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El comienzo de la Champions League coincidió con el anuncio de los 30 candidatos al Balón de Oro, al que se llega, en primer lugar, por méritos futbolísticos, más las campañas mediáticas y la exaltación propia y del club para cada nominado. En esa carrera, tanto en la cancha como en los micrófonos, quiere tomar la delantera Kylian Mbappé, autor de un gol en el 2-1 de Real Madrid ante Inter, en el Santiago Bernabéu.
Antes del encuentro, Mbappé recibió de manos de Luis Figo el Botín de Oro por ser el goleador de la Champions anterior, con 13 tantos. Le fue mejor a él que a Real Madrid, eliminado en los cuartos de final, el mismo límite que en su primera temporada en España, mientras su exclub Paris Saint-Germain conquistaba el doblete de títulos.
José Mourinho, que volvió a dirigir a Real Madrid por la Champions tras las tres semifinales de su primera gestión, ya postuló a Mbappé como un favorito para el Balón de Oro que hace un año fue para Ousmane Dembélé. “Ha hecho historia este verano”, expresó el director técnico portugués, en referencia a que se convirtió en el máximo goleador en la historia de los mundiales, con 22 (10 en el reciente Mundial).
Mbappé se ofuscó en la conferencia de prensa previa al partido con la consulta sobre si debía implicarse más en la presión sobre la salida del rival, como lo hacen Dembélé en Paris Saint-Germain y Raphinha en Barcelona. “Yo hago muchas cosas que otros no hacen. Podría hacerme el tonto y decirte que meto más goles que ellos dos y que deberían marcar más para ser como yo. Cada uno es diferente. No me gusta comparar”, respondió el francés sin morderse la lengua.
Ante Inter, Mbappé tuvo ocasiones para anotar más de un gol. Se lo impidió en otras tres ocasiones el arquero Josep Martínez, que apuntaba a tener una noche fatal, ya que le convirtieron en los dos primeros remates, y el segundo tanto fue tras un error garrafal, al querer pisar la pelota para gambetear a Federico Valverde. Eso fue a los 23 minutos del primer tiempo y, desde ese momento, el arquero que ocupa el puesto que dejó Yan Sommer (Brujas) evitó una derrota por goleada con no menos de cinco grandes atajadas.

Por cuarto año consecutivo, Lautaro Martínez quedó entre los seleccionados para el Balón de Oro. Junto con Lionel Messi es uno de los dos argentinos entre los 30 apellidos. “Me llena de orgullo porque siempre trabajo para dar lo mejor, subir mi nivel y mantenerme en la élite. Hace nueve años que estoy en Inter, es mucho tiempo haciendo las cosas bien. Lo importante es lo grupal, que es lo que te lleva a conseguir premios individuales”, expresó Lautaro tras el encuentro.
El capitán de Inter, que venía de hacer dos goles para dar vuelta un resultado en la victoria sobre Napoli, antepuso la interesante producción de su equipo a la decepción por la derrota. “Hicimos un gran partido, pusimos en dificultad a un equipo del poderío de Real Madrid en un estadio muy importante. Tuvimos la posesión, fuimos los dueños del partido, no merecimos perder. Nos costaron caro los dos errores en el comienzo, pero me dejan tranquilo las muchas cosas que hicimos bien”, analizó el bahiense.
Lautaro tuvo un buen rendimiento, con participación continua en los numerosos avances que generó Inter. Con un centro atrás dio la asistencia para el descuento de Carlos Augusto. Thibaut Courtois, una vez más figura de Real Madrid con varias tapadas decisivas, respondió ante dos llegadas de Lautaro, que además conectó dos cabezazos que salieron desviados.
Inter no logró reflejar en el resultado sus mejores estadísticas comparativas. Más posesión (64%), remates (21 -siete al arco- contra 16 -8), córners (11 contra cuatro). Extrañó un poco al lesionado Dimarco, un carrilero especialista en asistencias. El ritmo intenso no decayó casi nunca, las llegadas se sucedieron. Real Madrid tuvo escaso manejo en el medio campo, no le funcionó el adelantamiento de Alexander Arnold para formar el doble pivote con Valverde. “El partido pudo acabar 6-6, una locura que no me gusta. Me gusta más marcar cinco, seis o siete goles, pero también tener el control absoluto y no necesitar de un arquero [Courtois] absolutamente increíble”, resumió Mourinho.
Los hinchas de Real Madrid se inquietaron en varios momentos y no reprimieron los silbidos, muchos destinados a Vinicius, impreciso en la resolución de varias jugadas. El brasileño, reemplazado a tres minutos del final, recibió el saludo protector de Mourinho, que después lo justificó ante los micrófonos: “No critico a la afición, pero tengo mucho respeto por Vinicius; mientras trabaje para el equipo, siempre tendrá mi apoyo. No está a tope y es el primero que lo sabe, pero está trabajando como el que más”.
Enfocado más en el arco que en cerrarle los espacios a los defensores adversarios que salen con la pelota, Mbappé arrancó la Champions League con otra demostración de su instinto goleador. Lo hizo en la primera oportunidad que tuvo, cuando Inter controlaba campo y pelota. Su eficacia siempre está latente, puede prescindir del contexto del desarrollo.
Inter cometió el primero de los pecados que fueron tirando por la borda sus sostenidos pasajes de superioridad. El campeón del Calcio se sentía tan cómodo en el manejo del partido que Curtis Jones -uno de los tres refuerzos que en este mercado llegaron desde la Premier League- se confió en una salida, perdió la pelota y entre la presión de Mbappé sobre Bisseck y el pase de Brahim Díaz, el delantero francés puso el 1-0. Una estocada en medio de una noche sufrida para Real Madrid, que tiene asuntos futbolísticos por atender antes de instalar un relato sobre el Balón de Oro.


