
Aerolíneas juega su futuro en negociaciones en Madrid
Bastos se reúne con el canciller Piqué para intentar un acuerdo o el cierre de la compañía
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MADRID (De nuestra corresponsal).- Sólo un milagro parecía anoche capaz de revertir la escasa expectativa con que se espera la gestión por Aerolíneas Argentinas que encarará desde hoy en España el ministro de Infraestructura, Carlos Bastos, que se entrevistará con autoridades del gobierno de José María Aznar.
Al cierre de esta edición, fuentes inobjetables del gobierno argentino indicaron que la tarea más probable que aguarda al titular de Infraestructura sea la definición de los pasos -administrativos y políticos- con los que se ejecutaría de ahora en más el cese de operaciones de la transportadora. "Es que, en este momento, y mientras persista la negativa gremial a firmar el plan director propuesto por la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales -SEPI, la entidad española propietaria de Aerolíneas- no vemos otra agenda sensata a la vista", confió uno de los responsables del plan de trabajo para el visitante.
Hasta las 22 de ayer (las 17 en la Argentina) hasta la misma agenda de Bastos era incierta. Lo único confirmado era una entrevista con el canciller español Josep Piqué. Pero, en ese momento, y pese a los esfuerzos de los diplomáticos argentinos, no había hora ni interlocutor definido para una eventual audiencia en la SEPI. Tampoco estaba clara una posible reunión con el ministro de Economía, Rodrigo Rato.
En este contexto, surgieron preguntas desagradables. Qué pasará con la marca de Aerolíneas, con las rutas, las oficinas, el personal o con el pago a proveedores en caso de que el escenario que se imponga sea el más temido. Todo eso -se indicó- forma parte del cuestionario que trae Bastos.
En un intento por arrimar esperanzas, el gremio de los técnicos, el único que hasta ahora no aceptó un acuerdo con la empresa, presentó ayer una propuesta ante la Jefatura de Gabinete que, de ser aceptada por los españoles, los sentaría en la mesa de negociaciones junto a los otros seis gremios.
La alternativa consiste en crear una comisión formada por tres miembros elegidos de mutuo acuerdo entre el Estado español y los técnicos para dirimir cada punto del plan director, pero no rechaza a priori ni la modificación de jornadas laborales ni las rebajas salariales.
El secretario general de la Presidencia, Nicolás Gallo, se refirió a este acuerdo ayer en una reunión con los corresponsales españoles en Buenos Aires. "Estamos viendo que el sindicalista Cirielli ha presentado un documento que puede dar un pie para centrar la discusión más ordenadamente y encuadrar esto en lo que la SEPI quería", según citó la agencia EFE. "Si este documento se termina de armar y se lo envían allá (a Madrid), todos hemos apostado a que las cosas salgan bien", agregó.
Enrique Rodríguez, asesor legal de APTA y uno de los artífices del plan dijo a La Nación que éste consiste en 4 puntos:
- La exigencia de un plan en el que la continuidad de Aerolíneas/Austral esté garantizada por los Estados español y argentino, que se comprometan a no quebrar las empresas.
- Garantía de que no haya despidos.
- Comisión para resolver los problemas laborales pendientes: formada por tres personas elegidas entre el Estado español y APTA. Serán un abogado, un especialista aeronáutico y una persona "de prestigio". APTA presentará una reforma laboral para su área, con menos jefaturas y la fijación de tareas coordinadas. Esperan que se desista de la idea de tercerizar el mantenimiento de las naves.
- Un programa de capacitación.
Rodriguez dijo que en ese marco no descartan ninguna de las propuestas formulada hasta ahora por la dirección de Aerolíneas/Austral: ni la anualización de las jornadas, ni las rebajas salariales, ni la modificación de los convenios.
Una fuente cercana al gremio dijo que varios de los puntos de este documento habían sido trabajados junto a algunos referentes de la empresa, pero que temían que la decisión del Estado español de cerrar las empresas ya estuviera tomada desde mucho antes. "Si esta restructuración no es aceptada y sólo pretenden hacerla al estilo salvaje: rebaja de salario y mayor jornada de trabajo, sabremos que es una encerrona", dijo ese vocero.


