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CASABLANCA, Marruecos.- Federico Browne encarna un caso ejemplificador. Sencillamente, lo suyo pasa por no bajar los brazos. Hace poco menos de diez años era la gran promesa del tenis argentino. En 1994, era el mejor del mundo, por encima de jugadores -cogeneracionales- como Gustavo Kuerten, Nicolás Lapentti y Mark Philippoussis. Pero todo el futuro que se le aventuraba quedó trunco.
Pocos meses de recibir el título de campeón mundial por parte de la Federación Internacional de Tenis, Browne debutó en la Copa Davis en un partido caliente en Venezuela, por la Copa Davis. Esa derrota y una serie de lesiones lo fueron complicando el camino. Pero no se entregó. Con 26 años, ayer, alcanzó por primera vez los cuartos de final en un torneo de la ATP. Proveniente de la clasificación, se impuso a su compatriota Franco Squillari por 1-6, 7-6 (10-8) y 6-4 y hoy se enfrentará con el eslovaco Dominik Hrbaty.
Browne, 215° en el Ranking de Acceso, es entrenado por Daniel Orsanic, ayudante de Gustavo Luza en el equipo de la Copa Davis y está radicado en Alemania, donde participa de los certámenes interclubes. Su actuación en el torneo dotado con 375.000 dólares no sólo sirve para alimentar su ego deportivo, sino que tiene otro significado especial. Hace un año fue operado en Colonia por lesiones en el hombro y en codo derechos. Fue después de muchas sesiones de kinesiología que el jugador porteño decidió buscar una nueva oportunidad. Y en Marruecos demostró que todavía puede dar pelea. Por eso es un ejemplo.
Del otro lado del mar Mediterráneo, en la localidad portuguesa de Estoril, otra argentina, Gisela Dulko, también promesa de 18 años y 158a en el ranking, llegó por primera vez a los cuartos de final en un torneo de la WTA al vencer a la eslovaca Henrieta Nagyova por 5-1 y abandono. Hoy jugará con la francesa Virginie Razzano.
En Charleston, Paola Suárez cayó ante la rusa Vera Zvonareva por 6-4 y 6-4, mientras que Clarisa Fernández fue eliminada por la norteamericana Lindsay Davenport por el mismo score.
Agustín Calleri, que este año, en Acapulco, logró su primer título como profesional, se medirá hoy con el chileno Fernando González, pupilo de Horacio de la Peña, en busca de un lugar en la semifinal de Estoril, prueba dotada con 525.000 euros.




