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El Mundial terminó hace más de un mes y los argentinos involucrados siguieron siendo noticia las semanas siguientes. Doce jugadores de la selección argentina cambiaron de club, en un mercado que modificó el escenario de nombres importantes del ciclo. Hubo regresos, saltos a equipos de mayor dimensión, búsquedas de continuidad, operaciones millonarias y bombazos. Y, entre todos, un caso destacado: el de Enzo Fernández, que volvió a alterar los registros del fútbol internacional.
La división temporal también resulta significativa. Solo Nicolás Otamendi y Marcos Senesi habían resuelto su futuro antes del Mundial, aunque ambos se incorporaron a sus nuevos equipos una vez finalizado el torneo. Desde agosto llegó la verdadera aceleración, con fichajes que se produjeron sobre el cierre del libro de pases europeo. Algunos ya acumulan varios encuentros; otros todavía esperan el estreno.
Con 38 años, fue el primero en anticipar su mudanza. El 29 de mayo, antes de viajar al Mundial, firmó por 18 meses con River tras decidir no renovar su contrato con Benfica. Llegó como agente libre. El componente central de la operación fue el deseo del defensor, que había expresado públicamente su identificación con el Millonario y encontró, en el tramo final de su carrera, la posibilidad de cumplir el deseo de vestir esa camiseta. La incorporación se concretó en los papeles antes de la Copa del Mundo, aunque su historia deportiva en River comenzó después. Y avanzó rápido: ya suma nueve partidos y es capitán. Dejó atrás 16 temporadas consecutivas en Europa y su condición de referente en Portugal para instalarse en un fútbol que no transitaba desde su salida de Vélez.

El segundo movimiento también quedó encaminado antes del Mundial. Con 29 años, fue anunciado por Tottenham cuando todavía debía completar su vínculo con Bournemouth. Se incorporó después de la competencia, como agente libre. Y le surgió una misión inesperada semanas después: ocupar el espacio que dejó su compatriota Cuti Romero en la defensa. Marcos Senesi ya tuvo su primera experiencia con su nueva camiseta. Fue titular en el debut en la Premier League, que perdieron por goleada 3-0 ante Brentford. Luego, como local, iría al banco en una nueva derrota por 2-0 ante Newcastle.

El caso del Colo Barco, de 22 años, es particular. Después de su temporada en Racing de Estrasburgo, pasó a Chelsea, en una operación que se cerró en 40 millones de euros, pero en la que hay que tener en cuenta que ambos clubes pertenecen a una misma estructura propietaria. Para el futbolista surgido de Boca, el movimiento significó el salto desde Francia hacia la Premier League, otra vez, tras no poder asentarse en Brighton, y a un plantel con una competencia interna considerable. Y no tardó en empezar a justificar la apuesta. Ya jugó dos partidos, entre liga y la Carabao Cup, y en su primera titularidad fue una de las figuras, destacado por el entrenador Xabi Alonso.

El 8 de agosto llegó otro de los movimientos que llevaron figuras de la selección de regreso al fútbol argentino. Esta fue a una edad temprana y en una transferencia que marcó un hito para la liga argentina: Thiago Almada, de 25 años, dejó Atlético de Madrid y pasó a River por 20 millones de euros. A diferencia de varios integrantes de esta lista que todavía atraviesan su adaptación, Almada ya lleva cinco partidos con el Millonario. Su última actuación frente a Banfield mostró parte de lo que el club fue a buscar: ubicado como enganche, tuvo mayor libertad, convirtió de penal y se transformó en una de las figuras. El cambio supuso dejar prematuramente Europa para asumir inmediatamente un papel central en uno de los equipos más grandes de Sudamérica.
Facundo Medina, de 27 años, fue presentado por Bayer Leverkusen, luego de llegar de Olympique de Marsella a cambio de 23 millones de euros fijos y puede sumar otros dos por objetivos. El defensor firmó hasta 2031 y llegó después de un Mundial de protagonismo considerable: disputó 309 minutos repartidos en cinco encuentros. Su versatilidad para actuar como central o lateral izquierdo fue uno de los atributos que llevó al club alemán a apostar por él. También es uno de los que ya inició su nueva etapa: suma dos partidos, uno por la Copa de Alemania y otro por la Bundesliga. Su estreno se produjo en el 4-0 sobre Wehen por la DFB Pokal, cuando ingresó a los 74 minutos.

Rulli, de 34 años, otro de los que dejó Olympique de Marsella y el 12 de agosto firmó con Manchester City hasta 2028. La transferencia se cerró en 3,5 millones de euros y significó, en rigor, un regreso: el arquero ya había pertenecido al City en la temporada 2016/17, aunque nunca llegó a disputar un encuentro oficial con el primer equipo. Esta vez desembarca con otra trayectoria: llegó después de más de 70 partidos en dos temporadas con Marsella y con el recorrido internacional que construyó desde aquella primera experiencia inglesa. El desafío será hacerse un lugar en uno de los planteles de mayor exigencia de Europa, teniendo por delante al italiano Gianluigi Donnarumma.

