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Se terminó el tiempo: ya se sabe que los protagonistas de la gran final del campeonato de la Unión de Rugby de Buenos Aires (URBA) serán, como en 2003, el SIC y el CASI, y están listos para la cita del sábado próximo, a las 18, en la cancha del Buenos Aires Cricket and Rugby Club.
Después de las batallas que protagonizaron el fin de semana último, el SIC y el CASI –el primero venció a Alumni 25-16 y la Academia a Hindú por 21-19–, LA NACION juntó a Marcelo Soiza, ala del SIC, y Pablo Gambarini, hooker del CASI, para que realizaran un análisis de lo que pasó y lo que vendrá a pocas horas de la fecha señalada, en lo que será, sin duda, un acontecimiento espectacular.
Los finalistas llegaron a esta instancia por distintos caminos: el SIC, tricampeón del campeonato bonaerense, se clasificó dos fechas antes de que finalizara la Zona Campeonato, y pese a no mostrar la contundencia de 2004 nunca estuvo en duda su presencia en la definición. En cambio, el camino del CASI estuvo signado por los inconvenientes y las definiciones de última hora: se clasificó para la segunda fase en la última fecha al vencer a Regatas, en un encuentro que definió la suerte de ambos (la clasificación para el conjunto sanisidrense y la lucha por la permanencia para el equipo de Bella Vista). En la Zona Campeonato los dirigidos por Eliseo Branca también sufrieron hasta la última jornada, en la cual se impusieron a Atlético del Rosario, y, con la victoria de Alumni frente a La Plata, lograron el sorprendente acceso a las semifinales.
Los protagonistas explicaron los motivos que los llevaron a la final y qué expectativas les genera el partido.
"Esta semana se vive con mucha ansiedad esperando el partido, que va a ser una batalla", es el primer análisis que hace de lo que será la final el ala del SIC, Marcelo Soiza.
"Espero que a las 20 del sábado esté festejando y disfrutando, pero va a ser muy duro porque el CASI tiene un gran pack, sobre todo los cinco de atrás y Gamba (por Pablo Gambarini) –continuó Soiza–. Es un equipo que viene en alza. Creo que el que prevalezca entre los forwards ganará."
A la hora de realizar un balance de la performance del equipo durante el año, el centro dijo: "El nivel fue muy bueno; el cambio de entrenadores y su propuesta nueva de juego fueron muy positivos".
El ala del SIC, que también jugó de centro, sufrió una pubialgia que no le permitió jugar la primera mitad del año: "En mi caso, por la lesión, recién empecé a jugar en junio y agarré ritmo en la medida en que jugaba", contó.
El marco que acompañará al gran duelo sanisidrense será especial, y así lo imagina Soiza: "Sería espectacular que se reviviera lo de 2003 –ese año la final también fue con el CASI y la ganó el SIC por 20-9–: salimos del anexo rumbo a la cancha ovacionados y acompañados por una gran cantidad de gente".
Teniendo en cuenta los resultados obtenidos en los últimos años, parecería que al SIC este tipo de campeonatos le sirven. Pero la realidad es otra: "No es lo ideal; algunos equipos, como Hindú, SIC y ahora el CASI, tienen una diferencia con el resto. Sólo se juegan a morir tres o cuatro partidos, pero sabiendo que si perdés no pasa nada".
El balance del año, más allá del resultado, es muy claro para Soiza: "Sin importar el resultado, este año se dio un paso adelante".
En la otra vereda está Pablo Gambarini, que vive un momento de gran felicidad: su equipo, el CASI, está en la final del torneo gracias al try que apoyó en la jugada final del encuentro frente a Hindú.
Para el hooker de la Academia el partido frente al rival de siempre tiene un sabor especial: "Quiero salir campeón sin importar el rival, pero si es frente al SIC le daría un valor agregado. El CASI no sale campeón desde hace 20 años, y eso nos jugó en contra en el partido con Hindú. Sabemos que eso es una presión, la parte psicológica es muy importante y los entrenadores están trabajando sobre eso. La presión es grande, pero nosotros tenemos que tener el corazón caliente y la cabeza fría".
"El partido va a ser un test-match –continuó Gambarini–. Nadie va a regalar nada y tenemos que aprovechar las oportunidades que tenemos para anotar puntos. El partido va a ser cerrado y el que tenga mayor concentración será el que gane."
El balance del año dejó como resultado dos momentos clave: "En la Zona Campeonato arrancamos bien hasta el partido con el SIC –derrota por 23-7–, que entramos en un pozo, del cual salimos después del partido frente a Hindú [perdieron en la última jugada], en el que dominamos casi todo el partido y nos sirvió a los jugadores para darnos cuenta de que somos un gran equipo. Después de ese partido nos juntó el capitán Matías Casanova y nos propusimos dejar de ser mediocres, que era lo que venían tratando de inculcarnos los entrenadores; a partir de ahí fue que empezamos a jugar como pretendíamos".
La mención sobre el rival es inevitable para Gambarini, que se perdió la final de 2003 porque se rompió los ligamentos cruzados y los meniscos de la rodilla izquierda, con fractura de tibia. Al respecto, aclaró: "El SIC es especial, pero pensamos en nosotros; la realidad es que no nos importa quién está adelante, lo tomamos como lo que es: una final".
Realidades tan distintas, como similares, que comparten los dos equipos más ganadores de la historia del rugby argentino, que definirán su suerte en 80 minutos, para los cuales no sirven los análisis ni las predicciones.
Lejos de tomarse un respiro, ambos finalistas se entrenaron anoche. En el SIC hubo una charla con análisis de video, mientras que los del CASI realizaron ejercicios regenerativos. Respecto de las posibles formaciones, en la Academia no habría cambios, y en el SIC se espera ver cómo evoluciona de su desgarro Juan Pablo Angelillo; Nealon jugaría unos minutos y no sería titular, y Tiesi no llegaría en buenas condiciones.
El encuentro decisivo del sábado próximo marcará algunos hitos; a saber: será la última vez que se utilizará el predio del Club Buenos Aires para un partido de rugby; si gana el CASI –con 32 títulos, será el más campeón–, volverá a dar una vuelta olímpica después de dos décadas, mientras que si triunfa el SIC obtendrá su cuarto torneo consecutivo, algo que ya consiguió dos veces (en los períodos 1970-71-72-73 y 1977-78-79-80). En el primer tetracampeón zanjero jugaba Adrián Anthony, padre de Brian, y en el segundo, Ricardo de Vedia, padre de Tomás. Entonces, si vencen, serán los primeros hijos en repetir la hazaña de sus progenitores. En la imagen superior se ve la alineación de la Academia la tarde que batió a CUBA y se consagró por última vez; dicho equipo lo integraba Eliseo Branca, actual entrenador. Vale indicar que desde Alumni, en su ciclo 1989, 90, 91 y 92, ningún otro conjunto logró ser tetracampeón.



