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Cuando Carlos Lerner abandonó el país para buscar un futuro mejor en Francia nunca imaginó que lo encontraría en el turf.
Lerner comenzó su relación con las carreras frecuentando la caballeriza del ilustre entrenador argentino Angel Penna, al que conoció en París. Esa relación produjo en él una curiosidad por los sangre pura de carrera que, con el paso del tiempo, se transformaría en su impensada gran pasión.
Así, casi por casualidad, Lerner comenzó a entrenar caballos para carreras planas y con obstáculos en Maisons-Laffite, un hipódromo de segunda línea ubicado en las afueras de la capital del país galo.
Trabajó, aprendió, puso todo en su nueva profesión y en 2000 consiguió trascender de la mano de Volvoreta, una hija de Suave Dancer con la que ganó el Prix Vermeille (G I) y que luego llegó tercera en el Prix de L´Arc de Triomphe (G I). Inclusive, la brillante campaña que realizó con la yegua le valió ser reconocido como Cuidador del Año en Francia.
Ahora, Lerner volvió a ser noticia ya que ayer, en Chantilly, se impuso en el Prix du Jockey Club (G I-2400 metros) con el ejemplar inglés Anabaa Blue, un hijo de Anabaa (Danzig) y Allez Les Trois (Riverman) por el que pagó cerca de 100.000 dólares en las ventas de Deauville en 1999.
Anabaa Blue le ganó por medio cuerpo a Chichicastenango, que venía de precederlo en el Prix Lupín. Así, se postula como uno de los candidatos tempranos para el Prix de L´Arc de Triomphe -se correrá el 7 de octubre en Longchamp-, la carrera que desvela al entrenador tucumano y para la que ya anunció que lo preparará especialmente.
Tras la victoria, Lerner comentó: "Sabía que mi caballo podía llegar bien a correr distancias largas por su familia materna, de la que desciende Galileo que, tranquilamente, puede ganar el Epsom Derby el sábado próximo. Por eso lo anoté".
El potrillo, cotizado en cuarto término en las apuestas, fue montado por Christophe Soumillon, un promisorio jockey que anteayer festejó su cumpleaños número 21.
Lerner abandonó la Argentina en busca de un futuro mejor. Recaló en Francia y, ni en sueños, habrá pensado que triunfaría como cuidador de caballos de carrera. Ahora, si se le pregunta, seguramente responderá que aquel pasaje con destino semifijo fue la mejor inversión de su vida.
Notables ensayos cumplieron en Hollywood Park City West y Alexine. El hijo de Candy Stripes, al que atiende Patrick Biancone, marcó 1m13s60/100 para los 1200 metros, con vistas a su próxima participación en el Californian Stakes (G II-1700 m, US$ 500.000 de bolsa). En tanto, Alexine recorrió la misma distancia -pista de
césped- y empleó 1m11s80/100. Richard Mandella, entrenador de la hija de Runaway Groom, aún no decidió su futuro.




