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PARIS (De un enviado especial).- Está claro por qué le dicen polaco a Juan Pablo Brzezicki, el argentino con apellido más difícil para pronunciar en la Legión. No se cansa de aclarar: "Se dice Brezicki", dice una y otra vez con una enorme sonrisa, esa que le dibujó en la cara una actuación "de ensueño" en este Roland Garros. Ayer fue el único argentino que se fue ganador, al vencer al español Guillermo García López por 7-6 (7-4), 6-2 y 6-0.
"¿Viste? ¿Qué te dije, eh? Decí lo que te dije, dale." Gabriel Markus, el entrenador argentino del chileno Nicolás Massú, sorprende a Juan Pablo cerca del estadio Philippe Chatrier y le da un gran abrazo. "Antes de que empezara el torneo, me dijo que iba a pasar varias ruedas", cuenta Brzezicki, 134° en el ranking, con la camiseta de Argentinos Juniors puesta.
Tras el primer set, García López no pudo seguir el ritmo de este muchacho de 25 años y abuelos polacos que emigraron a la Argentina huyendo del horror de la Segunda Guerra Mundial. Por ellos tiene pasaporte comunitario, y estaba decidido a utilizarlo en épocas de la crisis económica y del corralito, cuando no tenía apoyo, para jugar interclubes en Europa. Mientras chicos de su generación, como David Nalbandian y Guillermo Coria, se metían en el camino de la gloria, él no conseguía financiamiento para su carrera. Increíble: al alcanzar la segunda rueda aquí ya ganó 39.400 euros, un 20% de lo que había cosechado en toda su carrera.
Consiguió apoyo y llegó a estar 132° del mundo el 25 de julio de 2005, pero... "me enteré de que mi viejo, Fernando, tenía cáncer. El tratamiento fue difícil, yo estaba mal y me fui cayendo. Lo peor fue en marzo del año siguiente, cuando falleció mi papá. Eso me fusiló ", relata emocionado. Pasa Martín Jaite y también lo saluda. Lo quieren mucho en el ambiente. Toma envión como para salir y recuerda: "Mi viejo me decía que había que luchar y que todo llegaba. Yo seguí, y hoy disfruto esto".
Se excita cuando habla de Argentinos. "Si estoy allá, siempre voy a la cancha, con mi amigo Víctor y el Mono Markic". Tiene pinta de futbolista. El pelo desmechado, la camiseta puesta Y es fanático del fútbol en general: "En Casablanca vimos Deportivo Pasto-Gimnasia por Internet, en una notebook", cuenta para ejemplificar su pasión. Mañana se tendrá que medir con el español Carlos Moya, ex N° 1 del mundo y campeón de Roland Garros, pero se tiene fe y advierte: "Va a tener que jugar muy bien para ganarme".
Paola Suárez perdió ayer en dobles, junto con la alemana Anna Lena Groenefeld, por 6-2 y 6-0 ante la polaca Agniezka Radwanska y la holandesa Michaella Krajicek. "Voy a jugar hasta el US Open y después ya no", anunció.




