La verdadera vuelta de Nalbandian

Marcelo Gantman
Marcelo Gantman PARA LA NACION
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25 de diciembre de 2009  • 16:11

El primer dato concreto sobre la vuelta al circuito de David Nalbandian en 2010 está fechado el 22 de octubre de 2009. Ese día, Richard Palmer, director del ATP de Auckland confirmaba, con elogios al jugador y una felicidad que traspasaba la formalidad de un comunicado, la presencia de Nalbandian, ex número tres del mundo, para la próxima edición de ese torneo. La última noticia generada por el sitio oficial del campeonato era del 20 de enero de 2009 y hablaba sobre el título conseguido en Auckland por Juan Martín Del Potro. Las vueltas de la vida: Nalbandian retornará a la actividad oficial en un campeonato ganado por Del Potro. Para esa época, en enero

pasado, Nalbandian era el vencedor en Sydney en una temporada que marcaría la consagración definitiva del tandilense y un desafío inédito para el cordobés luego de varios años de carrera: una operación de cadera que lo alejaría del circuito por varios meses.

Nalbandian ya está de regreso. Las exhibiciones ganadas en San Juan y Buenos Aires lo pusieron en la pista otra vez. El propio jugador, sus allegados, la prensa especializada y buena parte del público coincidieron en que la vuelta fue satisfactoria. Nalbandian se mostró contento con su forma deportiva luego de la intervención y de una larga pretemporada que incluyó una dura tarea de recuperación. Las exhibiciones pusieron a Nalbandian en una situación de escuchar varias veces las mismas preguntas y tener que ofrecer las mismas respuestas. El rosario de frases obligatorias lo llevaron a comentar reiteradamente que ya no sentía dolores y que le parecía increíble recordar que "hace cuatro meses andaba con muletas" y ahora ya estaba de regreso y levantando copas.

Hay cuestiones que quedan al margen del ámbito en el que David Nalbandian volvió al ruedo, frente a rivales que andan en marchas más lentas o buscando ya la flecha de salida. Nalbandian se movió seguro en algunos desplazamientos claves del juego y de su estilo. Eso tiene que ver con lo propio y no con los adversarios. Fueron las primeras pistas de una recuperación. "Tenía miedo de sentir dolores cuando tuviera que correr hacia el lado del revès y en diagonal hacia atrás. Por suerte, nada...", decía antes de debutar en el Aldo Cantoni de San Juan contra Nico Massú.

Casi siete meses lejos del circuito pusieron a David Nalbandian en otra sintonía. Fuera de las canchas y sin otras herramientas que sus muletas, el jugador que durante 2002 y 2008 jamás terminó la temporada más allá del puesto 12 del ranking, esta vez no tenìa escapatoria: el trabajo de recuperación precisaba hasta de su tanque de reserva para tener final feliz. Señalado muchas veces por no poner todas sus energías en el tenis, criticado con ferocidad desde atriles con apertura y cierre auspiciados, Nalbandian tuvo que ser aplicado y riguroso para cumplir el plan de rehabilitación pautado desde España por su médico Angel Ruiz Cotorro. Precisó de una disciplina cotidiana sin fisuras para desmbocar en las exhibiciones de fin de año.Fueron meses duros donde las muletas fueron su única ayuda para subir a su habitación en la casa familiar de Unquillo.

La vida casera que tanto lo seduce cuando entra y sale del circuito fue su espacio natural mientras no había juego. Nalbandian, contenido por la familia y sus amigos, encontró una calidez que se le quedó pegada y que fue evidente en su frecuente contacto con la prensa durante diciembre. Esas sensaciones se notaron en San Juan, cuando todo su entorno lo acompañó en su regreso. Lo mismo cuando ganó la Copa Argentina en Buenos Aires y todos sus amigos se montaron en el Peugeot descapotable que Nalbandian reclamó con uñas y dientes para que no le dieran un modelo más modesto. "Cuando todos los afectos están presentes en un estadio, es porque el propio David está comprometido con lo que hace. Esa es la mejor señal", deslizaba alguien que lo conoce bien.

El retorno sin embargo no fue gratuito. La falta de actividad le trajo consecuencias mínimas pero para atender: algunos dolores en la muñeca y otros en la espalda. Todavìa tiene que acomodar y afinar su físico para cuando la exigencia sea diaria y a cinco sets en el Abierto de Australia. Son aspectos que Nalbandian tendrá que ajustar ya en competencia. Se trata de un jugador próximo a cumplir los 28 años (el 1 de enero) , con muchas batallas encima, con el desgaste de esas batallas y en proceso de aclimatación al circuito.Volverá en Auckland, un torneo de categorìa 250 pero con rivales que no tendrán piedad ni por su pasado tenístico ni su historia clínica reciente. Habrá ocho preclasificados ubicados entre los 30 mejores del mundo y otros once jugadores metidos entre los 40 primeros. Juan Mónaco y Horacio Zeballos serán otros argentinos presentes en Nueva Zelanda desde el 11 de enero.

En una entrevista en San Juan, le pregunté que fue lo que más extrañó durante su ausencia de casi siete meses: "El nerviosismo antes de salir a jugar. La adrenalina que tenés antes de un partido. En un momento me pregunté si esa sensación no se me estaba yendo. Y por suerte no, todavía la tengo...", fue su respuesta.

David Nalbandian vuelve "de verdad" en Auckland. Está más abierto, con nuevas ganas, mejor con la prensa y renovado para jugar. Los organizadores del torneo saben de sus gustos fuera de la cancha y comentaron que era probable que arreglaran alguna actividad con autos de rally para agasajarlo. Algunas cosas nunca cambian.

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