A rodar con elegancia

Las bicicletas plegables inglesas Brompton llegaron al país para competir con Aurorita y la taiwanesa Dahon
Florencia Donovan
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8 de mayo de 2011  

Entre piquetes y el tránsito que desborda todas las arterias que conducen al corazón del microcentro porteño, la bicicleta empieza a cobrar protagonismo. Claro que no cualquier bici . Aunque apenas se ven unas pocas circulando por la ciudad, las plegables prometen volverse el medio de transporte urbano más sofisticado.

Cómodas, livianas y sobre todo prácticas, la belleza de las plegables reside en que le dan la posibilidad a cualquier ejecutivo de combinar el uso del rodado con cualquier otro medio de transporte, como el tren, el subte, el taxi o hasta el colectivo. Ya no importa si va a llover, tronar o granizar, en última instancia, la bici se pliega y se traslada con uno a cualquier lado.

"En 15 segundos uno puede plegar o desplegar la bicicleta, que luego plegada puede pesar entre 9,5 y 11 kilos, según el modelo", señala Marcelo Slonimsky, un abogado especializado en energías renovables que, junto con su socio Mike Legge, un inglés que por elección se instaló en la Argentina y creó la cadena Natural Deli, son los distribuidores exclusivos de Brompton en la Argentina y Uruguay.

Las Brompton son algo así como los Mini Cooper de las bicicletas plegables. Se crearon en Inglaterra hace 35 años y desde entonces se han vuelto un objeto de culto para los ciclistas del mundo entero. Se fabrican apenas 26.000 bicicletas al año en la única planta que la marca tiene en el Reino Unido, en donde se ensamblan las piezas de manera completamente artesanal. De ahí, en parte, la razón de su precio. En la Argentina, estas bicicletas conocidas por su excelente diseño y calidad cuestan de 1300 a 2000 dólares -no mucho más caro de lo que salen en su país de origen-, aunque según Slonimsky, un modelo estándar, que ronda los 1400 dólares, es suficiente para movilizarse por Buenos Aires. "Como la ciudad es plana, se recomienda una bici con sólo dos cambios. Esto la hace más económica y más liviana al mismo tiempo", coincide Legge.

Parte del secreto de la portabilidad de las bicicletas plegables reside en sus pequeñas ruedas, en el caso de las Brompton, de un diámetro de apenas 40 centímetros. Plegada, de hecho, la bici prácticamente tiene el tamaño de una rueda. Aunque, explica Legge, "no hay que preocuparse de la rueda chica: primero, son más fuertes; segundo, para hacer maniobras es mejor, como por ejemplo pasar entre los autos, y al mismo tiempo tienen mejor aceleración. Lo negativo es para andar en el parque, la montaña o en adoquines. Pero el diseño de la bici no es para eso, es una bici urbana", aclara. Las Brompton vienen en tres modelos básicos, pero la idea es que el comprador pueda también armar la propia, como un traje a medida, eligiendo uno de los 16 colores posibles, la cantidad de cambios (puede ser uno, dos, tres o seis), o el tipo de asiento, entre otras variables; existen infinitas combinaciones.

En el mundo de las plegables, algo más masiva, pero no menos exitosa, está la taiwanesa Dahon, que puede conseguirse en el país, a partir de los US$ 553 hasta los 1295. La argentina Aurora, en tanto, tiene su propia versión de plegable que, aunque no logra compactarse como las Brompton o las Dahon ni tiene un diseño tan sofisticado, sí compite por precio; el modelo más económico está en unos 1500 pesos.

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