

BELEM, Brasil.- Clima de final. El calor es agobiante, el ambiente se vuelve denso con la presión de la gente local, ya con la camiseta albiceleste pegada al cuerpo por el sudor, pero Boca es pura confianza y le dobla el brazo a la adversidad. El equipo que dirige Carlos Bianchi está en un punto límite y hoy, más que nunca, debe mostrar de qué madera está hecho. El gran objetivo está en peligro: los xeneizes cayeron ante Paysandú en el encuentro de ida, en la Bombonera, por 1 a 0, y para mantener las ilusiones de conquistar la Copa Libertadores deben ganar por dos o más goles de diferencia para acceder directamente a los cuartos de final o por un gol para forzar una definición por penales.

Es a todo o nada. Si Boca obtiene la clasificación, no sólo se fortalecerá anímicamente, también recobrará el respeto de los demás y mostrará que tiene chapa de campeón para ganar tanto la Copa Libertadores como el torneo Clausura, donde marcha puntero junto con Vélez. Si es eliminado, será el golpe más duro que reciba con Carlos Bianchi como DT y creará cierta incertidumbre de cara al futuro.

Los brasileños agotaron las 56.000 entradas y preparan una megafiesta, con 40 mil cornetas, con la colaboración económica de un supermercado local. Los hinchas del "Terror Bicolor" (con eso nombre se conoce a la torcida de Paysandú) quieren que el estadio Mangueirao luzca más intimidante que la Bombonera y achicar al rival de entrada.

Boca no tiene margen para el error. Llegó la hora de revalidar su crédito, porque sus últimas actuaciones dejaron una mueca de insatisfacción en sus hinchas y ya muchos ni siquiera se animan a mantenerlo como candidato al título.

Los jugadores xeneizes necesitan demostrarse a sí mismos que, como lograron recuperarse y volvieron a dar pelea en el Clausura, sobre todo después del traspié ante Vélez, también lo pueden hacer en el torneo continental. La victoria frente a Colón por 2 a 0, el domingo último, en la Bombonera, significó una inyección anímica importante para el grupo, a tal punto que un allegado al plantel comentó: "Los jugadores no ven la hora de salir a la cancha. Se quedaron con la sangre en el ojo después de la derrota con Paysandú. Además, no hay que olvidarse de que cuando más muerto lo dieron a Boca, más rápido terminó reviviendo..."

Está claro que, si bien la derrota no está en la cabeza de sus jugadores, no es algo ilógico pensar en una temprana eliminación de Boca de la Copa Libertadores. No tanto por los resultados, sino por rendimiento. Con excepción de la victoria sobre Colo Colo, en Chile, por 2 a 1, el equipo xeneize no ofreció una labor convincente.

Hoy los jugadores son los que tienen la última palabra. Ellos deben demostrar que el gran objetivo de regresar a Tokio para disputar la Copa Europeo-Sudamericana (para eso se contrató nuevamente a Carlos Bianchi como director técnico) está intacto.

Paysandú empató como local el último fin de semana frente a Fluminense por 2 a 2 y marcha 16° en el torneo brasileño, pero quienes siguen de cerca al conjunto de Darío Pereyra afirman que ese partido lo jugó con la cabeza puesta en el desquite con Boca. Estará Iarley, la gran figura que se destacó en la Bombonera y que marcó el gol de la victoria, aunque la gran baja será el delantero Robson, el goleador, por haber sido expulsado junto con Clemente Rodríguez en el primer partido, por una agresión mutua.

El cotejo se jugará con una temperatura elevada y con pronóstico de lluvia. El campo de juego estará rápido y Bianchi apostará al sistema 4-3-1-2 (ayer el técnico desestimó la idea de defender con tres defensores) y al tridente Delgado-Guillermo Barros Schelotto y Tevez para quebrar la defensa de Paysandú.

Ayer por la tarde, el plantel realizó el reconocimiento del estadio e hizo el último entrenamiento con vistas al choque de hoy. Se trata de un duelo por los octavos de final, pero para Boca es mucho más que eso. El gran objetivo del año está en juego. Por eso para Boca tiene el gusto de una verdadera final.

Iarley toma recaudos

El delantero Iarley, artífice de la victoria de Paysandú en el partido de ida en la Bombonera, cree que aún no hay nada definido. "Boca sigue siendo el favorito. Sacamos un buen resultado, pero no nos podemos confiar, porque ellos ya saben lo que es dar vuelta un resultado", comentó.

"Podemos dar vuelta el resultado"

BELEM (De un enviado especial).- Confianza es lo que sobra en Boca. El semblante es similar al de aquel equipo que en 2000 se hizo fuerte en el estadio Morumbí, ante Palmeiras, y conquistó la Libertadores por penales tras igualar 2 a 2 el partido de ida. Apuestan todo a ganador.

"Lo podemos dar vuelta. En la Bombonera jugamos el peor partido del año y sólo perdimos por 1 a 0. Si jugamos bien, podemos derrotarlos. El calor se siente, pero si queremos ser campeones hay que ganar en todos lados", dijo Roberto Abbondanzieri.

En varias ocasiones Oscar Córdoba se vistió de héroe y llevó a Boca a la victoria tras contener varios penales en distintas definiciones. El Pato también se tiene fe. "Espero que Boca gane por dos o tres goles, pero si vamos a los penales estoy muy preparado", sostuvo el arquero.

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