Brasil cae afectado por el escándalo WorldCom

El real cerró a 2,88 por dólar, una depreciación récord
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27 de junio de 2002  

SAN PABLO.- Sacudido por el escándalo de la compañía de telecomunicaciones norteamericana WorldCom, Brasil vivió un nuevo día de crisis financiera en el que el real volvió a batir su récord histórico de devaluación.

En tono tragicómico, el director de Tesorería del Banco Fator, Sergio Machado, sintetizó la situación que golpea a Brasil: "Hoy (por ayer) no fue culpa ni de las elecciones ni del Banco Central. En casa de pobre todo sale mal. El día que no te falta energía eléctrica te electrocutás al prender la luz".

Machado se refería a que justamente ayer no hubo malas noticias sobre la economía local ni nuevas tensiones preelectorales en relación con la posibilidad de victoria del candidato de izquierda Luiz Inacio Lula da Silva, en quien los inversores centran todos sus temores.

Pero el escándalo de WorldCom terminó afectando a Brasil porque es suya la compañía local de comunicaciones internacionales, Embratel. Sus acciones terminaron el día con pérdidas del 25,5 por ciento.

WorldCom, una de las mayores compañías de telecomunicaciones de los Estados Unidos, que ya tenía problemas financieros en el marco de un sector en crisis, reveló la existencia de irregularidades contables por un monto de 3850 millones de dólares en sus balances del año pasado y del primer trimestre de 2002, lo que deja a la compañía al borde de la bancarrota.

Pero además del episodio de WorldCom, que fue considerado por los operadores locales como el hecho más relevante e influyente del día, continúan afectando la economía financiera los temores que los inversores tienen sobre una victoria de Lula y, en caso de ocurrir eso, sobre las perspectivas de la deuda pública.

El real se devaluó 2,2 % y cerró a R$ 2,88 por dólar, el menor valor alcanzado por la moneda brasileña desde su creación, hace ocho años. La Bolsa de Valores de San Pablo cerró con pérdidas de -0,64% y el riesgo país subió 4,08%, ubicándose en 1709 puntos, el segundo mayor del mundo, por detrás del argentino, que llegó a tocar ayer los 7000 puntos, para luego caer levemente.

El mercado, para sus propios operadores, perdió el control de sí mismo. "La situación llegó a un punto en que el dólar ahora puede pasar a valer más de tres reales o volver a valer 2,70. No hay explicación técnica para lo que está ocurriendo", le decía ayer desconcertado a la agencia Globo el director de la Corretora Pionner, Jo‹o Medeiros.

"El Banco Central ya ha hecho todo para controlar la tasa de cambio: oferta de líneas externas, cambio de bonos de corto para largo plazo, venta de dólares y aumento de los encajes. El mercado perdió el rumbo", agregó.

Mercados fuera de control

Para Medeiros los indicadores muestran que los mercados están desvinculados de las cifras de la economía real, que en los últimos días anunció un superávit en las cuentas públicas y una reducción en la inflación. Ayer, el presidente del Banco Central, Arminio Fraga, continuó con su intento de calmar a los mercados.

"Estuve en Washington y estoy completamente persuadido de que el Fondo Monetario Internacional va a seguir apoyando a Brasil y sus políticas, independientemente de quien esté en la presidencia", dijo, en alusión a una hipotética victoria de Lula da Silva.

Y sobre cuánto el país puede aguantar pagando altos spreads por causa del sostenido aumento del riesgo país, Fraga afirmó que la situación es tranquila. "Podemos tener spreads así hasta fin de año, y aun un próximo gobierno podrá administrar spreads así por un buen tiempo", dijo.

Fraga confió, sin embargo, que si el debate político se centra en propuestas consideradas aceptables por los inversores, y el país mantiene el superávit fiscal en sus cuentas, "los spreads pueden caer".

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