
Ignacio Gorriti fundó Roomix, la primera plataforma en la región basada completamente en inteligencia artificial para la búsqueda de propiedades
6 minutos de lectura'

La vida de Ignacio Gorriti, marplatense e ingeniero en sistemas graduado de la Universidad Nacional del Centro, de 24 años, siempre estuvo atravesada por la tecnología. Pasar horas inmerso en videojuegos o investigar sobre informática eran algunos de los pasatiempos de su infancia.
En su adolescencia, aquel interés comenzó a mezclarse con una industria completamente diferente: las propiedades. “Con mi mejor amigo entrábamos a portales para buscar propiedades cercanas a nuestras casas o las más caras de la ciudad. Imaginábamos si las compraríamos, a pesar de que no teníamos la plata”, cuenta a LA NACION.
Pero su curiosidad no se quedó allí. A lo largo de los años, su formación tanto académica como autodidacta le permitió crear una aplicación de juegos para previas entre amigos y una rockola virtual para bares. Además, diseñó un sistema de reconocimiento de lengua de señas basado en inteligencia artificial (IA).

Este último invento surgió a partir de un objetivo simple: aprender cómo funcionan los modelos de IA. “Pre ChatGPT, siempre fue la rama en la que me quise especializar”, dice.
Sin muchas expectativas, publicó un video en redes sociales para mostrar su funcionamiento y la repercusión fue inmediata: el contenido superó los 200.000 likes. Más allá de las métricas, se trató de un paso clave para entrar en contacto con referentes del ecosistema emprendedor.
Innovar en una industria tradicional
Gorriti aprovechó aquella oportunidad y, en febrero de 2025, fue seleccionado por una aceleradora suiza, entre otros emprendedores de la región, para desarrollar un nuevo proyecto. La idea —que surgió de su tesis universitaria e iba en línea con su interés por las imágenes de propiedades— consistía en aplicar IA al procesamiento de fotos para generar recorridos virtuales y nuevos entornos visuales destinados al sector.
“Notaba que había una diferencia muy grande entre el mercado americano y el mercado argentino, en el sentido de la calidad de las imágenes. Sentía que estaba todo muy manual”, desliza.
Pero un tiempo después, y gracias a conversaciones con Mariano Otero —quien trajo Uber a la Argentina—, el proyecto dio un giro con una mirada aún más abarcativa. “Me di cuenta de que en Argentina había dos cosas importantes pasando. La primera es que, como pasa a nivel global, la forma de buscar propiedades no cambiaba hacía mucho tiempo. Y la segunda era que las inmobiliarias estaban pagando para aparecer en los portales”, apunta Gorriti.
En ese planteo, la IA se presentó como una herramienta atractiva para poner en marcha la idea. “Notaba que había un cambio en cómo estamos acostumbrados a utilizar la tecnología. Cada vez era más natural generar una especie de interfaz en la que vos podés describir con tus palabras lo que querés y tener que hacer menos clics”, señala. Y, en aquel entonces, pensó: “¿Qué pasa si metemos esta tecnología súper potente en una industria que no cambia en los últimos 20 años?”.

Así surgió Roomix, la primera plataforma en la región basada completamente en IA para la búsqueda de propiedades. En lugar de limitarse a filtros tradicionales, interpreta consultas en lenguaje natural y comprende la intención detrás de cada búsqueda.
Además, incorpora variables como el precio por metro cuadrado, el piso en el que se encuentra una unidad, la cercanía con plazas, bares o servicios. También permite recibir alertas de alquileres por WhatsApp y calcula cuánto demora un usuario en llegar a una propiedad desde una dirección determinada mediante un “modo viaje”.
Hoy, Roomix ya se ubica como el cuarto buscador inmobiliario del país y supera las 380.000 visitas mensuales. A fin de año, busca llegar al millón. Por otro lado, actualmente cuenta con un equipo de cinco personas, con base en Buenos Aires.
Oportunidades y desafíos
El camino de Roomix no estuvo exento de desafíos. Durante los primeros meses, los recursos fueron escasos y Gorriti debió comenzar con una inversión de US$1000. A su vez, aprender de marketing y negocios fue clave para atraer a nuevos usuarios. “Una vez que estaban los usuarios, había que seguirle el ritmo a esas demandas que iban llegando”, recuerda.
Ya con la plataforma en funcionamiento, Gorriti fue nuevamente seleccionado para acelerar su proyecto. Esta vez, se trataba de la aceleradora Founders Inc., con sede en Silicon Valley.
Allí conoció a Guillermo Rauch, fundador de Vercel, quien más tarde se convirtió en inversor del proyecto y abrió el camino para una ronda de inversión de US$500.000, que incluyó a referentes de empresas como Meta, Open AI y Cocos Capital. Uno de ellos fue Adam D’angelo, board member de OpenAI y CTO de Facebook, que invirtió por primera vez en una startup de Latinoamérica. Ese respaldo permitió acelerar el crecimiento de la plataforma, fortalecer el equipo y avanzar en nuevos desarrollos.

“Era mucha validación que nos servía para demostrar que no estábamos vendiendo humo, que gente que estuvo en esto los últimos 20 años veía que había un potencial no solo en Argentina, sino en el resto de Latinoamérica”, reflexiona Gorriti.
Próximos pasos
Este mes, el equipo de Roomix lanzará su aplicación móvil, que contará con un asistente de voz y permitirá, con esa modalidad, buscar con una interfaz basada en mapas.
En paralelo, la firma prepara el desembarco de un modelo B2B diseñado para inmobiliarias, con acceso a herramientas de IA para optimizar sus publicaciones, comprender mejor el funcionamiento del algoritmo y mejorar la experiencia de quienes buscan una propiedad. Tras el anuncio de esta iniciativa, alrededor de 600 inmobiliarias esperan incorporarse a la plataforma.
La llegada a otros países también se encuentra entre las próximas metas de Roomix, con un especial foco en Uruguay y México.
“Le tengo confianza a todo el ecosistema emprendedor de hoy en día. Hay mucho talento tecnológico en Argentina, muchas personas queriendo reinventar industrias. Quizás hoy no se ve reflejado de manera inmediata, pero dentro de diez o 20 años, uniendo los puntos para atrás, vamos a darnos cuenta”, concluye Gorriti.



