Documentos obtenidos recientemente muestran cómo los lanzamientos de Starship pueden afectar los vuelos comerciales en México y el Caribe
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La nueva carrera espacial le ha dado a la Administración Federal de Aviación de Estados Unidos (FAA, por sus siglas en inglés) una tarea de última generación: despejar el camino para los lanzamientos de cohetes. Pero a medida que las misiones espaciales se vuelven más ambiciosas y frecuentes, proteger a los aviones que atraviesan el espacio aéreo afectado se ha convertido en un asunto internacional.
Aunque empresas estadounidenses como SpaceX y Blue Origin reciben licencias de lanzamiento de la FAA, sus vehículos a veces atraviesan o corren el riesgo de esparcir escombros sobre espacios aéreos monitoreados por gobiernos extranjeros. Como resultado, los lanzamientos realizados desde Estados Unidos pueden afectar directamente al tráfico aéreo sobre Canadá, México y el Caribe. Estas preocupaciones se suman a otros problemas relacionados con la actividad espacial que ya han denunciado residentes de esos países, como daños a poblaciones de peces y restos de cohetes que llegan a sus costas.
Cartas de acuerdo obtenidas recientemente por Fast Company ofrecen una visión más amplia de la compleja tarea de supervisar lanzamientos espaciales en cielos ya congestionados. Los documentos detallan qué información debía comunicar SpaceX al control de tráfico aéreo de la FAA antes de un lanzamiento y ofrecen pistas sobre cómo la agencia informa a los controladores aéreos acerca de posibles incidentes. También revelan que no todos los países participan en los preparativos de los lanzamientos bajo las mismas condiciones.
Por ejemplo, una carta de acuerdo de la FAA que regula los lanzamientos de Starship desde Boca Chica, Texas —en la desembocadura del Río Grande y cerca de la frontera con México— incluye a México como parte involucrada y menciona a numerosos funcionarios mexicanos de navegación aérea. Sin embargo, no se menciona a ningún país del Caribe, a pesar de que los restos de algunos lanzamientos de Starship se han dispersado en ocasiones sobre el espacio aéreo de la región.
Consultada al respecto, la FAA señaló los requisitos federales para las licencias de lanzamiento y afirmó que “existen acuerdos entre las Operaciones Espaciales de la Organización de Tráfico Aéreo (ATO), SpaceX y entidades extranjeras en cumplimiento de este requisito”.

En declaraciones a Fast Company, la FAA explicó que los preparativos para un lanzamiento de Starship comienzan meses antes y destacó que la agencia trabaja con organizaciones de tráfico aéreo de otros países. Antes de cada misión, un equipo especializado evalúa cómo podría afectar el vuelo al espacio aéreo, teniendo en cuenta la ventana de lanzamiento propuesta, la trayectoria prevista, los análisis de seguridad y el historial de vuelos anteriores.
La agencia también desarrolla una zona temporal de riesgo y distribuye posteriormente un plan de gestión del espacio aéreo a sus propios centros de control y a oficinas internacionales de control aéreo, en un proceso que involucra además al Departamento de Estado.
“La FAA continúa trabajando para mejorar la integración segura y eficiente de las operaciones espaciales en el sistema de espacio aéreo de Estados Unidos”, señaló un portavoz a Fast Company. “Con la industria espacial comercial creciendo a un ritmo récord, se realizan múltiples lanzamientos por semana y no se han producido lesiones ni muertes entre el público durante más de 1150 operaciones comerciales de lanzamiento y reingreso autorizadas o permitidas por la FAA”.
Aunque eso sea cierto, los lanzamientos espaciales están generando preocupación entre los pilotos, y al menos un incidente de Starship obligó a varios vuelos a desviarse rápidamente de sus rutas planificadas. La coordinación necesaria para gestionar estas operaciones probablemente se volverá aún más exigente.
SpaceX, que se prepara para una próxima salida a bolsa, ha señalado que su éxito futuro depende de seguir obteniendo autorizaciones de lanzamiento de la FAA. La empresa necesita esas aprobaciones para convertir a Starship, su cohete más ambicioso hasta la fecha, en un vehículo capaz de realizar lanzamientos orbitales de forma rutinaria. La compañía no respondió a las solicitudes de comentarios.
Cómo prepara la FAA los lanzamientos
Varias oficinas dentro de la FAA participan en la aprobación de los lanzamientos de Starship. Entre ellas se encuentra la Oficina de Transporte Espacial Comercial, encargada de otorgar las licencias necesarias para que las empresas puedan enviar vehículos al espacio desde territorio estadounidense.
También participa la Organización de Tráfico Aéreo, responsable de gestionar el espacio aéreo y autorizar que los lanzamientos se realicen en un momento determinado. Para preparar estos eventos, las compañías espaciales firman cartas de acuerdo con la ATO que establecen procedimientos para monitorear las misiones.
Un acuerdo de 2022 que cubre los lanzamientos de Starship y del propulsor Super Heavy desde Boca Chica detalla los preparativos tanto para los despegues como para el regreso de los cohetes. El documento muestra que numerosas organizaciones participan en las discusiones previas al lanzamiento, incluidos varios centros de control aéreo de Estados Unidos y la agencia mexicana de navegación aérea.

