Informe: el peligro de arreglo de partidos sigue vivo en el tenis

Dave Haggerty, presidente de la ITF; Philip Brook, chairman de la Unidad de Integridad en el Tenis (TIU) y Chris Kermode, CEO de la ATP
Dave Haggerty, presidente de la ITF; Philip Brook, chairman de la Unidad de Integridad en el Tenis (TIU) y Chris Kermode, CEO de la ATP Fuente: Archivo
Marcelo Gantman
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24 de diciembre de 2018  • 09:00

A casi dos años de aquel Abierto de Australia atravesado por las denuncias de arreglos de partidos, un panel de investigación independiente conformado en 2016 a pedido de la ATP, la ITF, la WTA y los Grand Slams dio a conocer su informe definitivo sobre el estado en situación: el tenis sigue en serios problemas para resguardar su integridad. El panel fue conformado y dirigido por Adam Lewis (Londres), Marc Henzelin (Ginebra) y Beth Wilkinson (Washington) tres especialistas en derecho deportivo, criminal, económico y leyes internacionales. Durante dos años, con sus equipos judiciales, procesaron más de 170 mil documentos (3,5 millones de páginas) de información sobre alertas y arreglos de partidos originados en 2003. La lejanía de la fecha hay que ponerla en contexto: la expansión de Internet fue un factor clave para el mercado de apuestas online en el tenis. Las oscuridades de determinadas prácticas se suceden desde esa época y en oleadas cada tanto llegan a las orillas de la actualidad.

El informe del panel independiente consta de 115 páginas en formato PDF. Abunda en consideraciones sobre las situaciones objetivas que tiene el tenis como deporte y también sobre la metodología de la investigación recomendaciones. Una de sus conclusiones es que el tenis parece un deporte casi diseñado para las apuestas en tiempo real y sus posibles riesgos: "La naturaleza del juego se presta a la manipulación con fines de apuestas. Hay muchas contingencias. Solo hay un jugador que debe actuar. La detección es difícil, no menos importante porque en muchos partidos de nivel inferior no hay espectadores e instalaciones inadecuadas para proteger a los jugadores de los corruptores potenciales. Además, el bajo rendimiento a menudo se atribuye a las "palizas" de uno a otro (sic), qué con demasiada frecuencia se han tolerado..", dice en unos de sus párrafos.

La naturaleza del tenis es prácticamente la naturaleza del problema. Con datos de la propia ITF de 2014, el informe asegura que un tenista que juega los torneos de 15K (15.000 dólares, la escala más baja del circuito), precisa como mínimo 38.800 dólares para sostener su temporada (40.180 en el caso de las mujeres). Ganar un torneo de ese nivel implica obtener un premio de 4.000 dólares. "Alrededor de 250 o 350 jugadores pueden vivir del deporte, pero notamos que hay por los menos 14 mil jugadores por año que se perciben como tenistas", contrasta el informe.

Es por eso que el principal foco infeccioso que tiene el tenis en materia de arreglos de partidos está en el nivel más bajo del juego. "Ninguna estructura del juego es inmune a los arreglos, pero claramente los principales problemas están en el nivel más bajo (15k -25k) y en el nivel medio, en el circuito de challengers que ofrecen entre 60K y 100K, incluso 125K", señala la investigación.

El partido por el que Nicolás Kicker fue suspendido en mayo por arreglo

El encuentro entre Kicker y Lapentti, en Barranquilla 2015

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En el período 2013-2018 hubo 1.586 alertas de partido por apuestas. Esas advertencias son indicadores de que algo extraño sucede en el mercado de apuestas y que los organizadores deben investigar si no existen conductas inapropiadas. En ese lapso, 744 alertas (46.9%) correspondieron a partidos de torneos de 15K. Solo en 2018 las alertas representaron el 56.5%. Eso no significa que hayan existido más arreglos, sino que ahora son más veloces los sistemas de monitoreo y detección de los patrones extraños. Durante esos cinco años, a nivel de torneos challengers, se detectaron 430 alertas sobre 62.161 partidos del circuito masculino y apenas 26 sobre 28 mil partidos del tour femenino. Hay una percepción de mayor limpieza cuando el deporte es jugado por las mujeres.

La investigación, que duró dos años, involucró a 200 miembros de partes interesadas de la industria del tenis. Hubo entrevistas presenciales y otras con reserva de identidad con representantes de federaciones nacionales e internacionales, árbitros, periodistas, casas de apuestas, directores y dueños de torneos. Se hicieron 3.200 encuestas a jugadores de todos los países con la utilización de una plataforma llamada Westat que permite obtener respuestas de un modo anónimo para quien responde. El informe describe la procedencia de muchos de los entrevistados, aunque nunca los nombres. Llama la atención que no se mencione la participación de nadie de la Argentina en el relevamiento y si a representantes de Chile y Uruguay.

Las recomendaciones finales del panel apuntan en varias direcciones. Una de ellas muy drásticas: restringir las apuestas online en los torneos más bajos del circuito. "Hay más de mil torneos por temporada en el circuito ITF. Esto significa decenas de miles de partidos por año para apostar. Muchos de estos torneos no tienen instalaciones que permitan controlar a aquellos que se acercan a corromper a los jugadores. El tenis es un deporte donde cada acción permite una apuesta: un punto, un set, una secuencia de dobles faltas. No es necesario que un jugador pierda para que se produzca un arreglo de un partido", asegura el panel en otras consideraciones. Con lenguaje técnico y legal, la investigación parece por momento una trama policial sobre los sótanos del tenis internacional.

Las conclusiones también sugieren reformar la estructura del juego y hasta proponen la eliminación del lucky loser. "Vemos que existe en el tenis la figura del lucky loser, el ingreso al cuadro principal del jugador de mejor ranking que haya quedado afuera en la fase clasificatoria. Muchas veces ese jugador sabe que entrará al torneo gane o pierda. Sugerimos que ese lugar surja de un grupo de cuatros jugadores, para minimizar el riesgo de arreglar un resultado". También señalan que lo más conveniente sería que los torneos se jueguen de lunes a domingo, eliminando la clasificación de fin de semana previo: entienden que ahí se produce una situación poco clara de ingresos y bajas a los torneos que contribuye a manejos extraños de resultados.

Utilizar las redes sociales para educar al público, asesorar incluso legalmente a los tenistas, involucrar a las casas de apuestas en su compromiso de restringir el campo fértil de los arreglos son las amables recomendaciones que vienen por la "parte alta" del cuadro. En la parte baja hay un submundo de un deporte que se percibe como profesional, pero no satisface las necesidades de todos los que pretenden vivir de él. El peligro permanece y parece estar en la propia naturaleza del tenis.

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