Pizarrón y pases cortos: porqué River lleva las de ganar

Christian Leblebidjian
Fuente: FotoBAIRES
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31 de julio de 2015  • 00:27

River quedó en una posición favorable para la revancha en el Monumental. No sólo desde el resultado conseguido en México y el contexto que tendrá como local, sino también desde las muestras de carácter que supo dar en instancias decisivas, más las variantes ofensivas que cuenta para ganar el desquite. Esto, justamente, fue lo que le faltó a Tigres. Los dirigidos por Ferretti tuvieron, en el arranque del segundo tiempo, un aire ventajoso: el rival acababa de hacer dos cambios por lesión, Ponzio y Carlos Sánchez comenzaron a arrastrar fatigas y el calor (más de 30°) hizo que River afloje la presión, parándose mucho más atrás que en la primera etapa, incluso demasiado cerca de Barovero. Pero Tigres casi nunca aceleró, no mostró autoridad de finalista, no utilizó ese contexto a favor, nunca mostró enjundia para hacer la diferencia en su terreno. No pudo desde el juego, apenas generó un par de chances, tampoco desde la actitud. Ni siquiera empujó tirando centros o rematando desde afuera del área. Por momentos, parecía que podría especular con un gol de visitante para la vuelta que (justamente), no tiene valor ahora.

El juego de Tigres fue lateral, sin cambio de ritmo, sin alma. Es cierto que los dirigidos por Gallardo tampoco atacaron, pero tal vez fue producto del contexto desfavorable, de un desgaste físico que terminó siendo mayor al proyectado, además de que los ingresos (Bertolo y Lucho González) no están al mismo ritmo de continuidad; y Pity Martínez no tomó buenas decisiones.

Para la revancha, River tiene todo lo que le faltó a Tigres. Podrá no jugar del todo bien, pero si hay algo que mostró este equipo es garra, ganas de ganar sin especular como local. Es cierto que deberá resolver tres problemas que no son menores: las bajas de, sobre todo, Mora y Tabaré Viudez, y la de Mercado.

¿Cuáles serían los mejores reemplazos? Cavenaghi junto a Alario; y Driussi como volante por la izquierda. Más realismo de gol y peso desde la experiencia con Cavenaghi, que no necesita de muchas situaciones para convertir, y -como encima demuestra más ganas que nadie-, sería un plus anímico. La duda que puede tener Gallardo es en cuanto a su respuesta física para colaborar en la recuperación, ya que en su estructura los delanteros hacen un gran sacrificio en esa dirección. Driussi está entrando mejor que Bertolo, Lucho González y Pity Martínez, además de pisar el área y tener gol. Para el lateral, en los partidos importantes, para el DT Mammana estuvo por encima de Solari y Mayada.

El River que jugó en la fase de grupos con Tigres (1-1) era distinto: se movía dentro de un 4-3-1-2 más definido, tuvo una posesión del 65% y, de la mitad hacia arriba, jugó con Sánchez, Kranevitter y Rojas; Pisculichi; Mora y Teo Gutiérrez. No rindió del todo bien, pero remató 21 veces (9 de ellas al arco). Guzmán se lució, anotó Sánchez de pelota parada, tras un córner de Pisculichi que bajó Balanta, pero hasta en el descuento lo pudo ganar con una volea de Mora que dio en el palo. Como en la ida de anteayer en México, River lo puede complicar con las segundas jugadas de córners, con envíos pasados. Tigres no inquietó demasiado en Núñez, apenas cuatro llegadas, dos de ellas de contraataque. Y marcó más por un error individual de Funes Mori que por un mérito de Guerrón.

Tigres puede ofrecer como visitante inquietudes distintas, ser peligroso con espacio para el contraataque, pero River es más, aún con bajas.

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