Se impuso la lógica y Estudiantes definirá el título con Barcelona

En Abu Dhabi, el equipo catalán superó 3 a 1 a Atlante, de México, y jugará con los platenses la final del Mundial de Clubes el sábado que viene a las 13 de nuestro país; Lionel Messi jugó 36 minutos y anotó un gol; los mexicanos se habían puesto en ventaja a través de Rojas, pero los españoles lo dieron vuelta con tantos de Busquets, Messi y Pedro
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16 de diciembre de 2009  • 17:56
Barcelona jugó en gran nivel
Barcelona jugó en gran nivel Fuente: AP

ABU DHABI.- La lógica le dio un guiño al fútbol y el Mundial de Clubes tendrá la final que el sentido común imponía: Barcelona con Estudiantes. La definición será el sábado que viene, a las 13, en esta misma ciudad, con el duelo esperado entre Lionel Messi y Juan Sebastián Verón, dos argentinos, dos amigos, dos símbolos.

Con algo de suspenso, pero con una superioridad abismal, Barcelona superó 3 a 1 a Atlante, de México, que se había puesto en ventaja a los cuatro minutos de partido con un tanto de Rojas tras un grosero error defensivo de la zaga catalana.

La ventaja parcial endureció los músculos del equipo mexicano. Retrocedió más de la cuenta y renunció al ataque. Barcelona, con un fluido circuito y mucho criterio de juego, comenzó a gobernar el partido a su gusto. A través del fútbol filarmónico, a los españoles no les costó alcanzar la igualdad, que se dio a los 34 minutos del primer tiempo con el tanto de Busquets, tras un cabezazo de Touré.

Tras el descanso, el empate parcial inquietaba al DT catalán, Pep Guardiola. Por eso, dispuso el ingreso de Messi, recuperado de una lesión en el tobillo derecho. Así fue que al delantero argentino le bastó menos de un minuto para desequilibrar y marcar el 2 a 1, tras una definición certera después de una asistencia fina de Ibrahimovic.

El gol del alivio llegó siete minutos más tarde por intermedio de Pedro, que fue habilitado tras una excelente asistencia de Iniesta. Con el 3-1, Barcelona bajó la intensidad de su juego, lo que posibilitó algún avance aislado de Atlante, siempre a través de Rojas, el más insistente.

El plantel de Estudiantes,que observó el partido desde el estadio, se llevó una lección de esta semifinal: a Barcelona es un equipo que se le puede atacar, que es frágil en defensa, pero que su poderío ofensivo no perdona errores. Estudiantes tampoco deberá ceder la iniciativa, más si tomó nota del mecánico circuito de juego que moviliza al Barca.

El sábado será la final esperada entre Barcelona y Estudiantes. El equipo platense intentará conquistar el mundo después de 41 años, aún con los recuerdos vivos de aquella gesta ante Manchester United, en 1968.

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