Abierto de Palermo. Compartieron Estudiantes en 1992 y ahora preparan a La Dolfina y Ellerstina

Calentamiento previo de Nicolás, Gonzalo (h.) y Facundo Pieres, en la cancha 1 de Palermo.
Calentamiento previo de Nicolás, Gonzalo (h.) y Facundo Pieres, en la cancha 1 de Palermo. Crédito: @franca.tv
Olivia Díaz Ugalde
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11 de diciembre de 2019  • 23:59

Entre las muchas diferencias que identifican a La Dolfina y Ellerstina se cuelan varias semejanzas y algunos puntos en común. Son las dos organizaciones más importantes del polo mundial y, entre los profesionales que asisten a los equipos, hay preparadores físicos que tienen una historia compartida.

Juan Carlos Menchón es quien se ocupa del estado de forma de Adolfo Cambiaso. Pablo Erbin, recordado exfutbolista, se encarga de los tres hermanos Pieres. Juntos coincidieron en Estudiantes de La Plata en 1992, cuando el primero alistaba físicamente al plantel y Erbin era el que llevaba la cinta en el brazo izquierdo. "Era un gran jugador y capitán, pero mucho mejor persona. Llevó la capitanía de gran manera. Aprendimos mucho juntos y ahora el polo vuelve a juntarnos, en el mismo rol pero en veredas opuestas. Lo aprecio mucho", comentó Menchón para la nacion, unas horas antes de que La Dolfina y Ellerstina protagonicen la final del Campeonato Argentino Abierto, pasado mañana.

Su ocupación los hace importantes en el polo de altísimo nivel. En la elite de este deporte nada puede quedar librado al azar. No sucede con los caballos, preparados para la excelencia, ni tampoco con los jugadores, que cuidan sus físicos para su mejor rendimiento. Desde hace poco más de diez años, la preparación física era mirada de reojo en ese ambiente, aunque algunos ya la realizaban. Hoy el polo se tornó tan exigente, y se profesionalizó tanto, que el entrenamiento físico mantenido se convirtió en una obligación.

La Dolfina y Ellerstina sostendrán este sábado su 12ª final entre sí en el Abierto de Palermo. Sus integrantes llegan a ese partido luego de cumplir un largo y exigente calendario, que comenzó en febrero en Palm Beach y finaliza ahora con el Abierto de Palermo. Mucho desgaste, físico y mental. Muchos viajes, molestias y presiones. La mente llega exigida, y el cuerpo, cansado, pero preparado para dar pelea en la batalla más esperada.

A los 44 años, Cambiaso tiene un gran estado físico: como buen polista, puede montar de un salto.
A los 44 años, Cambiaso tiene un gran estado físico: como buen polista, puede montar de un salto. Crédito: Daniel Jayo

"Intentamos no cambiar la rutina. Seguimos con la preparación y la planificación que venimos haciendo desde hace dos meses y medio, para llegar lo mejor posible. La semana previa se maneja como las otras: vamos regulando si hace mucho calor, pero el resto es igual. Lo que cambia es el estado de ánimo, los nervios y la ansiedad, pero la parte física es muy parecida. Tenemos que hacer todo para llegar lo más tranquilo y motivados posible al día de la final", explica Pablo Erbin, el preparador físico de los hermanos Gonzalo (h.), Facundo y Nicolás Pieres, de Ellerstina.

Los equipos tiene sus diversas maneras de trabajar, pero todos apuntan a lo mismo: perfeccionar el estado físico de los jugadores en un deporte que cambió muy rápido y elevó su mira hacia la excelencia. Algunos eligen entrenarse todos juntos; otros lo hacen por separado. No hay fórmulas, sino estilos de trabajo que se adaptan al calendario y las preferencias de cada jugador. Sean cuales son, el preparador físico y el kinesiólogo adoptaron un papel importante en cada equipo.

"Cada uno se entrena junto a su preparador físico y se adapta según las prácticas de polo. Por semana suele haber una o dos, en las que se junta todo el equipo. Se hace una el miércoles, que es la más importante porque se mueven todos los caballos y después se hace el análisis del partido, ven videos y se hace una comida todos juntos. La otra, si la hay, es el viernes", afirma Juan Carlos Menchón, el PF de Adolfo Cambiaso. Hace tres años, "Paidu" incorporó al calendario del líder de La Dolfina dos meses de pretemporada en Denver, con 45 sesiones de entrenamiento en los 1800 metros de altura de la ciudad. Una actividad muy importante para Cambiaso, porque le permite llegar mejor preparado a todo su año deportivo.

En el caso del equipo de Cañuelas, la preparación física es por separado. Pablo Mac Donough y Juan Martín Nero se preparan con Esteban Crescimbeni, y David Stirling trabaja con el chileno Hans Von Borries. Sus rutinas son parecidas; varían las intensidades, según los gustos de cada uno.

