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Arrasa en busca de un objetivo. No titubea y se mueve con pulso firme. Boca sabe lo que hace. Mucho más en una zona que parece haberse convertido en una especialidad: el campo internacional. Sólo fue cuestión de acomodarse durante unos minutos. El resto llegó como por decantación, como si, más allá de las matemáticas, la clasificación nunca hubiese corrido riesgo cierto. Los xeneizes necesitaban tres tantos de diferencia para no depender de nadie, pero para despejar las dudas vencieron a Bolívar por 7-0 y se clasificó para los octavos de final de la Copa Toyota Libertadores.
Al principio, a Boca no se le hizo fácil porque enfrente tuvo un adversario sin pretensiones ofensivas y que presentó un sistema pocas veces visto: 5-3-1-1. Siempre se jugó en el campo de Bolívar y siempre se hizo lo que quisieron los xeneizes . Para bien y para mal. El conjunto argentino tuvo el arco boliviano entre los ojos. Buscó con empuje, con fervor, aunque no siempre con la mente fresca. Las obligaciones lo sobrecargaron hasta el punto de hacerlo perder la precisión. La pausa la aportó Riquelme. También se destacó Ledesma por su despliegue y decisión ofensiva.
Por momentos, Boca se quedó durante largo rato dentro del área de Bolívar. El gol estuvo tan cerca que pareció imposible no conseguirlo. Hubo nerviosismo, mucho nerviosismo, entre suspenso, gritos ahogados y demasiado apuro para lo que marcaba la experiencia de Boca en situaciones complicadas. Un par de revolcones del arquero Zayas privó el festejo de Dátolo y Palacio. Al igual que una salvada en la línea de Bustillos luego de un cabezazo de Palermo.
Más allá de las noticias que llegaban desde México -la ventaja de Toluca le allanaba el camino-, el primer síntoma de alivio apareció con un ataque a fondo de Palacio, que definió tras un toque sutil de Riquelme. De nada sirvió el achique de Zayas. El 1 a 0 resultó el mejor desahogo en medio de la incertidumbre. Ni que hablar con el penal de Tordoya a Riquelme: el gol de Palermo le arrancó un suspiro de alivio a más de uno.
El temporal no mermó alrededor del arco de Bolívar. De no haber sido por las oportunas intervenciones de Zayas, quién sabe cuántos goles habría hecho Boca en la primera parte. Fueron tres, los que en un principio necesitaba para no depender de nadie, porque Palacio definió con un enganche y un tiro fuerte desde la izquierda.
Aunque con un ritmo más relajado, Boca resultó incontenible en el ataque. Como si fuera poco, lo ayudaron las desventuras de Bolívar. Tordoya, con cabezazo en contra, amplió la diferencia. No fue suficiente. Un rato después, Dátolo también se inscribió en el marcador. Lo imitó Marioni, que en la primera pelota que tocó convirtió con un toque suave. El delantero repitió cerca del final. La clasificación quedó cerrada con una sorpresa: ahora se vienen Vélez y La Volpe. Boca llega afilado y bien sabe de esas cosas...
Con el triunfo de anoche, Boca ganó seis encuentros de los últimos 16 que jugó en Liniers por torneos locales e internacionales.
Jesús Dátolo y Bruno Marioni -había hecho dos goles en el torneo de verano- anotaron sus primeros tantos oficiales en Boca.
La última vez que Boca hizo seis goles ante un equipo boliviano fue ante Blooming: 6-1, en la Bombonera, por la Libertadores de 2000.


