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Linda manera de celebrar los diez años compitiendo en los principales hipódromos argentinos la de José Ricardo Méndez. El jinete que en 2000 abandonó Neuquén y aceptó el desafío de probarse en el turf grande, ayer ganó por segunda vez el Gran Premio República Argentina.
Fue con Lingote de Oro, el caballo con el que imaginaba festejar en el Carlos Pellegrini de 2009 y ahora, a casi cinco meses de aquella decepción en San Isidro, lleva conseguidos dos grandes premios seguidos en Palermo. "Deseaba mucho ganarla. Uno está todo el año esperando tener un caballo con muchas posibilidades en este tipo de carreras", sostenía José Ricardo Méndez, exultante, instantes después de cruzar una cabeza delante de Eternal Fire.
Se paró en los estribos del hijo de Orpen al cruzar la meta y señaló hacia el Paddock, una tribuna que ayer se vio desbordada. Desde allí partió la primera catarata de aplausos que lo recibió con una sonrisa de oreja a oreja. Como en 2005, con Roots. "Son dos de los momentos más fuertes que viví en las carreras. No podría compararlos", aseguró el jinete, de 35 años. No obstante, no la tuvo nada sencilla.
"Cuando entré en la recta se puso cómodo y decidí esperarlo. Recién ahí sentí que podía ganarla, porque en el opuesto se había complicado", se sinceró Méndez, y enseguida precisó: "Se hizo un desarrollo enredado. Había punteros como para que se haga más movida, pero al final vinimos tan juntos que ligué algunos golpes. Por suerte, el caballo tiene una clase bárbara y se recuperó muy bien".
En una década, Méndez se afianzó entre los jockeys más ganadores de nuestro medio. Y con victorias como la de ayer, echa por tierra cada vez más el encasillamiento de que se trata de un piloto para las carreras de recorrido "corto", tal como se lo apoda. "Es porque antes de radicarme venía a correr caballos ligeros, que eran los únicos de Neuquén que viajaban con chances", explica José.
Si no es suficiente, lo fundamentan las estadísticas. Lingote de Oro le aportó el decimonoveno triunfo de Grupo 1 y sólo dos de ellos fueron conseguidos en pruebas de distancias inferiores a una milla.




