Las otras sedes de la pasión

Desde las filiales de Racing en el interior llegarán miles de hinchas que preparan festejos en sus ciudades
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27 de diciembre de 2001  

Con el corazón en Avellaneda, la fraternidad racinguista reconoce muchos otros focos de resonancia en el país, especialmente en varias ciudades bonaerenses y de provincias cercanas, donde unas sesenta filiales de la Academia dan testimonio de la pasión celeste y blanca. Y de ninguna manera esos hinchas quieren quedar al margen de lo que hoy imaginan como la gran fiesta. Por eso, hoy Liniers también se verá invadida por el fervor de la gente del interior, que además, en muchos casos, tiene previstos festejos especiales si Racing grita campeón.

El recorrido sería larguísimo, pero vale detallar algunos ejemplos. Desde Chacabuco -la segunda filial más antigua después de la de La Plata, según explica su encargado, Angel Flores- saldrán hoy por la mañana tres Trafic y varios autos particulares en caravana rumbo al José Amalfitani, por la ruta 7. Recibieron de parte de Blanquiceleste unas 40 entradas, que ya estaban adjudicadas de antemano. "La intención es ubicarnos bien temprano en la cancha para calmar la ansiedad. En las últimas fechas fue gente del campo que no conocía la cancha y quedó impresionada y orgullosa", comenta Flores, que agrega un dato personal: en el encuentro ante Lanús de hace once días cumplió 27 años sin faltar a ningún partido de Racing como local.

Después, si hay festejo, el eje será un bowling del Centro, propiedad de un fanático de la Academia que colocará dos pantallas gigantes en el local. Si todo se da bien, desde allí saldrá la "caravana de la euforia" para recorrer la ciudad.

Desde Chascomús, las 11 es la hora fijada para la salida hacia Buenos Aires. Se calcula que serán entre 50 y 80 hinchas los que viajarán, y lo harán en autos particulares, porque la idea es "regresar en caravana", según señala el representante local, José Castro. El hombre cuenta, además, que los $ 2 mensuales que aporta cada uno de los 200 socios de la filial se destinan a obras de beneficencia, como el reparto de bolsas con útiles escolares o ayuda a hogares de discapacitados.

Los que queden esperarán en el peaje de Samborombón, sobre la ruta 2. "Si somos campeones, los que regresemos nos juntaremos con ellos allí y haremos una entrada triunfal a la ciudad", agrega Castro.

Hay más, mucho más. San Nicolás enviará unos 50 hinchas en un ómnibus que partirá desde Empalme Villa Constitución alrededor de las 9.30 de hoy y que pasará por la ciudad para recoger a otros simpatizantes. Otro medio centenar lo hará en autos particulares. Calculan llegar al estadio alrededor de las 13.

Los nicoleños tienen previstos festejos más que originales si la Academia se consagra. "El 31 a la noche haremos una volanteada de aquellas por toda la ciudad, pero tranquila, sin agredir a nadie. Como a esa hora ya habrá pasado la recolección de residuos, los volantes quedarán un par de días, para que todos los puedan ver. Pero hay otras cosas preparadas. Ya está planeado que el avión que suele sobrevolar la ciudad para emitir avisos publicitarios pase ese 31 al mediodía o a la tarde para desearles feliz año nuevo a todos y propalar los goles de la Academia desde el aire...", relata Atilio Caiola, de 41 años, responsable de la filial. Además, los que no puedan viajar se reunirán para ver el partido y, eventualmente, festejar en el Jazz Open Bar, un reducto bien académico en la esquina de Nación y Urquiza.

Cerca de allí, desde la filial rosarina, ya está todo organizado para el gran día. Lo explica Sebastián Terranova, de 26 años, presidente de la delegación local: "Saldrán dos ómnibus a las 8.30 con unos 120 hinchas en total. Y el recorrido por la ruta ya será un festejo: tenemos prevista una parada en Baradero, como hacemos habitualmente, para tirar fuegos artificiales. Después del partido iremos con toda la gente donde sea el centro de los festejos, en el Cilindro o en el Obelisco. Los ómnibus nos esperarán hasta las 4 de la madrugada, tal como lo venimos preparando desde el partido con Banfield, cuando el equipo ya podía salir campeón".

A San Bernardo no llegaron entradas reservadas, por lo que a Liniers viajarán quienes hayan hecho la cola en Avellaneda. Allí, el centro de operaciones será el restaurante La Gran Familia, propiedad de Roberto Díaz, que es el presidente de la filial de la ciudad balnearia. Tampoco se recibieron localidades en la delegación de Monte Grande, donde la semana última ya se hizo una cena con 150 personas que fue un "festejo anticipado", según explica Roberto García, presidente de la filial.

La historia se repite en muchas otras ciudades. Allí, esperanzados hinchas de la Academia se ilusionan con vivir hoy su gran día, sea en el estadio o desde el propio pago. Y con tanta intensidad como la que se respira en Avellaneda.

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