La impericia de Central fue el aire para Racing

El empate 1 a 1 mostró el déficit rosarino en las áreas; Castillejos y Hauche, los goleadores; Aued y Donatti, expulsados
Pablo Casazza
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30 de noviembre de 2013  

ROSARIO.– Todo pasó por Central, que cuando tuvo luces hizo una diferencia y cuando se obnubiló le dio la posibilidad a Racing de lograr un empate inmerecido e impensado. En las virtudes y los defectos de los rosarinos para resolver en las áreas estuvo la clave de la igualdad 1-1, que dejó confundidos a los canallas, que apenas sumaron dos puntos de los últimos 12, y le dibujó una sonrisa de alivio a la Academia.

Un comienzo con el sello de Central, un equipo que después de un arranque incierto en el torneo hizo de la intensidad y la verticalidad virtudes para generar situaciones de peligro y descontrolar a los rivales. Las escaladas de Encina y de Lagos, las proyecciones de Ferrari y el desequilibrio que provocaba Acuña resultaban la sencilla vía por la que los rosarinos desbordaban a la Academia. En una de las primeras combinaciones, Castillejos, el goleador olvidado, de cabeza y en una posición incómoda, sorprendió y superó a Saja.

Fueron 25 minutos en los que Central fue amplio dominador. El juvenil Acuña, una aparición gratificante, con dos remates de media distancia, enseñó las cualidades con las que se destacó en las inferiores: en el primero respondió Saja, y Encina, que capturó el rebote, definió cruzado, sin puntería; más tarde, el arquero controló el potente disparo. La superioridad se reflejó en otra oportunidad que Castillejos no logró capitalizar, después de un desborde de Encina que Gómez rechazó al córner.

Esa acción produjo un quiebre en la actitud avasallante que pretendía imponer Central. El conjunto que dirige Miguel Ángel Russo modificó la postura: optó por controlar la pelota pero retrasándose en el terreno. Una variante que fue aprovechada por Racing, que así pudo escapar del asedio. El problema de la Academia fueron sus propias limitaciones: perdía en el duelo de las pelotas divididas, fallaba en los pases... Encontró en las faltas que cometían los rosarinos las mejores oportunidades para insinuar peligro, aunque también carecía de precisión al momento de ejecutar. Mientras Central se ponía y se sacaba del partido, Racing dependía de las migajas que le dejaba el rival.

La expulsión de Aued profundizó los problemas de Racing, que con otro cabezazo de Castillejos estuvo a punto de estirar la ventaja. Central controló campo y pelota, pero falló en la definición. La expulsión de Donatti –continuó una jugada invalidada, y ya estaba amonestado– tampoco hacía presagiar una reacción de la Academia, porque la mezquina propuesta que diseñó Mostaza Merlo –con los ingresos de Dinenno y Hauche por Vietto y Viola apenas cambió nombres– no le resultaba. Hasta que Hauche, en el único remate al arco de Racing en el segundo tiempo, convirtió y le dio un excesivo premio a un conjunto que suma, como fija el entrenador, pero sin ofrecer nada a cambio.

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