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Robin Hood K
De un primer vistazo podría decirse que se trata de una administración con tendencia de izquierda, proclive al populismo y a la promoción y ayuda a los más débiles. Pero si aguzamos la mirada encontraremos sorpresas. Al analizar el mercado de la carne, por ejemplo, veremos que las medidas del Gobierno alteraron los equilibrios naturales, con diversos efectos: la hacienda para el productor bajó, el mercado se desvirtuó, la carne para los consumidores quedó igual, y los frigoríficos de consumo y exportación capitalizaron las diferencias.
¿Quién perdió? Miles de medianos y pequeños productores que desde su debilidad ven escapar las oportunidades que da el mundo. Las ciudades y pueblos del interior que se ven directamente afectados ya que en gran medida su destino va atado al de los productores. El negocio en general, ya que sin reglas claras y estables se jaquea su futuro. Las relaciones entre los distintos actores de la cadena, que hoy se miran como enemigos. Los consumidores que no aprovecharon la rebaja de precios que sufrieron los productores y seguramente tendrán también efectos negativos de largo plazo, cuando la cría se cobre los actuales errores. Todos eslabones débiles y atomizados.
¿Quién ganó? El Gobierno, que aumentó su poder sobre la comercialización, al subordinar a sus necesidades a quienes se favorecieron con las medidas. Los frigoríficos, los exportadores, en general grandes empresas, muchas de capitales extranjeros pero que, al ser pocos, permiten al Gobierno un manejo cartelizado del negocio. De débiles nada.
Veamos ahora aspectos del futuro. En los últimos años los campos de invernada se hicieron agrícolas y en muchos sólo quedaron vacas de cría apiladas en los peores lotes.
Hoy el Gobierno va a afectar fondos que quitará a los agricultores vía mayores retenciones para "subsidiar" actividades (en realidad son devoluciones o transferencias dentro del sector), entre ellos a los feedlot.
Parece bueno, ya que solucionaría en parte el problema del engorde, y por lo tanto, del abastecimiento futuro.
Pero va a subsidiar sólo a los feedlot profesionales, inscriptos como tales, que cumplen con otra serie de exigencias. Así se deja afuera del "subsidio" a miles de productores medianos y pequeños que a partir de encierres caseros o suplementaciones a campo hacían ciclo completo valorizando su ternero, evitando su condición de zafreros y aportando gran cantidad de "gordos" al mercado. Pero claro, son muchos, chicos, y por lo tanto, difíciles de manejar. La concentración del engorde, que a veces está en manos de frigoríficos, le dará más poder al Gobierno. Los medianos y pequeños productores no podrán suplementar con granos "subsidiados" y la demanda de sus terneros estará altamente concentrada y sin alternativas, con el riesgo comercial que esto significa. Dan miedo las expresiones de feedloteros que "generosamente" mejorarán el precio del ternero al criador. Como vemos, en la pintoresca administración K las apariencias engañan, y las transferencias son al revés que las del mítico justiciero inglés.
Espaldas para aguantar
Puede reconocerse cierto enfrentamiento ideológico en el cual el presidente de la Nación toma al sector agropecuario como representante de un liberalismo que combatió permanentemente en su juventud. Frente a esta situación cabe una lectura de su trayectoria: aprovechó las ventajas del sistema capitalista cuando fue cobrador de la patria financiera, y se convirtió en un hombre con capital, sin necesidades del pan nuestro de cada día. Sin embargo, esto no modifica ese enfrentamiento. Los precios son puestos de manera prepotente por un "primitivo" que recibe con los pies sobre el escritorio o con un revólver a la vista, signos de su falta de valentía y de educación.
Por otra parte otro "primitivo" y prepotente fija el precio de los fletes de manera tal que el esfuerzo del INTA, de las universidades, de la eficiencia productiva, de todo aquello que hace al mejoramiento en excelencia y producción, jamás va a ser recibido por los verdaderos protagonistas, hombres de riesgo como son los productores agropecuarios. Los precios de los productos seguirán siendo puestos por un "primitivo prepotente" avalado por la casta político sindical.
Sarmiento dijo "la fuerza es el derecho de las bestias". Esa es la realidad. Aprendamos a votar y si no tenemos "mate" para entender tendremos que tener espaldas para aguantar.
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