El apoyo de siempre

Entre los 4000 espectadores, unos 400 argentinos mostraron su aliento más allá del traspié
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25 de septiembre de 2005  

BRATISLAVA (De un enviado especial).– Otra vez una caldera. Nuevamente un ensordecedor y demoledor concierto de bombos, redoblantes, gritos y aliento. Como anteayer, 4000 personas, 3600 de Eslovaquia y 400 de la Argentina, en un duelo que hizo vibrar a todos al compás de los raquetazos.

Allí estaban los hinchas de siempre, con sus banderas y sus camisetas. Los mismos que durante el mediodía del sábado se instalaron en los cafés, los bares y los restaurantes del Barrio Viejo para convertir al lugar más coqueto de la capital eslovaca en un reducto celeste y blanco.

Como en una procesión, taxis, combis y camionetas partieron hacia el Sibamac Arena. Caras conocidas, como las de Valeria Mazza y Alejandro Gravier, sentados en la primera fila, revoleando la camiseta argentina que la gente de Fila, el sponsor oficial del equipo argentino, les repartía a los hinchas.

A su lado, gente de Villa Ballester, San Isidro, Córdoba y Rosario. Y otro uruguayo, como Nelson. Cuando vivía en Montevideo, era hincha de Peñarol. Ahora, vive en Villa Crespo y se hizo fanático de Boca y del tenis. “Siempre trato de ir a la Copa Davis. Fui a Moscú, a Agadir y a Sydney. No podía faltar a Bratislava”, dijo sin dejar atrás las ilusiones para mañana. Esas que fueron golpeadas con la misma intensidad con la que el Tula eslovaco golpeaba su bombo. Una demoledora música que hoy se seguirá escuchando. En las dos tribunas, como siempre.

Mesura eslovaca: “Todavía falta”

BRATISLAVA (De un enviado especial).– Con una mezcla de satisfacción y mesura, los eslovacos prefieren pocas palabras y esperar la definición. “Todavía falta, si estuviera todo decidido no jugaríamos mañana (por hoy). Por lo tanto, me parece que lo mejor es esperar”, dijo Miloslav Mecir, el capitán.

Karol Beck, por ahora, la gran estrella de la serie, señaló que los cuatro jugadores actuaron bien. “Creo que nosotros pudimos desequilibrarlos sobre el final de cada set y ahí estuvo la diferencia con los argentinos”, expresó.

Mientras tanto, Mertinak llegó con su brazo derecho enyesado, producto de la caída en el último set. “No sé qué hubiera pasado si el partido seguía un poco más”, manifestó el doblista.

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