El regreso de Edwin Cardona a Boca, entre la admiración de Riquelme y las ganas de revancha

Edwin Cardona, con el aval de Riquelme, llega para tener su desquite en Boca; estuvo entre 2017-2018 con Guillermo Barros Schelotto como DT: jugó 46 partidos oficiales, anotó 11 goles y ganó un título, pero al final de su ciclo perdió protagonismo
Edwin Cardona, con el aval de Riquelme, llega para tener su desquite en Boca; estuvo entre 2017-2018 con Guillermo Barros Schelotto como DT: jugó 46 partidos oficiales, anotó 11 goles y ganó un título, pero al final de su ciclo perdió protagonismo Fuente: LA NACION - Crédito: Mauro Alfieri
Franco Tossi
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22 de agosto de 2020  • 23:59

Hace meses que en Boca soñaban y hacían fuerzas para que Edwin Cardona se pusiera la camiseta azul y oro nuevamente, algo que fue oficializado este viernes desde las redes sociales del club y del propio futbolista. Apenas pasó un año y nueve meses desde una partida que parecía definitiva y con un gusto agridulce. Sin embargo, el volante de la institución tendrá revancha, en gran parte, gracias a Juan Román Riquelme, el conductor del Consejo de Fútbol. Uno de los máximos ídolos xeneizes es un admirador del fútbol del colombiano, y su voluntad, más allá de que Miguel Angel Russo estaba de acuerdo, fue clave para que exista un segundo ciclo.

Es el segundo refuerzo del campeón, después de la vuelta de Javier García. Desde que inició el mandato del presidente Jorge Ameal -en diciembre- la idea de Riquelme y Russo pasó por contratar jugadores con pasado en el club. En enero incorporaron a Guillermo "Pol" Fernández. Aunque otro de los nombres que buscaron en esos días fue el del colombiano, de 27 años. Sin éxito: cuando estaba cerca de cerrarse, el enganche sufrió una lesión doméstica que lo sacó de la carpeta.

Ahora sí se concretó, a préstamo por 18 meses desde Xolos, de Tijuana. En una etapa en la que se acerca la reanudación de la Copa Libertadores, el objetivo inmediato y más grande que tiene el conjunto de Russo. Y, quizás, la espina que le quedó a Cardona de su anterior ciclo en la Ribera.

Sus días en el xeneize fueron de mayor a menor. Desembarcó en julio de 2017 y ya desde los primeros minutos que disputó expuso lo que se esperaba: una técnica delicada para la elegancia y potente para los remates de media distancia, además de una visión envidiable. En su debut oficial, en la Copa Argentina, ya había convertido su primer tanto, que se acumulaba a los dos que había hecho en los tres amistosos previos.

Lo que -quizás- sorprendió fue su buen desequilibrio en el mano a mano, una característica forjada por su calidad e inteligencia para engañar al rival y superarlo con su armado físico. No se trata de un jugador veloz sino hábil, algo que generó debates constantes: estaba claro que era un enganche, pero Guillermo Barros Schelotto (pidió por su contratación cuando Ricardo Centurión desperdiciaba su chance de ser comprado por sus comportamientos extrafutbolísticos) lo colocó de extremo izquierdo.

De esa manera, no se buscó que trabajara la totalidad de la banda. Más bien, que Cardona hiciera las tradicionales jugadas de un tal Riquelme: ir de izquierda al medio con la pelota y rematar seco al arco con su mejor perfil. Así convirtió varios de los trece goles (entre amistosos y oficiales) que contabiliza en Boca.

Fuente: LA NACION - Crédito: Mauro Alfieri

Ubicado ahí desnudó defectos. Porque, igualmente, el sacrificio defensivo era necesario. Y eso lo marcó en la Supercopa 2018 perdida frente a River: cometió un penal y quedó señalado en el segundo gol por no esforzarse demasiado en cortar el contraataque.

Aunque la imagen más presente que tiene el hincha es indiscutible: su tiro libre al ángulo en el Monumental, en su primer superclásico, que ayudó para salir vencedores (2-1). Exquisito ejecutante de pelota parada y penales (los tres que pateó en Boca, los convirtió), demostró que le sobra personalidad para portar la Nº 10.

"A mí me fascina cómo juega Cardona. Me siento identificado con el juego que tiene. Ha hecho un golazo en la cancha de River en un superclásico, son esos partidos que parece que él disfruta. Ojalá juegue...", lo elogió Román previo a la segunda final de la Libertadores 2018 ante River.

Gustoso de su fútbol, tal vez, lo que buscaba el ídolo era meterle presión al Mellizo tras el 2-2 de la ida. Porque en el tramo final de esa competición, el colombiano empezó a quedarse fuera de la consideración: no integró el banco de suplentes en las semifinales ante Palmeiras ni en el primer desquite de la final, en la Bombonera. Con esas declaraciones tampoco pudo elevar su importancia en la final de Madrid. Una decisión muy cuestionada en el Mundo Boca.

Ahora tiene delante a un Russo expectante. "Cuando vuelva, hablaremos con él. Veremos cómo lo usamos y el tema físico", expresó el entrenador el viernes. Comenzará como suplente por cuestiones lógicas: el Consejo mantuvo al equipo campeón y, salvo imprevistos, serán ellos los que afronten la vuelta a la acción el 17 de septiembre contra Libertad, en Asunción. Y aunque en el esquema actual no hay un enganche, en caso de que a Cardona le toque ingresar se retocará para que cumpla la función que más le gustan a Román y Russo.

El colombiano que desvelaba a Riquelme está de regreso para buscar la gloria en un club en el que le quedaron pendientes varios objetivos.

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