El mismo 12 de agosto se oficializó el futuro de Nahuel Molina, de 28 años, que dejó Atlético de Madrid y recaló en Roma. Así, el lateral derecho regresó a una Serie A que ya conocía por su etapa en Udinese, después de una temporada con altibajos en el Atleti y de un Mundial irregular. Ya debutó: ingresó en el segundo tiempo de la victoria frente a Lecce. Allí encontró, además, un núcleo argentino que se amplió durante este mercado y que incluye a Paulo Dybala, Matías Soulé, Santiago Castro y, recientemente, Leonardo Balerdi.
Cristian Romero, de 28 años, cerró una etapa de cuatro temporadas en Tottenham y fue presentado por Atlético de Madrid, donde todavía no debutó. El central había llegado a ser capitán y referente del conjunto inglés, pero encontró en el equipo de Diego Simeone un destino acorde con sus características. “Es un club que, por mi forma de jugar, digamos, encajamos a la perfección”, expresó Cuti después de firmar.

Exequiel Palacios, de 27 años, cerró el 27 de agosto una etapa de seis años y medio en Bayer Leverkusen para incorporarse a Ipswich Town. El club inglés, recientemente ascendido a la Premier League, cerró el acuerdo en 22,5 millones fijos más otros cinco en variables, y el mediocampista firmó hasta 2030. La transferencia cumplió “el gran deseo de Exequiel Palacios de demostrar toda su valía también en la Premier después de una etapa excepcional en Bundesliga”, según dijo el director deportivo del club alemán. Se fue después de 186 partidos y tres títulos en Alemania. Ya debutó en Ipswich, aunque el estreno estuvo lejos del escenario ideal: sumó sus primeros minutos en la derrota 5-2 frente a Manchester United.

Emiliano Martínez, luego de varios mercados intentando dar el salto de Aston Villa, logró llegar a Chelsea, con 34 años recién cumplidos, sobre el cierre del mercado europeo. Dejó Birmingham tras seis temporadas, 256 encuentros, 80 vallas invictas y un título: la Europa League la temporada pasada. Antes, se había frustrado la posibilidad de una transferencia a Juventus. La respuesta de Chelsea sobre su lugar fue inmediata. Una práctica le alcanzó para ser titular frente a Brighton por la Premier, donde fue clave para una victoria por 4-3 como local. “Vengo a un club ganador y quiero ganar títulos”, declaró, marcando su personalidad habitual.
Para Leonardo Balerdi, el cambio a la Roma significa un cambio de aire, luego del golpe de perderse el Mundial, apenas 10 días antes de su inicio por un desgarro. Llegó a préstamo desde Olympique de Marsella, con opción de compra, con 27 años. El defensor llevaba seis temporadas en Marsella, donde se había transformado en titular habitual y capitán. El club italiano apareció como la posibilidad de sostenerse en la máxima competencia europea y, al mismo tiempo, empezar otra etapa después de la frustración mundialista. Su llegada completó una particular concentración argentina en la capital italiana, con cinco argentinos en sus filas.

El cierre dejó la operación de mayor dimensión. Tras varios días con idas y vueltas, y una novela que parecía no tener fin: Manchester City alcanzó un acuerdo con Chelsea por Enzo Fernández, de 25 años, en una transferencia alrededor de los 146 millones de euros. El entendimiento se produjo sobre el cierre del libro de pases europeo y el contrato será hasta 2032. La salida también responde a un desgaste. Fernández había pasado de pieza central y capitán de los Blues a sostener una relación tirante con parte de los hinchas y la dirigencia. En City se reencuentra con Enzo Maresca, entrenador que pidió expresamente su contratación después de haberlo dirigido en Londres.
El número del fichaje coloca otra vez al mediocampista argentino en una dimensión excepcional. Chelsea había pagado cerca de 121 millones de euros a Benfica después de Qatar 2022; ahora Fernández supera su propio registro como el argentino involucrado en la transferencia más cara. Sus tres grandes movimientos internacionales —River a Benfica, Benfica a Chelsea y Chelsea a Manchester City— generaron alrededor de 285 millones de euros. El último pase, además, quedaría como el cuarto más elevado de la historia del fútbol según los valores de Transfermarkt.
La dimensión de las 12 mudanzas se entiende todavía mejor al mirar a quienes continúan en el lugar que ocupaban antes del Mundial. Juan Musso, Giuliano Simeone y Julián Álvarez, permanecen en Atlético de Madrid; Lisandro Martínez, en Manchester United; Gonzalo Montiel, en River; Leandro Paredes, en Boca; Alexis Mac Allister, en Liverpool; Rodrigo De Paul y Lionel Messi, en Inter Miami; Nicolás Paz, en Como; Giovani Lo Celso, en Betis; Nicolás González, en Juventus; Lautaro Martínez, en Inter; y José Manuel López, en Palmeiras.
El caso de Nicolás Tagliafico estuvo mucho más cerca de sumarse a la extensa nómina de mudanzas. Tras distintas alternativas durante el período de transferencias, y una salida frustrada al equipo del Cholo en las últimas horas del mercado, continuará en Lyon.
Así, mientras algunos de los que cambiaron de camiseta ya acumulan partidos y otros ni siquiera debutaron, el mercado posterior al Mundial dejó una fotografía muy distinta de la selección que había llegado al torneo apenas unas semanas antes: para una parte considerable de sus protagonistas, la Copa del Mundo no fue solamente el final de un ciclo de cuatro años, sino también el punto de partida hacia un nuevo club.




