Una receta y esfuerzo puro

Enrique Vivanco
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26 de septiembre de 2005  

CORDOBA.- Sabedor de que los vaticinios le restaban chances, Instituto se convenció de su receta en la búsqueda de darle el primer gran golpe del torneo a San Lorenzo. En rigor, el DT Quiroz siempre buscó inculcarle al equipo lo que se vio ayer, más allá de que los buenos resultados no habían visto la luz: presión constante sobre el rival para no permitirles espacio de maniobras a sus mejores hombres. Sin chances de tomar la iniciativa, el Ciclón se sorprendió y nunca pudo reaccionar.

Lo que los cordobeses incorporaron ayer a lo que se había insinuado en los empates 0-0 ante Estudiantes y Central fue vital: contundencia. A Instituto, conocer sus limitaciones le da fe para usar su mejor recurso, el esfuerzo sin pausa.

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