
El misterioso colapso de una plataforma europea de criptomonedas ayuda a explicar por qué la industria todavía no ha logrado desprenderse de su reputación como un imán para delincuentes
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El mensaje de voz era desesperado.
Dejado en el teléfono de una mujer polaca en 2022, había sido enviado por su hermano mayor, Sylwester Suszek, fundador de la mayor plataforma de criptomonedas de Europa Central y del Este. Había desaparecido dos semanas antes de un depósito de combustible en el suroeste de Polonia donde guardaba su helicóptero.
“Si no me ayudan, nunca volveremos a vernos”, dijo, mientras le rogaba a su hermana que enviara bitcoins para garantizar su liberación. Desde entonces no se ha vuelto a saber nada de Suszek, y su familia cree que probablemente fue asesinado.
Ese misterio, en gran medida olvidado, volvió a cobrar vida. En abril, el abogado polaco que había reemplazado a Suszek al frente de la plataforma, Zondacrypto, también desapareció.
“Que desaparezca un jefe de una empresa cripto ya es suficientemente grave, pero que sean dos en cuatro años es una locura”, dijo Robert Nogacki, un abogado de Varsovia que representa a clientes de Zondacrypto que quedaron sin acceso a sus cuentas. “Nada de esta empresa tiene sentido”.
La industria global de las criptomonedas —respaldada por el presidente Trump, cuya empresa familiar de criptomonedas ha generado unos US$1400 millones— ha dado grandes pasos hacia su aceptación generalizada en los últimos años. Pero todavía lucha por desprenderse del estigma provocado por múltiples fracasos catastróficos, como el colapso en 2022 de la plataforma FTX de Sam Bankman-Fried, y de su reputación como un imán para estafadores y delincuentes que buscan formas de lavar dinero obtenido ilegalmente.
La historia de Zondacrypto, a la que el primer ministro polaco, Donald Tusk, acusó de tener vínculos con la inteligencia rusa, el crimen organizado y políticos de derecha, ayuda a explicar por qué.
El sitio web de Zondacrypto quedó fuera de servicio en abril, dejando a cientos de miles de clientes sin posibilidad de retirar dinero o realizar operaciones en la plataforma, un mercado online para comprar y vender monedas digitales utilizando dinero tradicional o criptomonedas. Un token digital emitido por Zondacrypto, el ZND, perdió más del 99,9% de su valor.
Przemyslaw Kral, quien reemplazó a Suszek como director ejecutivo, fue escuchado por última vez el 16 de abril, cuando publicó un video en redes sociales en el que les rogaba a los clientes preocupados que no perdieran la confianza. Prometió que recuperarían su dinero gracias a lo que, según afirmó, eran tenencias de bitcoins de Zondacrypto por más de US$330 millones.
Kral admitió que acceder a esos fondos podía llevar tiempo. Solo una persona, dijo, conocía los códigos digitales necesarios para abrir la bóveda online donde estaba almacenado ese tesoro: Suszek, el exjefe que había desaparecido en 2022.
“Por favor, denme un poco más de tiempo”, suplicó Kral a sus clientes.
Del hijo de un minero de carbón al “rey de las criptomonedas”
Zondacrypto comenzó a operar en 2014 con el nombre BitBay, desde Katowice, una ciudad de la región minera del carbón de Polonia que se estaba convirtiendo en un dinámico centro económico impulsado por empresas tecnológicas y de servicios empresariales.

Suszek, fundador de BitBay, era hijo de un minero y los medios polacos lo elogiaban como un “rey de las criptomonedas”, con una historia de ascenso desde la pobreza hasta la riqueza.
Suszek dividía su tiempo entre una modesta casa familiar en Katowice y Varsovia, donde tenía un lujoso departamento en un rascacielos futurista de 52 pisos. Viajaba en helicóptero entre ambas ciudades, que él mismo pilotaba, y tenía una flota de autos costosos, entre ellos Porsches y una Ferrari.
“Era muy ostentoso y le gustaba mostrar su éxito”, recordó Karolina Wysota, una periodista polaca que lo entrevistó en su departamento de Varsovia antes de su desaparición. Agregó que “realmente creía en las criptomonedas y me dijo que estaba ahorrando bitcoins para dejárselos a sus hijos”.
