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Para expresar sus sugerencias, quejas e inquietudes los lectores pueden enviar sus cartas a Bouchard 557, Código Postal 1106), Ciudad de Buenos Aires, o por Fax: (011) 4319-1990. E-mail: agro@lanacion.com.ar. Aquellas seleccionadas podrán ser editadas y/o cortadas.
Reactivación de obras
Como lo hicimos el año anterior, ante la inminencia de un nuevo invierno, los bonaerenses del noroeste provincial nos vemos en la necesidad de alertar y reclamar por las paralizadas obras previstas para el manejo del Salado y prevenir las cíclicas inundaciones. Ahora, amenazados por el agravado riesgo de que ello ocurra ya que las obras contempladas dentro del Plan Federal de Control de Inundaciones para la zona (entre ellas en Cañada Las Horquetas y en Laguna La Salada, en los partidos de Lincoln, General Pinto y General Villegas), que con tantos bríos arrancaron en 2003, hoy registran todas más de 20 meses de paralización, mientras en la región ya se están recibiendo los excesos hídricos de La Picasa a través de las obras realizadas en la provincia de Santa Fe, lo cual determinará en poco tiempo el desborde de la cuenca del Salado que aún no cuenta con esas obras imprescindibles para manejar esas masas hídricas.
Los bonaerenses debemos alzar nuestra voz y reclamar la urgente reactivación de esas demoradas obras que se financian con recursos del Fondo Hídrico, al que aportamos todos cuando compramos combustibles, ya que no hace falta ser ningún agudo analista para concluir que la situación actual pronto ha de traducirse en nuevos desbordes, nuevas inundaciones y grandes pérdidas para la provincia de Buenos Aires.
Debemos exigir también la inclusión de los canales secundarios planificados para optimizar el funcionamiento de las obras por ejecutar, y la puesta en marcha del Comité de Cuenca respectivo y de sus equipos técnicos para poder comenzar a entrenarnos en la regulación de los caudales hídricos, misión primera de las esperadas obras.
Por mi parte, desde la Legislatura bonaerense he impulsado reclamos y solicitudes de informes sobre estas cuestiones, aunque ninguno de ellos fue contestado.
Porque si esperamos que el gobernador de la provincia, Felipe Solá, o algún funcionario provincial lo hagan, ¡más nos vale prepararnos para la llegada del agua!
Nuestra gran culpa
La culpa es de otro . decia Tato Bores y otros tantos. Hace casi 200 años que la Argentina tiene sus principales ingresos del sector agropecuario y agroindustrial y busco una explicación de por qué el sector es relegado, no se nos entiende, ni nos hemos sabido vender socialmente.
Se debe cambiar la actitud del aun alto porcentaje de productores que cuando a un vecino o colega, es destacado públicamente predomina el "sí, pero ., quisiera ver sus números, ésta la pegó , para él es fácil , no te contó la mala ", sin entender que podemos ganar todos. Tenemos que educar a la sociedad sobre lo que es el campo: que se sepa en las escuelas, que desde la radio FM del pueblo hasta un corredor de bolsa se benefician del éxito del sector.
En 10 años de profesión he visto rematar cientos de tambos y sin embargo la producción de leche se sostuvo a nivel país (y eso que 1 litro de gaseosa cuesta más que 1 litro de leche), que la tecnología de la siembra directa es ambientalmente aceptable y el mundo la mira para copiarnos, que cada 5 cabezas que se faenan existe un puesto de trabajo, y que la calidad y genética en carne está en la cima del mundo y que las actuales medidas limitan la tecnología disponible y por lo tanto seguir creciendo y conservando el ambiente (sin retenciones usaríamos más fertilizantes). De una vez por todas el resto de la sociedad debe saber lo que pasa y que las 4x4 son para trabajar) y desmitificar "lo fácil" de la vida en el campo, un sector que es de los pocos rubros en el que el país tiene este nivel de competitividad internacional, pese a la carencia de proyectos de mediano y largo plazo.




