"A su mayor rival uno lo quiere ver muerto..."

La simbólica frase de Castagnola resume el respeto de La Dolfina por Ellerstina; "fuera de la familia, lo más importante de nuestras vidas hoy", califican la final
Xavier Prieto Astigarraga
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12 de diciembre de 2009  

Muy tranquilos pastan, en el ocaso de un jueves que fue soleado pero va tapando su cielo en Cañuelas, algunos cracks mundiales. Estremece ver en La Dolfina, uno al lado de otro, a Mambo, Cautiva, Lapa, Cuartetera, Bruma, Leyend, Buenaventura... Una caballada que todo polista del planeta querría tener. Apenas si se inmutan ante una cara extraña; llama la atención verlos tan serenos cuando la costumbre es apreciarlos en la furia de una corrida plena en Palermo, en la fuerza de un pechazo, la brusquedad de una frenada o la repentización de una vuelta de 180 grados sobre el tren posterior.

Cerca hay otros cracks, pero humanos. Adolfo Cambiaso, Lucas Monteverde, Mariano Aguerre y Bartolomé Castagnola están por comer unas pizzas y ver algo de polo en video. Se preparan para buscar, una vez más, la gloria máxima del mundo en polo: ser campeón argentino.

–Novena final del club, quinta consecutiva. ¿Va cambiando en algo cómo se encara un partido decisivo, sea en la cabeza o en lo polístico?

AC: –En mi caso, cada vez la tomo con más tranquilidad. Sé más qué puede pasar y qué no. Nervios siempre hay, pero nervios lindos, por la oportunidad de jugar una final de Palermo.

–¿Qué puede pasar para que se vea el La Dolfina que jugó contra Chapa Uno o el que le ganó a La Aguada?

MA: –Uno fue un partido a todo o nada y el otro, no. Desgraciadamente, el subconsciente traiciona.

–¿Hay un favorito para esta final?

BC: –No. 50 y 50.

AC: –Como viene la temporada, tendría que ser Ellerstina, pero en Palermo tuvo un desliz. Nosotros levantamos un poco y ellos bajaron el rendimiento contra Chapa II, que jugó perfecto; no es que jugara tan mal Ellerstina. En una final de Palermo, cualquiera puede ganar.

–¿Qué debe pasar para que ganen?

AC: –Nosotros mucha táctica no tenemos. Vamos viendo qué sale a medida que va dándose. Lo importante es saber qué vamos a hacer cuando ellos sacan y qué cuando nosotros atacamos.

–¿Qué recuerdan de las finales anteriores contra Ellerstina? BC: –Fueron totalmente distintas. La de 2005 tenía de favorito a Ellerstina, y nosotros paramos el juego. En la de 2007 veníamos de favoritos, pensaron que íbamos a parar el juego y se lo abrimos. Y en la de 2008, pensábamos que íbamos a correr, nos pararon el juego y nos ganaron.

–¿Esta será abierta o cerrada?

BC: –Si abrimos el juego y vamos ganando, se va a ver una final abierta, y si paramos el juego y vamos ganando, una cerrada. Y con ellos, va a pasar lo mismo. Según quién agarre la pelota. Hay que ir estudiando cómo viene el tema.

AC: –Los partidos van dándose según lo que va pasando. Si a uno van matándolo, tiene que cambiar algo.

–¿Habrían preferido un rival fácil o uno como Ellerstina, que hace más valioso un triunfo contra él?

LM: –Yo prefiero jugar contra un equipo chico, y el más fácil de todos.

BC: –Es como en todo deporte: a su mayor rival uno quiere verlo muerto... Como dijo Dunga: "yo quiero ver muerta a la Argentina". Es así esto.

AC: –Si no se hubiera clasificado Brasil, mejor.

BC: –Quizás ellos [por Ellerstina] no quieren vernos a nosotros en la final.

MA: –Si le hubieras preguntado a Ellerstina si quería que ganara Chapa Uno o ganáramos nosotros, quizás iba a decirte que Chapa Uno. Obviamente, después de ganarle a un equipo grande, cuando uno se baña, siente que el mérito es mucho mayor. Hoy por hoy, uno querría que le tocara el peor equipo del mundo.

AC: –Yo tengo el mismo gustito contra el que venga... ¡Es ganar el Abierto! Me baño igual, tengo la misma sensación...

MA: –Nosotros estamos contentos de que llegamos.

–¿A qué temen más de Ellerstina?

AC: –Son peligrosos los cuatro jugadores. Nero está haciendo una temporada increíble; Facundo, también, y a Pablo y a Gonzalito nunca se puede descartarlos, jamás. Tal vez jueguen mal Nero y Facundo, y los otros dos exploten. Hay que cuidarse de Ellerstina como equipo. No tiene puntos débiles.

–¿Los tiene La Dolfina?

AC: –Por momentos debemos de tenerlos, pero dados los récords que venimos teniendo, no deben de ser tantos. Si en cinco años perdimos un solo partido en Palermo...

–¿Las plateas estarán con Ellerstina y Dorrego, con La Dolfina?

AC: –La Dolfina ha juntado en los últimos dos o tres años muchos más hinchas que los que tenía. Antes te habría dicho que Ellerstina tenía muchísimos más, pero ahora te digo que La Dolfina va a tener su banca. Un sector de Dorrego lo banca seguro.

–¿Es una motivación para el club ganar el quinto Palermo y superar en el historial a dos grandes, Chapaleufú II y a Ellerstina? ¿Y la de dejar al ya clásico rival sin Triple Corona?

AC: –Para mí no cuenta. Cuenta tener un nuevo título.

–¿Les cambia algo la posibilidad de que llueva y se posponga el partido?

MA: –Ojalá no llueva, así se acaba.

AC: –Por un tema de petiseros, vacaciones, ya está. Si no, es larga la temporada.

–¿Tienen alguna sensación por jugar la primera final de 80 goles en 116 años de historia del torneo?

AC: –Como club, vamos a quedar marcados en la historia como los primeros. Y eso me enorgullece.

MA: –A mí, todo lo que sea estadística, me interesará el día de mañana. Hoy por hoy, lo único que espero es que ganemos. Y que se acabe el año en que venimos masticando la derrota del último.

BC: –Está bueno para la foto u para el club. Pero uno entra en la cancha y se olvida de los 80 goles, de todo. Lo más importante en este momento de nuestras vidas, sacando la familia y todo eso, es estos ocho chukkers. Después viene el resto.

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