En la carrera que hace historia, Interaction escribió una novela

Como en el Gran Premio Jockey Club, atropelló de la nada y ahora batió a Life of Victory, otro caballo que será recordado como un gladiador
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13 de diciembre de 2009  

El Pellegrini se lo pasa dando motivos para quedar en los libros. El de ayer debería ser una novela. Si hasta Fernando Savater estaba allí para atestiguarlo, para tomar nota, aunque no sea una historia en la que se secuestra al jinete estrella, como la que le valió el premio Planeta hace un año. No. La trama esta vez sería una épica, en la que Interaction volvería a sacar de la nada la atropellada imposible, como en el Jockey Club, aunque, diferente de aquélla, lo haría ganar sin angustia, por tres cuerpos, sobre otro héroe, Life of Victory, que seguro se robaría un capítulo entero de la narración. Y, claro, ahora el jinete sería un protagonista distinto, visible, presente, vital.

Interaction se impuso montado por esa máquina de ganar en la que se convirtió el humano que más alimento le daría a la novela. Edwin Talaverano ya lleva cuatro victorias en el Carlos Pellegrini. Dos de visitante, con caballos del Rimac. Dos con argentinos de sus dos etapas corriendo en Palermo y San Isidro. Pero hubo más: antes y después, en el Anchorena y en el Unzué, los otros grandes premios de la reunión más grande de San Isidro, Talaverano, empecinado, voraz, egoísta, también se quedó con los aplausos. Tres Grupo 1, tres victorias. Aquí ya habría que buscar a Ray Bradbury para contarlo.

En el salón Macón, el que descubrió a Interaction en la recta final fue Jacinto Herrera. "Ahí viene Edwin", dijo de peruano a peruano. Pegado, casi superponiéndose, Nico Gaitán Dassie gritó "¡Es Interaction!", y lo siguió su padre, Alfredo, sin mucho espacio para abrir los brazos como hubiese querido, aferrado a su esposa, ya sin ver cómo el caballo al que entrena se estiraba como un elástico, con más metros que nunca para volar rasante por el césped.

Por dentro, perdido sin remedio, con el jockey tirando fuerte las riendas para atrás, levantándole la cabeza para evitar que se piale en las mil patas que tenía por delante. Así estaba Interaction en el codo, mientras Eternal Fire sacaba ventajas en la punta, ilusionando a todo Santa María de Araras. Se metió Talaverano -o lo metieron- por dentro. Lo abrió un poco el peruano mientras seguía tironeando y se despejó todo un callejón para que por fin se soltara el caballo que traía más resto. Fue un aluvión. Adherido a él había salido un poquito antes Life of Victory. Por unos metros fue el protagonista de la novela, porque era el indicado para pasar al frente. Un par de segundos. Interaction no lo dejó ni asomarse a la posición de líder. Life of Victory será para siempre el caballo que, después de ganar el Pellegrini, entró segundo peleando, doce meses más tarde. A los 7 años.

El chileno Jorge Cardemil, uno de los dueños de Interaction, tiene un latiguillo cada vez que viene a la Argentina. Gane o pierda. Agradece a los Camogli, la familia propietaria del haras El Alfalfar, en cuyos campos nació el hijo de Easing Along, criado por el haras Futuro. Este padrillo, incluso, es parte de un acuerdo que saltea los Andes. Otro de los propietarios es Fernando Fantini (h.), con el 34 por ciento. "Lo llevamos a competir a los Estados Unidos y, si es por mí, corre el Arco de Triunfo". De América del Norte a París. Después de ganar la carrera más importante de América del Sur, pisar el césped célebre de Longchamp no parece una meta imposible.

Detrás de Life of Victory llegó Jeune-Turc, el brasileño que se lució en la redonda de presentación con su porte, delante del peruano Bradock y de Eternal Fire. Ninguno peleó por el triunfo en el momento decisivo.

Sonreía Savater cuando se le preguntaba ayer sobre la condición de musa inspiradora del turf, esa pasión que lo expía cuando la literatura y la filosofía se le pueden volver rutinarias. "Mis editores me dicen: ¿otra vez vas a escribir sobre caballos?" No dice qué les contesta. Ahora se va a llevar a Interaction y a un tal Edwin Talaverano como excusa para quedarse entre nosotros.

  • Gaitán Dassie tiene la fórmula de la victoria

    Gaitán Dassie lo hizo de nuevo. Por tercera vez ganó el Pellegrinii. Antes con Montubio y Seaborg. Ahora, con Interaction. "Tenía el mejor jockey de la carrera, por eso no le di instrucciones", mencionó el preparador, que se acordó de su equipo a la hora del éxito. "Yo me saco la foto, pero somos muchos quienes trabajamos para esto".
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