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Desde que en 2011 el fondo soberano Qatar Investment tomó el control, París Saint-Germain invirtió fortunas en refuerzos para que su proyecto se viera refrendado con la gloria de la Champions League. Esa política de billetera abierta tuvo máxima expresión con los 400 millones de euros desembolsados para reunir a Neymar y Kylian Mbappé. Pero el gran título europeo no llegó, ni siquiera cuando a esas dos estrellas se unió durante dos temporadas Lionel Messi, a quien Barcelona dejó ir gratis porque no le podía pagar su contrato.
Después de probar con diferentes individualidades de prestigio internacional y entrenadores de distintos libretos futbolísticos, Paris Saint Germain encontró la solución con Luis Enrique, el técnico que lo condujo no solo a la primera Champions League de su historia, sino que con un doblete lo instaló como un equipo que está marcando una época en Europa por su estilo para dominar partidos y superar rivales desde el control de la pelota y el ritmo intenso. No dejó dudas cuando vapuleó a Inter en la final de 2025 y este año encontró premio en la definición por penales ante un Arsenal que lo respetó desde un premeditado atrincheramiento defensivo.
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— UEFA Champions League (@ChampionsLeague) September 7, 2026
Este martes comienza una Champions League que por tercer año consecutivo se desarrollará con el formato de Liguilla de 36 equipos, en el que cada uno enfrentará a ocho adversarios diferentes (cuatro de local y cuatro de visitante), de acuerdo con lo que determinó el sorteo. Los ocho primeros de la tabla general avanzarán directamente a los octavos de final y los ubicados entre los puestos 9 y 24 disputarán un play-off de 16avos de final para completar el cuadro de octavos.
A partir del disparador de Luis Enrique, la competencia presenta un escenario con varias peculiaridades en lo relativo a los entrenadores, tanto por los que están como por ausencias que son insoslayables y ya tienen un lugar destacado en la historia. El DT asturiano, que en 2015 obtuvo el trofeo en Barcelona con el tridente Messi-Suárez-Neymar, ahora buscará el triplete con el PSG, una seguidilla que solo ostenta Zinedine Zidane, que al mando de Real Madrid se impuso en las finales de 2016, 2017 y 2018.
Luis Enrique, que acaba de renovar contrato hasta 2030 con un sueldo bruto de 20 millones de euros, encabeza un nuevo modelo de gestión, reflejado en la contención de gastos en contrataciones. Por primera vez desde que el gobierno de Qatar tutela al club, el saldo entre compras y ventas del reciente mercado de pases le dio positivo en 182,3 millones de euros. El mérito fue que no desarmó a la formación base; futbolísticamente, la principal pieza que negoció fue Barcola (a Liverpool por 125 millones), pero trajo a Ferrán Torres por 48,5 millones. PSG vendió por un total de 334,30 millones con varios jugadores de recambio (Gonzalo Ramos, Mbaye, Kang-in Lee y Kamara).
Por un lado, es real que la obtención de dos Champions League atenuó la fiebre compradora de PSG, pero otro motivo de peso es la contracción económica que atraviesa el gobierno de Qatar por las fuertes pérdidas que le ocasiona la guerra entre Irán y Estados Unidos y los bombardeos sobre sus infraestructuras de producción y extracción de gas.
El paisaje de esta Champions no tendrá a dos técnicos de referencia de las últimas dos décadas. Cada uno con su perfil dejó una huella indeleble. La profesión y la vida los llevó hacia otros lugares. Uno es Carlo Ancelotti, el más ganador, con cinco títulos (dos en Milan y tres en Real Madrid), que sigue embarcado en el intento de hacer resurgir a Brasil tras no conseguirlo en el reciente Mundial. El otro es Pep Guardiola (tres Orejonas, dos con Barcelona y una con Manchester City), que entre 2008 y 2026 solo estuvo un año sin participar en la competencia (en 2012/13, cuando se tomó 12 meses sabáticos tras dejar Barcelona y asumir en Bayern Munich). El DT catalán puso en pausa su carrera; hace un mes no se tentó con el ofrecimiento para dirigir a la selección de Italia.
Con Diego Simeone, Atlético de Madrid consiguió una continuidad de presencias en la Champions como nunca antes en su historia. Cuando este miércoles debute ante Liverpool en Anfield Road, Atlético dirá presente por 14a temporada consecutiva. Para tener una medida de esta vigencia basta con reparar en que no consiguieron clasificarse a través sus ligas Chelsea (dos títulos), Milan (siete) ni Juventus (dos).
Huésped habitual de la Champions, Atlético, por presupuesto y plantel, casi nunca integra el reducido lote de candidatos al título. Siendo parte de un segundo pelotón, estuvo cerca de la gloria en 2014 y 2016, en las definiciones ante Real Madrid. Este año tendrá un estímulo extra: la final del 5 de junio se disputará en su casa, en el estadio Metropolitano, que ya fue escenario en 2019, cuando Liverpool, que había eliminado al Atlético en los octavos de final, le ganó a Tottenham.
El Cholo intentará actualizar una lista de entrenadores argentinos campeones que remite a épocas en sepia: Luis Carniglia (Real Madrid, 1958 y 1959) y Helenio Herrera (Inter, 1964 y 1965).

Uno de los cotejos más atrayentes de este martes será en el Santiago Bernabéu, entre Real Madrid e Inter. José Mourinho volvió al equipo con el que llegó a tres semifinales en su etapa anterior. El portugués se consagró en el Bernabéu, pero al frente de Inter, en 2010, al vencer a Bayern Munich con una formación con varios argentinos (Zanetti, Samuel, Cambiasso y Diego Milito).
Habrá un récord de longevidad, que es todo un reconocimiento a su capacidad y vigencia en el primer nivel: Manuel Pellegrini, con 72 años, se transformará en el banco del Betis en el DT de mayor edad en la historia del torneo; superará al belga Raymond Goethals, que tenía 71 cuando condujo a Olympique Marsella en 1993.

Con cuatro equipos debutantes (Como, LASK de Austria, Viking Stavanger de Noruega y Sabah de Azerbaiyán) y 2470 millones de euros en premios a repartir por la UEFA, la Champions League se pone en marcha en la cancha y se juega en las cabezas y los pizarrones de los entrenadores.