En 2018, la edición polaca de Forbes declaró que Suszek era “la prueba viviente de que se puede construir rápidamente una fortuna de varios millones de dólares con monedas virtuales”.
Pero ese mismo año, los reguladores polacos comenzaron a cuestionar las actividades de la empresa, y Suszek empezó a buscar una nueva sede. Intentó establecerse en Malta y, después de que ese plan fracasara, en Estonia, que se promocionaba como “E-stonia” en su intento por ubicarse a la vanguardia de la economía digital. Para octubre de 2020, había registrado la empresa como BB Trade Estonia, sumándose a la estampida de cientos de emprendimientos cripto que se trasladaban al país báltico.
La luna de miel no duró mucho.
Abierta al público, junto a un salón de manicura
En 2022, las autoridades estonias comenzaron a replantearse el creciente papel del país como centro de operaciones de criptomonedas.
Un informe publicado ese año por la Unidad de Inteligencia Financiera de Estonia, el organismo que entonces supervisaba a las empresas que operaban con activos virtuales, describió un flagrante incumplimiento de las medidas destinadas a prevenir el lavado de dinero. Según el organismo, casi tres cuartas partes de las empresas “no enviaron un solo informe sobre transacciones sospechosas” en 2021, una señal preocupante teniendo en cuenta los miles de millones de dólares en operaciones que manejaban y el conocido uso de las criptomonedas para lavar dinero y evadir impuestos.
La BitBay de Suszek —que para entonces había cambiado su nombre a Zondacrypto, con BB Trade como empresa matriz— estaba entre las compañías que nunca habían informado una transacción sospechosa. Tenía su sede en un deteriorado distrito empresarial a las afueras de la capital de Estonia, Tallin, en una pequeña oficina del segundo piso, encima de una tienda de artículos de cocina y junto a un salón de manicura.
Durante una visita reciente al edificio, el buzón de Zondacrypto ubicado en el vestíbulo estaba desbordado de cartas que se remontaban a varios meses atrás. Varios empleados del salón de manicura dijeron que nunca habían visto entrar a nadie en la oficina, que en teoría era el centro neurálgico de una empresa que afirmaba tener 1,3 millones de clientes, principalmente en Polonia, y cientos de millones de dólares en activos.
Por la época en que la plataforma estaba trasladando su registro a Estonia, la hermana de Suszek, Nicole Suszek, comenzó a notar un cambio en su hermano.

Habitualmente alegre y dispuesto a ver el lado positivo de las cosas, se volvió cada vez más ansioso y temeroso por su seguridad, contó en una entrevista en Katowice. El detonante pareció ser cuando una persona no identificada rompió con un hacha el parabrisas de su Ferrari azul en Katowice y luego dejó el hacha clavada en el costado del auto.
Suszek dijo que su hermano atribuyó el ataque a uno de sus primeros socios en el negocio de las criptomonedas, quien también era el padrino de uno de sus dos hijos y a quien, según creía, lo vinculaban con delincuentes de Katowice.
Después del episodio del hacha, se mudó durante un tiempo con su familia a Zúrich. Pero su esposa no estaba contenta allí y pronto regresaron a Polonia.
Entonces, en marzo de 2022, desapareció.
Había utilizado dos teléfonos celulares; la última señal de ambos provenía de un depósito de combustible y una estación de servicio en Czeladz, una pequeña localidad cercana a Katowice. Más tarde, los investigadores policiales descubrieron que había llegado hasta allí en su Porsche Taycan para reunirse con un amigo cercano y socio comercial, Marian Wszolek, conocido como “Maniek”, quien administraba el depósito de combustible.

El año pasado, los fiscales polacos acusaron a Wszolek de pertenecer a una organización criminal, cometer un fraude a gran escala con el impuesto al valor agregado y lavar dinero. También fue acusado de “privación ilegal de la libertad” en relación con la desaparición de Suszek.
Después de que se presentaran los cargos, Wszolek también desapareció.
Uno de los últimos mensajes que supuestamente envió Suszek en 2022, un correo electrónico dirigido a su hermana, decía: “Me están tratando cada vez peor. Ahora amenazan con cortarme los dedos”. Agregaba que “solo quieren recuperar lo que les debo”.