En tanto, en Ellerstina los tres hermanos Pieres intentan hacer juntos los entrenamientos y trabajan bajo las directivas de Erbin, que viaja con ellos. Su primo Pablo Pieres es alistado por César Baraldo. Pero durante la Triple Corona argentina los cuatro trabajan juntos, y ambos preparadores físicos coordinan las tareas.

"Hacemos mucho trabajo aeróbico, musculación y ejercicios de coordinación. Se hace mucho foco en trabajos posturales de la zona lumbar, cintura y espalda, que son las que más esfuerzo hacen en el deporte. Y en la zona inferior trabajamos bien la parte de aductores. Se hace una parte en el gimnasio con máquinas y otra parte en la cancha", explica Erbin, y añade: "Complementamos mucho con tenis/fútbol, golf, paddle, tenis. Vamos mezclando porque, si no, todo el año se hace muy largo. Tratamos de hacerlo más entretenido".

Del otro lado, Menchón detalla lo que efectúa con Adolfito: "Trabajamos la fuerza mediante bandas, no tanto pesas. Realizamos muchos trabajos propioceptivos y preventivos, fundamentalmente en los hombros, la zona media, la cadera y la parte inferior. Para la parte cardíaca hacemos muchos intermitentes. A Cambiaso le gusta mucho el tenis, entonces le adapto sus entrenamientos a ese deporte con driles y jugadas de ataque y defensa. También metemos pelota de fútbol, un elemento que no tenía muy incorporado. Lo encanta el fútbol, lo mira mucho, pero no era muy buena su coordinación ojo/pie. Lo hemos incorporado hace algunos años, se mejoró mucho y lo entretiene. Al estar entretenido él, puedo sacarle mayor rendimiento". Paidu trabaja junto a Dolfi desde hace casi nueve años, y lo hace a la par de Manuel Pablo, el kinesiólogo.

Juan Carlos "Paidu" Menchón trabaja el cuerpo de Adolfo Cambiaso desde 2011
Juan Carlos "Paidu" Menchón trabaja el cuerpo de Adolfo Cambiaso desde 2011 Crédito: gentileza de Benjamín Arena

Hay que respetar las rutinas hasta el final. Nada de cambios. Los entrenamientos durante la semana no superan la hora y 20 minutos, y luego se hace kinesiología. Antes de los partidos se realiza la entrada en calor con conos y pelotas, lo que mejor se adapte a cada jugador; otros se recuestan sobre colchonetas para los ejercicios de movilidad y activación, antes de pasar a los cambios de ritmo. Diez minutos, 15 o 20, cada uno elige. Los Pieres la efectúan todos juntos en 15 minutos. Cambiaso se toma unos 20, a veces 25, y finaliza con una aireadita, un cambio repentino de aire.

Estar livianos es clave. Todos señalan que hay que estar fuertes pero no pasarse de peso, porque eso quita velocidad y coordinación arriba del caballo. Los reflejos y la reacción son importantes, por eso hay muchos ejercicios dedicados a esto, como también otros a la elongación y la recuperación del cuerpo. Para esto último los polistas tienen, al día siguiente del partido, una sesión con el kinesiólogo -cada vez más relevante-, tareas largas de estiramiento regenerativo y baños de contrastes (frío y calor), que aceleran el proceso. Al otro día, otra vez a entrenarse con intensidad.

"El deporte cambió mucho en general. Los entrenamientos, la intensidad, los análisis. Eso lleva a adaptarse y cambiar para mejorar. Cambiaso no se entrenaba nada, fruto de su talento; nunca lo necesitó. Pero llegó a una edad en la que es necesario el entrenamiento. Su cuerpo lo pedía, su cabeza también: había que entrenarse", dice Paidu.

Cambiaso es un superdotado en cuanto a talento, pero a cierta edad empezó a entrenarse para cuidar su cuerpo y prolongar su carrera.
Cambiaso es un superdotado en cuanto a talento, pero a cierta edad empezó a entrenarse para cuidar su cuerpo y prolongar su carrera. Crédito: gentileza de Benjamín Arena

Y el exfubolista tiene su visión al respecto. "El polo está cada vez más profesional, y uno tiene que adaptarse para dar menos ventaja, y equivocarse la menor cantidad posible de veces para ganar. Esto sirve para mejorar el aspecto físico y eso que lleva a mejorar el rendimiento, pero también a prevenir lesiones y estar más protegido si se sufre una caída. Después del partido los jugadores vienen con dolores de hombros, muñecas, espalda, por eso son trabajados todos los músculos. La preparación física es una gran evolución en el deporte, que es cada vez más exigente", destaca "Campeón", apodado así por los Pieres, a quienes moldea desde hace 15 años.

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