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-No creo que ninguna lesión sea positiva, pero todo viene por algo. Yo no me lesioné nunca y me pasó en ese momento. Quizá tenía que parar totalmente para decirme: "Fijate bien qué querés, qué te pasa" , y tratar de salir adelante más relajado para volver.
-Que tengo ganas, estoy bien. Empecé hace 15 días y voy de a poco. Todavía no puedo correr bien porque me duele el pie, pero me entreno y vengo bastante bien... Estaría bueno volver a jugar ATP.
Aunque estuvo en el gimnasio, Gastón Gaudio carga con su raquetero, que deja a un costado. Lo que comenzó con un "Lo hacemos rápido, ¿dale?" empieza a transformarse en una charla distendida en la que el chico del rodete habla a corazón abierto en la terraza del Vilas Club, que por estos días alterna con el Buenos Aires Lawn Tennis en la pretemporada, mientras termina de olvidarse de una rotura de ligamentos en el tobillo derecho que truncó su temporada hace poco más de dos meses. Pablo Pécora, su psicólogo, lo espera a unos metros, en otra mesa.
El próximo domingo Gaudio cumplirá 29 años, y la realidad es muy diferente de la que vivía hace dos temporadas, cuando era top ten y acababa de terminar lo que él considera su mejor año, con cinco títulos. Todavía mantenía el impulso de su inolvidable título en Roland Garros, en 2004, ante Guillermo Coria, y no imaginaba por entonces que ahora estaría en el puesto 182° del ranking. Por eso lo del principio, cuando explica que su lesión quizá no vino por casualidad.
"Me encanta el tenis, soy un apasionado, pero no es lo único que me importa", explica. En el tiempo que estuvo parado por la lesión, Gaudio vivió un montón de cosas fuera de las obligaciones del deporte. "Federer, Nadal, todos vivimos para el tenis. No de una manera obsesiva, pero todos vivimos para el tenis porque queremos que nos vaya bien. O sea: no jugamos al fútbol nunca porque tenemos miedo de lesionarnos, a la noche no te ponés en pedo porque al otro día te tenés que entrenar. Pero Federer y Nadal son bastante relajados. Por ahí Nadal un poco menos, pero Federer es muy tranquilo. Te entrenás mil veces con él y te divertís, no es obsesivo", explica.
-En este tiempo imagino que pudiste hacer todas esas cosas.
-Bueno, al fútbol no pude jugar por la lesión, pero traté de distraerme un poco porque venía de un año malísimo. Desenchufarme, pensar en otras cosas. Hice lo que hace cualquier chico de mi edad. Y tratar de ver si así, con la mente un poco más clara, se puede jugar un poco mejor. Todavía me falta bastante. Recién empiezo la pretemporada, es difícil volver después de un año así. Me falta confianza como para decir: "Le puedo ganar a cualquiera". Eso se logra jugando. Pero conozco una sola manera de volver: entrenando, rompiéndome el alma y tratando de mejorar día a día, con perseverancia. Eso lo hago. Después, si no pasa nada, me quedaré tranquilo porque hice lo mejor posible.
-¿No te hizo dudar de volver haber vivido otras cosas?
-No, todo lo contrario. Salí con mis amigos, hice todo lo que no pude hacer en los últimos 15 años, y la verdad es que me di cuenta de que me gusta jugar al tenis. Tengo claro que para no tener la responsabilidad de tener que levantarme temprano tendré tiempo dentro de un par de años. Ahora es el momento de jugar al tenis.
-Creo que sí, después de tantos años, de mucha presión, creo que uno, sin notarlo, se cansa de la cabeza. Y la cabeza es un músculo como cualquier otro. Tal vez el tiempo que estuve afuera me hizo bien.
-¿Pensaste cuál es el límite si los resultados no se dan?
-Mientras tenga ganas voy a seguir. Si las cosas no se dan, seguramente las ganas se van a ir, porque una cosa lleva a la otra.
-No, pero me gustaría jugar ATP. Por los Challengers quiero pasar lo más rápido que se pueda. Es difícil, porque hay gente que viene bien, todos quieren ganarte.
-¿Pensás en volver a ser top ten, como dijiste en algún momento?
-No, hoy pienso en volver a jugar ATP. Una vez que esté ahí, si llego, la situación sola me irá poniendo las metas, ¿entendés?
-¿Cambió el Gaudio que rompía raquetas o gritaba en los partidos?
-Yo soy así, no es que voy y me propongo hacer una obra de teatro. Me gustaría no hacerlo nunca más, pero no lo puedo dominar. Si fuese entrenador no le diría a nadie "Che, hacé esto" . Es ridículo a veces, pero qué sé yo, soy así. Y por más que esté tranquilo, eso no va a cambiar. De hecho, en mi mejor momento también hacía esas pavadas. No lo puedo controlar.
-Ni con Copperfield, ni con nadie.
-¿La final de Roland Garros los marcó a vos y a Coria?
-A mí me marcó para mejor, porque en 2005 tuve el mejor año de mi vida. Coria al año siguiente hizo final en Montecarlo y Roma. No creo que Roland Garros haya influido en los resultados que tenemos ahora. Son momentos. Entonces estábamos en la final de Roland Garros, ahora no podemos estar ni en la de la Copa Petrobras.
-No lo pensé nunca... Me quedo con que gané, ya está, ja ja... A ver si me sacan la copa todavía.
-¿Podrías explicar cuán importante es la cabeza para un jugador?
-Es que... no sé... es simplemente mirar los resultados, ¿entendés? Si querés explicar eso, miralo a David, el año que tuvo y después ganó dos Masters Series. No es que se acordó de jugar al tenis, se ve que en ese momento la cabeza le hizo clic positivamente. Yo hace tres años jugaba la final de Roland Garros y ahora juego un challenger y no paso una rueda. No caben dudas de que la cabeza es todo, ¿entendés?
-Toda esa vida de la que hablábamos antes, por ejemplo. ¿El dinero compensa esas cosas?
-No te compensa nada. Obviamente que la plata es importante, pero no creo que ningún jugador, ni David ni Coria ni nadie pueda perder porque tiene mucho dinero. Es una locura. El que dice una cosa así nunca fue deportista. La sensación de haber ganado Roland Garros no hay plata que la pague. Si me preguntan si prefiero ganar Roland Garros y que no te paguen nada, yo digo que sí, obvio.
-¿Cómo está la relación con Franco (Davin, su coach)? Es uno de los vínculos más duraderos, si no el más.
-Está bien. Es difícil también, porque estar así, viste, tan abajo... Es como cuando un matrimonio se funde, cuando el marido no trae un peso a casa. Nos amamos, pero la situación no está como antes, las peleas empiezan por otras bol..., ¿entendés? ¿Es así o no?
-Nada, hay que ponerle garra, hay que seguir. Más todavía porque somos amigos, ¿entendés? Yo lo quiero como a un hermano. Vivimos muchas cosas juntos, es como un matrimonio, yo lo amo al pibe, es un genio para mí, entonces por ahí hay veces en que las cosas no salen como queremos y no pensamos igual, pero a la larga te entendés. Tampoco podemos pensar igual en todo, sería un bajón. Con tu mujer también te debés pelear.




