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Remontada de Newman en Boulogne. Para festejar largo y recordar mucho. Al cabo de la primera parte, el equipo de Benavídez, que cedió la localía, iba cuesta abajo en la rodada, siguiendo el declive de la cancha, hacia el ingoal de la Panamericana. No hizo un mal partido, pero… A igualdad de oportunidades, dentro de un trámite parejo, con pocas pelotas abiertas y demasiados kicks al fondo, el SIC se retiró en ventaja: 21-11. Una distancia algo exagerada, tal vez, pero fiel reflejo de la mayor contundencia del visitante en su casa, al pisar la zona de definición.
El local en territorio ajeno debió reflexionar profundo en el descanso. El panorama asomaba complejo para el Bordó. La derrota parcial lo obligaba a reaccionar, a corregir, a arriesgar un poco más. No le quedaba otra alternativa que remontar la cuenta y la cuesta, si es que pretendía aprovechar el cruce con un rival de los de arriba para achicar la distancia hacia los puestos de playoffs. Newman tenía que jugársela, ahora, barranca arriba. Una ardua labor, sobre todo porque el fuerte del San Isidro Club es la defensa.
Y el complemento fue otra historia. Al diablo con todo. Con la defensa del Tricolor, con cierta tibieza para atacar, con la dificultad de correr hacia arriba… Newman corrigió algunos defectos y, a partir de dominar un poco más las formaciones fijas, obtuvo pelotas de calidad y se lanzó a jugar. En ocasiones encontró espacios; en otras circunstancias, los fabricó. Ganó en el contacto como no lo había hecho en la primera parte y, de este modo, redondeó un segundo tiempo completo, quizás de los mejores del campeonato.
Redobló esfuerzos y se llevó por delante al encumbrado adversario, marcó 34 puntos, no encajó ninguno y se apoderó de las cuatro unidades en disputa, más el bonus ofensivo, como consecuencia de haber señalado seis tries contra tres del oponente. Resultado final: 45-21. Inimaginable un rato antes; inapelable al momento del análisis.
Santiago Marolda abrió y cerró el marcador. En ambas ocasiones, haciendo gala de su velocidad y fuerza. También apoyaron la pelota en el ingoal contrario: Faustino Santarelli, quebrando la resistencia zanjera por el medio; Benjamín Lanfranco, desequilibrando por la derecha; Cruz Ulloa, apareciendo raudamente junto a la bandera del lado de Blanco Encalada; Juan Bautista Daireaux, dejando un surco pegado al touch izquierdo y esquivando el tackle francés, último recurso para detenerlo, de Bautista Viero… Todas jugadas vistosas y concretadas por los mejores valores del equipo vencedor. Un grupo de titanes al que, para ser justos, habría que agregar a Marcelo Brandi (se retiró ovacionado cuando, sobre la hora, lo reemplazó Rodrigo Pueyrredón) y Alejandro Urtubey, también relevado cerca del cierre del partido por Francisco Lascombes.
A diferencia de los últimos éxitos del Cardenal, donde abundaban los reparos, al San Isidro Club le ganó con autoridad, sobrado, luciéndose. Y eso, pensando en la recta final de la fase clasificatoria, ilusiona a sus jugadores e hinchas: “Nos quedan nueve finales”, apuntó Faustino Santarelli. “En la primera parte hicimos un gran desgaste, pero nos equivocamos un poco; después corregimos el último pase y anotamos varios tries”, agregó el tercera línea, una columna del vencedor tanto en los momentos buenos como en los no tan buenos.
“Fue tremendo. No es fácil venir a jugar acá y ganar así. Nos costó en los 40 minutos iniciales, pero sabíamos que, en algún momento, el equipo iba a aparecer”, confió el Flaco Daireaux, rebosante de alegría por volver a sumarse al equipo tras años de ausencia. “Hay que seguir metiéndole, falta mucho. Ahora tenemos una semana de descanso como para desenchufarnos un poco”, comentó Jero Ureta. “Hoy tuvimos juego e intensidad. Es lo que venimos trabajando durante el año, y el segundo tiempo fue espectacular”, calificó Scooby Gutiérrez Taboada, autor de un drop que llevó su sello de calidad y que sirvió para borrar algunas conversiones imprecisas.
Esta vez, el SIC regaló el segundo tiempo y cayó pesadamente. En cambio, Newman, que caía en la rodada, se levantó. Remontó la cuesta y ya mira con entusiasmo la zona de los playoffs.