En otro mensaje, aparentemente enviado por los secuestradores, se decía que Suszek estaba “llorando como una nena”. Otro advertía que su familia “viviría con miedo” si no pagaba. “El reloj corre”, decía el mensaje.
Frustrada por lo que consideraba una investigación policial negligente sobre la desaparición de su hermano, Suszek contrató a una vidente polaca para intentar encontrarlo o, al menos, localizar su cuerpo. La vidente le dijo que lo habían arrojado al pozo de una mina de carbón abandonada, a pocos kilómetros del depósito de combustible. Nunca se encontró el cuerpo.
Los clientes entran en pánico
Poco después de la desaparición de Suszek, Kral, su abogado y mano derecha de confianza, que vivía en Mónaco, tomó el control de la empresa. Comenzó a gastar grandes sumas en marketing, pese a las dudas planteadas por los auditores en Estonia sobre si la plataforma realmente contaba con los activos que su empresa matriz declaraba tener en los estados financieros presentados en 2023 y 2024.

Sin inmutarse, Zondacrypto patrocinó importantes clubes de fútbol de Polonia, Italia y Estonia, al Comité Olímpico Polaco y a distintas fundaciones vinculadas con políticos polacos, en particular nacionalistas y libertarios.
A través de un canal de televisión polaco de derecha, también financió parcialmente un encuentro de la Conservative Political Action Conference (CPAC), una organización estadounidense cercana al movimiento MAGA de Trump, celebrado el año pasado en Polonia.
Cuando en diciembre los clientes polacos comenzaron a quejarse públicamente por las demoras en los pagos, Kral mantuvo una actitud desafiante.
En enero, apareció en el Foro Económico Mundial de Davos, donde la plataforma patrocinaba al equipo local de hockey sobre hielo, y se jactó de que las criptomonedas se estaban volviendo “cada vez más populares”.
En primavera, a medida que las quejas de los clientes se volvían más insistentes, Kral dijo que las demoras en los pagos se debían a una actualización del sitio web de la plataforma. Les aseguró a los clientes que recibirían su dinero en unos pocos días. Pero el plazo se siguió postergando, y Kral comenzó a amenazar a periodistas cuando cuestionaban su versión de los hechos.
Szymon Jadczak, un periodista de investigación de Wirtualna Polska, un respetado medio de noticias online, que estaba investigando los problemas de Zondacrypto, dijo que se inquietó al recibir un mensaje de Kral en el que mencionaba información de su historial médico privado, incluido un hematoma cerebral. “Me dijo que tuviera cuidado”, recordó Jadczak en una entrevista en Varsovia.
Para abril, la preocupación de los clientes se había transformado en un pánico generalizado, cuando la plataforma bloqueó todos los retiros.
Desesperado por frenar la corrida de clientes que intentaban retirar sus fondos, Kral les dijo que no se preocuparan. Afirmó que Zondacrypto tenía 4500 bitcoins en reserva, pero que necesitaba tiempo para acceder a ellos, ya que solo Suszek, su antecesor desaparecido, tenía la clave digital.
Su historia inmediatamente les pareció sospechosa a los expertos en criptomonedas porque la “billetera” bloqueada que Kral identificó como aquella donde estaban los bitcoins de la empresa llevaba casi una década inactiva.
El 29 de junio, dos meses después de que el sitio web de Zondacrypto dejara de funcionar, la Unidad de Inteligencia Financiera de Estonia revocó la licencia de su empresa matriz.
Zondacrypto ha sido objeto de especulaciones tanto en el Parlamento polaco como en los medios de comunicación del país sobre si se trataba de una empresa legítima que simplemente quedó devastada por malas apuestas en el mercado cripto o de una organización criminal creada para lavar dinero. El bitcoin perdió la mitad de su valor desde octubre. Los fiscales de Katowice iniciaron una investigación sobre las “circunstancias que rodearon la creación y el funcionamiento” de Zondacrypto.
Quizás la única persona que podría aportar respuestas sea Kral, quien no ha sido visto en cuatro meses.
Hubo varios avistamientos de él que no pudieron ser confirmados, en Israel, Botsuana y Dubái. Nogacki, el abogado que representa a los clientes de la plataforma, cree que Kral probablemente se encuentra en el sudeste asiático. Pero asegura estar convencido de una sola cosa sobre Zondacrypto: “Fue una estafa desde el primer día”.
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