

Encontrá resultados de fútbol en vivo, los próximos partidos, las tablas de posiciones, y todas las estadísticas de los principales torneos del mundo.

Tras la victoria del seleccionado español contra el seleccionado argentino en la final de la Copa del Mundo, muchos fueron los mensajes de felicitaciones que se propagaron por las redes sociales. Sin embargo, uno de los que más generó empatía fue el realizado por Iñaki Williams Arthuer, hermano del campeón del mundo Nicholas Williams Arthuer. En el mismo, el hombre de ascendencia ghanesa le recordó a su hermano menor lo importante que es para su comunidad el que se haya convertido en una personalidad reconocida a nivel internacional por su mérito.
“Hermano, has ganado el mundial. Has hecho historia. Pero más allá del trofeo, gracias por esto: has hecho que millones de inmigrantes como nuestros padres se sientan orgullosos de que sus futuros hijos algún día puedan vivir lo que tú has vivido y de que millones de españoles empaticen con nuestra historia, que no es solo la nuestra, sino la de todas las personas que dejan todo atrás por un futuro mejor, porque has tocado el cielo con los dedos y has demostrado que con trabajo y esfuerzo todo es posible. Hoy el mundo te ha conocido más si cabe y has puesto nuestro apellido en el infinito, por los siglos de los siglos. Te admiro. Te amo. Campeón del mundo”, expresó con orgullo.

Nicholas Williams cumplió 24 años el 12 de julio, mientras disputaba el Mundial. Aunque para entonces ya era una figura reconocida internacionalmente, su familia difícilmente habría imaginado que aquel niño nacido en Pamplona terminaría levantando el trofeo más importante del fútbol. Él y su hermano mayor, Iñaki, nacieron y crecieron en España. Sus padres, María Arthuer y Félix Williams, son originarios de Ghana y abandonaron su país a comienzos de la década de 1990 para buscar mejores oportunidades en Europa.
La pareja atravesó buena parte del desierto del Sahara a pie, sin suficiente comida ni agua y expuesta a temperaturas extremas. Años después, los hermanos supieron que su madre había realizado parte de aquel recorrido descalza y embarazada. Al llegar a Melilla, la ciudad española situada en el norte de África, fueron detenidos y un abogado los ayudó a solicitar asilo político. Para esto les recomendó que dijeran que provenían de Liberia, un país que en ese momento se encontraba atravesado por una guerra civil.

Tras obtener protección, fueron trasladados a Bilbao, donde contaron con la ayuda del sacerdote Iñaki Mardones. En agradecimiento, María y Félix eligieron su nombre para el mayor de sus hijos, quien nació en 1994. Sin posibilidades laborales suficientes para mantener a su familia, Félix se trasladó años después a Londres. Allí limpió mesas en el sector gastronómico de un centro comercial de Chelsea y también trabajó como guardia de seguridad, incluso en las inmediaciones del estadio del Chelsea FC.
Mientras su padre enviaba dinero desde Inglaterra y su madre sostenía hasta tres trabajos, Iñaki asumió el rol de padre para con Nicholas. “Para mí es un referente, lo es todo. Nos ha ayudado a mis padres y a mí a poder comer, a poder ir a clase y a poder vestirnos. Me corrige, me aconseja y siempre lo ha hecho. Nos llevamos muy bien. Es mi hermano, pero también hace un poco de padre”, contó Nico en una entrevista.

Los hermanos encontraron en el fútbol una forma de canalizar todo lo que vivían y dar todo de sí para llegar a vivir un día de su gran pasión. El 28 de abril de 2021 ingresaron como suplentes en el empate por 2-2 entre Athletic Club y Real Valladolid y se convirtieron en los primeros hermanos en compartir cancha con el equipo de Bilbao desde 1986.
Aunque ambos nacieron en España, eligieron representar a diferentes selecciones. Nico optó por el conjunto español, mientras que Iñaki decidió jugar para Ghana como una forma de homenajear las raíces y la historia de sus padres.
Lamine Yamal Nasraoui Ebana, la nueva joya del Barcelona, también tiene una historia atravesada por la inmigración. Su padre, Mounir Nasraoui, nació en Marruecos, mientras que su madre, Sheila Ebana, es originaria de Guinea Ecuatorial. Sin embargo, el recorrido de la familia en España comenzó antes de que ellos se conocieran.
La primera en llegar fue Fátima, la abuela paterna del futbolista. De acuerdo con el relato del propio Lamine, la mujer abandonó Marruecos sola y subió sin autorización a un autobús que pasó por Algeciras y Granada antes de llegar a Mataró, en Cataluña. Una vez instalada, Fátima trabajó día y noche con el objetivo de reunir el dinero necesario para llevar a España a sus hijos.

Años más tarde de haberse instalado en el país europeo, el padre de Lamine conoció a su mamá y decidieron trasladarse a las afueras de Barcelona. Al enterarse de que esperaban un hijo, ambos acordaron ponerle los nombres de dos personas que los habían ayudado económicamente en uno de los momentos más difíciles de su vida.
Durante su infancia, Lamine pasó gran parte de su tiempo viviendo entre las calles de dos de los barrios más carenciados de Barcelona, Granollers y Rocafonda. Allí comenzó a jugar al fútbol en canchas de cemento y desarrolló sus primeras habilidades, que más tarde llamarían la atención de sus formadores del Barcelona.

Cuando tenía seis años, fue incorporado a las divisiones juveniles del club y comenzó su formación en La Masía, la residencia deportiva por la que también pasaron figuras como Lionel Messi y Andrés Iniesta. Este sería solo el comienzo de una de las carreras futbolísticas más grandes de todos los tiempos.
En septiembre de 2023, con 16 años y 57 días, se convirtió en el jugador más joven en debutar y marcar un gol con la selección española. Un año más tarde ganó la Eurocopa y, después del triunfo de España ante Argentina por 1-0 en la final del Mundial 2026, también sumó la Copa del Mundo a su trayectoria.