Según Kelvin Coleman, exdirector de la Oficina de Transporte Espacial Comercial, países como México son incluidos cuando se espera que los vuelos atraviesen su espacio aéreo.
La coordinación comienza mucho antes del despegue. La FAA indicó a Fast Company que mantiene contacto temprano con las instalaciones estadounidenses afectadas y con proveedores extranjeros de navegación aérea, realizando entre tres y cuatro reuniones informativas previas para analizar posibles zonas de riesgo y planes de tráfico.
Sin embargo, de acuerdo con la Asociación de Pilotos de Líneas Aéreas, los pilotos suelen recibir aviso apenas unos días antes, a pesar de que los lanzamientos pueden obligar a modificar rutas a cientos de kilómetros de distancia.
Justo antes del despegue, la FAA abre una línea directa en tiempo real con la empresa encargada del lanzamiento, que permanece activa hasta que el vehículo alcanza la órbita o regresa a la Tierra.
Si algo sale mal, SpaceX debe informar lo más rápido posible la última posición conocida del vehículo, la trayectoria estimada de los escombros y las áreas previstas de impacto. Con esos datos, la FAA puede cerrar espacios aéreos, redirigir aviones, mantener vuelos en tierra y coordinar acciones con autoridades estadounidenses y extranjeras.
Los lanzamientos de Starship impactan regularmente en el Caribe
Todas estas precauciones significan que, al igual que otras actividades espaciales, los lanzamientos de Starship tienen un impacto medible sobre los vuelos comerciales.
Las evaluaciones ambientales de la FAA indican que algunos lanzamientos podrían afectar teóricamente hasta 200 vuelos por hora si se realizan durante períodos de tráfico intenso.
Por ejemplo, una de las trayectorias hacia el sur utilizadas por la empresa afecta no solo a México, sino también a Cuba, Jamaica y las Islas Caimán. Documentos de la FAA señalan que todos estos países deben cerrar temporalmente su espacio aéreo durante determinadas operaciones.
Una prueba de Starship realizada el mes pasado sirve como recordatorio de que estos vuelos afectan a viajeros de toda la región. Un aviso de la FAA indicó que el centro de control aéreo de Miami advirtió que los vuelos que intentaran evitar la zona restringida no podrían ingresar a espacios aéreos extranjeros y deberían permanecer en espera hasta que el área volviera a ser segura.
Otro comunicado señaló que, en caso de fracaso del lanzamiento, podrían activarse zonas de riesgo e impacto de escombros alrededor del espacio aéreo de Santo Domingo, en República Dominicana.
Antes de la misión, The Gleaner, el principal periódico de Jamaica, citó a la autoridad aeronáutica local advirtiendo sobre posibles restricciones aéreas. De manera similar, la autoridad de tráfico aéreo de las Islas Caimán informó en redes sociales sobre cierres temporales de determinadas regiones del espacio aéreo.
El lanzamiento resultó exitoso, pero varios vuelos parecen haberse visto afectados. Entre ellos, un vuelo de JetBlue con destino a Jamaica que tuvo que regresar a Fort Lauderdale, Florida.
“Los ajustes de último momento en las zonas de escombros o condiciones meteorológicas inesperadas durante un lanzamiento pueden provocar desvíos y escalas para repostar combustible”, explicó un portavoz de JetBlue a Fast Company. “Aunque hacemos todo lo posible para planificar con anticipación y minimizar los impactos operativos, estos eventos pueden generar inconvenientes para los clientes, tiempos de viaje más largos y mayores costos operativos”.
Fast Company también consultó a unas 20 aerolíneas que operan rutas por el Caribe. La mayoría no respondió, aunque algunas, como Delta y Southwest, destacaron su trabajo coordinado con la FAA y su prioridad por la seguridad.
Cuando algo sale mal
El impacto sobre los vuelos es mucho más delicado cuando un lanzamiento fracasa.
En enero de 2025, un cohete Starship explotó durante un vuelo de prueba y dispersó restos por el espacio aéreo de la región. Pilotos que sobrevolaban el Caribe pudieron observar fragmentos del cohete incendiándose mientras caían desde el cielo.
Algunos tuvieron que maniobrar rápidamente para evitar la trayectoria de los escombros, según informaron posteriormente The Wall Street Journal y ProPublica.
Tras ese incidente, la FAA emitió una amplia advertencia de seguridad destacando los riesgos que los lanzamientos espaciales pueden representar para la aviación y amplió las áreas de exclusión aérea que establece durante estas operaciones.
Coleman explicó que, después del accidente, la Oficina de Transporte Espacial Comercial mantuvo conversaciones con autoridades de lugares como Bahamas y las Islas Turcas y Caicos, que solicitaron más información sobre cómo podrían verse afectadas por futuros accidentes.
Sin embargo, estos países nunca fueron incorporados formalmente al acuerdo original. Consultado sobre si deberían ser incluidos, respondió: “Esa es una buena pregunta”.
“La Organización de Tráfico Aéreo ha hecho un trabajo bastante bueno tratando de gestionar esas conversaciones”, concluyó Coleman. “Pero, dada la cantidad de diálogos y coordinación que se necesitan, se ha convertido en algo que la agencia está examinando muy de cerca para ver si existen formas más eficientes de avanzar sin requerir tanto esfuerzo operativo por parte de la Organización de Tráfico Aéreo”.
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