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LA PLATA.- Pedía la hora, sugería el telón para el partido, gritaba por el fin de los interminables minutos adicionados. Curioso en él, el artillero inoxidable, el símbolo xeneize, el apellido del grito, el optimista del gol. Curioso en él, justo en el día, en la tarde-noche del desahogo, de los 180 goles con la camiseta de Boca, con la marca que queda a 14 de Francisco Varallo, aturdido ya con supuestos récords, marcas sugeridas, sabiendo todos que Martín Palermo es un récord en sí mismo. "El gol 180 fue muy importante, pero pienso hacer muchos más", dice, primero. "Me siento más aliviado, me saqué un peso de encima. Había mucha expectativa y ahora estoy más relajado", se muestra luego, tal cual es. Boca está en la cima y Palermo se siente en la cima, luego del penal marcado con un zurdazo poderoso, directo al ángulo, cuando finalizaba el primer capítulo frente a Gimnasia LP, una de sus víctimas predilectas.
"Me saqué un peso de encima, hace seis meses que lo soporto, aunque tengo la suerte de hacer goles muy seguido. En realidad, más que nada por el nerviosismo de la gente y el respaldo de los hinchas que viví todo esto con una gran carga de adrenalina", cuenta Palermo, minutos después de elevar los brazos de frente a la hinchada, a su gente, sin aquellos gestos locos de un tiempo atrás. "Bueno, en realidad no hice ninguna locura porque estaba amonestado", bromea, casi sin elevar la voz.
Está Palermo al margen de las polémicas. De los goles reales, de los récords impuestos, del show del marketing. El de los goles de derecha, el de los tantos de cabeza, el de los zurdazos directos a la red, el de los festejos insólitos. El hombre asociado con el éxito de Boca. Martín, ayer, fue el de siempre. Aunque sus palabras adviertan ansiedad, jugó como siempre: cada pelota jugada al límite, cada incursión al área con apetito voraz. El juego fue adverso, Gimnasia lo empujó a la complejidad y hasta el penal pareció que no fue. Sin embargo, cuando Palermo tomó el balón, la historia le dio otra vez la razón.
"Se dio cuando se tuvo que dar. Y esto tiene un valor enorme, porque todos estaban pendientes de mi gol", sigue la descarga emotiva. Es que el fútbol y lo que lo rodea tiene aroma a su imagen. A partir de hoy, por caso, Puma comenzará a regalar los 180 pares de botines de la campaña "Homenaje al optimista del gol". Y el jueves, en la Bombonera, en el choque ante Atlas, por la Libertadores, habrá otro motivo de festejo antes del partido. Es que hay de todo: libros, revistas, camisetas, botines..., un mundo de posibilidades. Por los goles, por su vida. A los 34 años, simplemente, Palermo.
194 goles marcó Varallo en Boca: 180 por certámenes locales y 14 más en otros torneos, todos oficiales.
13 tantos le marcó a Gimnasia, el equipo que más lo sufrió. Y con cuatro, es el goleador del Clausura.
A pesar de las presiones, Palermo jugó como siempre. Y marcó un golazo, esta vez de penal.
Desentendido del récord, colaboró con sus compañeros, aunque algo alejado del área.
Más allá de los 180, Palermo tiene algo claro: tras el penal, ya piensa en los goles por venir.
Pedro Troglio, indirectamente, tendrá un motivo de alivio en el clásico del domingo próximo frente a Boca. Es que Palermo quedó al margen de ese cotejo ya que fue amonestado ante Gimnasia y alcanzó las cinco tarjetas amarillas. Tras la marca lograda ayer, tendrá un buen motivo de descanso.




