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Fluminense derrotó por 2-0 a Platense en el mítico Maracaná, por la ida de los cuartos de final de la Copa Libertadores. En un escenario cargado de historia, el conjunto brasileño construyó la diferencia con dos golpes en el primer tiempo: primero aprovechó una mala transición defensiva del Calamar que dirige Martín Palermo para abrir el marcador con Nonato y luego apareció la jerarquía de dos de sus figuras, Ganso y Hulk, para ampliar la ventaja.
El primer gol nació, paradójicamente, de una pelota detenida a favor de Platense. El equipo argentino tuvo un córner, fue a buscar el área rival y quedó mal parado ante la rápida respuesta de Fluminense. El conjunto carioca encontró espacios para lanzar el contraataque y Nonato terminó la acción con una definición que pasó entre las piernas del arquero de Platense.

Fue un golpe especialmente duro por la manera en la que se produjo: de una posibilidad ofensiva para el equipo argentino a un festejo de Fluminense en cuestión de segundos.
El segundo gol tuvo otros protagonistas y otra construcción. Ganso encontró el espacio y lanzó un pase en profundidad para Hulk, que recibió por el sector derecho del área. El delantero acomodó la definición y sacó un remate de zurda, bajo y cruzado, que terminó junto al palo izquierdo para ampliar la ventaja.
La conexión entre dos de los futbolistas de mayor experiencia del conjunto brasileño terminó estableciendo el 2-0 final en el Maracaná.
En el segundo tiempo, sin embargo, Platense reaccionó y mostró su mejor versión. Los cambios le dieron vida: los ingresos de Merlini y Gauto aportaron frescura y profundidad, y el Calamar se animó a jugar más cerca del área de Fluminense. Adelantó sus líneas y generó las situaciones más claras del segundo tiempo. Una de las mejores oportunidades estuvo en la cabeza de Sepúlveda, que apareció solo dentro del área después de un centro, pero su remate se fue por encima del travesaño. Platense logró incomodar a un Fluminense que, con la ventaja conseguida en la primera mitad, perdió protagonismo y terminó dejando una imagen diferente a la del comienzo. El equipo carioca ya no tuvo los mismos espacios ni consiguió atacar con la facilidad con la que había construido la ventaja. Platense, en cambio, creció con el correr de los minutos y terminó el partido convencido de que puede competir.
El 2-0 le dio al conjunto brasileño una ventaja importante, pero Platense se fue del Maracaná con otra sensación. La reacción del segundo tiempo y las situaciones que consiguió generar alimentaron la convicción de que todavía puede discutir la serie. El próximo martes en Vicente López tendrá el desafío de revertir los dos goles de diferencia y mantener vivo el sueño en la Copa Libertadores. En su primera participación internacional, el Calamar ya se metió entre los ocho mejores del continente y tendrá una nueva oportunidad para seguir haciendo historia.


