"Necesitábamos una alegría así"

Bautista Heguy, la gran figura de Chapaleufú, revivió un título inolvidable
Carlos Beer
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17 de diciembre de 2001  

El mismo escenario. El mismo crack. Otro momento. Veinte horas después del memorable triunfo de Indios Chapaleufú en el 108° Campeonato Argentino Abierto, Bautista Heguy vuelve a Palermo para recordar la final con LA NACION. Y el brillante delantero arranca: "Me acuerdo de todo el partido. Sobre todo de los goles, que fueron bastante lindos, y del final, del abrazo con Horacio y Marcos. También de cuando llegó mamá (por Nora) al podio. A ella le dedico el título. Se lo merece".

Hay un momento de esta definición (17-16, con Gol de Oro) del encuentro contra La Dolfina que merece un párrafo especial: el suplementario. Bautista sigue con su relato: "Estábamos cada uno en su silla. Yo pensé: llegar a un alargue así después de estar cuatro goles abajo y regalar una salida sería horrible. Y les dije a los tres: Vengan, hay que inventar algo. No sé qué... Yo saco . Ahí todos empezamos a tirar ideas. Lo único seguro era que yo le iba a pegar de una para sacarlo a Adolfito.

"La idea era que Marcos le pegue, pero no un backhander como pasó, y que Mariano y Horacio saquen los hombres. Horacito hizo una pausa clave. Yo, desde mi posición, a Mariano no lo veo, pero sí percibo que Marcos había sacado buena ventaja. Esta me gusta, pensé . Yo que Mariano no le hubiera pegado, la habría arrimado. Pero él lo hizo. Vi que venía rumbeada y con buena potencia. Cuando entró no lo podía creer..." Gol, el gol del año, a festejar y sacar algunas conclusiones.

-¿Ganar depués de seis años es un doble mérito?

-Es que para mí no son seis años. En el 96 y 97 perdimos de casualidad. Estuvimos ahí. El fracaso es no llegar a la final. Estos tres años que no jugamos la definición fueron un horror. Pero hay cosas que la mayoría olvida, pero quedan en uno: en el 98 lo suspendieron a Gonzalo, en el 99 yo jugué la semifinal con fiebre y perdimos, y el año pasado fue un desastre. Y más para atrás, en el 94 se lesionó Marcos y lo reemplazó Carlos Gracida. Completos, perdimos muy pocos partidos en estos 11 años.

-Emocionalmente, ¿cómo se compara este título con tus otros cuatro festejos?

-Uno disfruta por todos, no tengo uno especial. Esta es una alegría que necesitábamos para tratar de seguir superando todo lo que nos pasó.

-Al respecto: ¿cómo se siente el primer título sin Gonzalo?

-No pienso en Gonzalo; si no, no tendría ni ganas de jugar. Ya me es difícil vivir sin Gonzalo, imaginate si pensara en él cuando juego...

-Y en lo deportivo, ¿esta conquista vale más?

-Sí, porque los equipos de ahora son muy superiores a los del 91, cuando gané mi primer título. Pite Merlos juega el triple que entonces; Cambiaso, en el 92, no era ni la mitad de lo que es hoy.

-No contaste con tres de tus mejores yeguas: Pigmea (se la cedió a Marcos), Cherokee (lesionado) y Willow (falleció). Con una caballada renovada fuiste el mejor montado. ¿Cómo se logra?

-Es una búsqueda constante por mejorar. Soy muy frío a la hora de elegir caballos y no me caso con ningún nombre. Pigmea, que es la más conocida, la pasé. Juego lo mejor que tenga. Tuve la suerte de tener un abuelo y un padre que sabían mucho de caballos y eso me dio seguridad. Además, dicen que tengo una muy buena equitación para el polo, que no exijo a los caballos y no voy a chocarme a nadie. Por eso no se cansan tanto.

-¿Qué más queda por decir de la gente, de su apoyo?

-No hay palabras. Es rarísimo, porque si perdíamos la ovación iba a ser enorme igual. Es difícil de explicar. Después de las semifinales supe que la final iba a ser un escándalo de gente. Fue excepcional.

-Hasta hace unos años Cambiaso era el indiscutido N° 1. Hoy parece estar más equilibrado...

-Lo dicen ustedes. La verdad que no sé... No creo que sea tanto el mejor. Nunca fue el mejor claramente.

-¿Y vos? ¿Qué sentís siendo uno de los dos mejores (o el mejor, según quien elija) de un deporte?

-Nunca lo pensé, aunque suena impresionante. Soy un ser humano con una habilidad para un deporte. Nada más.

-Ganaste cinco veces Palermo, estás jugando en un nivel superlativo. ¿Qué te falta?

-Jugando así, me dan ganas de seguir, de volver el año que viene a la final. Me encanta jugar finales. Considero que hoy soy muy completo, con gran caballada, que juega individual y colectivamente según el momento. Eso es lo que más cambié. Hoy juego el doble que en el 91 y todavía me quedan 10 años de carrera...

-¿Y entonces?

-Vos me preguntás y te contesto: quiero ganar diez veces más en Palermo.

Palabras de campeones

Marcos Heguy: "Bautista jugó muy bien, aunque no tanto como venía haciéndolo. Tal vez, se quedó un poco más con la bocha. Igual, hay que ver el contexto del partido y, por ser una final así, es más destacable. Tiene la ventaja de poseer un plus de taqueo y de precisión mucho mejor que casi todos".

Horacio Heguy: "En la jugada final, lo único que hice cuando le pegó Mariano Aguerre fue mirar al banderillero. Cuando agitó marcando el gol fue impresionante. La clave de nuestra reacción fue que cuando quedamos cuatro goles abajo seguimos igual, jugando con las mismas ganas".

Mariano Aguerre: "Bautista Heguy es un fuera de serie. Un hombre que logró desencadenar todas las presiones para el lado positivo y las hizo jugar a su favor. Se puso el equipo al hombro y sacó ventaja de eso. Además de ser un fenómeno, esto tiene un mérito doble".

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