Genética bovina de calidad, for export

Estancias y Cabaña Las Lilas SA abre mercados para productos de alto valor, como la "sangre de campeones"
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23 de noviembre de 2002  

Las llaves para abrir las puertas de la modernidad no necesariamente tienen que ser un chip o una empresa puntocom, como afirma más de un gurú internacional.

Pueden ser un bife. Un simple bife argentino lleno de sabor que al ganarse el reconocimiento mundial puede ponerse "acococho" toda la modernidad que implica vender productos con valor agregado y de última tecnología.

Cualquier cuadrícula de conferencista con intenciones de adivinar el futuro tiene como perdedores automáticos a los productos primarios mientras la informática, aún la que tenía olor a burbuja, acapara todas las expectativas de rentabilidad y crecimiento.

Sin embargo, a este recetario internacional aplicado tanto en Noruega como en Mozambique, se le escapan todas las oportunidades de agregar valor que se pueden generar a partir de un producto o actividad bien hecha.

"Dadme un punto de apoyo y moveré la tierra", decía el físico Arquímedes. "Denme un producto con marca y calidad internacional y moveré el mundo", puede llegar a decir cualquier país en vías de desarrollo.

En cuanto a esto, claramente puede observarse que las posibilidades que brinda el bife argentino no terminan en el bife sino en la exportación de genética argentina en envases de última tecnología, como son los embriones y el semen.

De esto se encargan empresas como Estancias y Cabaña Las Lilas SA. Meses atrás cerró una operación de exportación a Paraguay con la firma Ganadera Alborada SA por la que durante los próximos tres años entregará un total de 1000 embriones y 12.000 dosis de semen de las razas Angus y Brangus. Otros negocios de envergadura también fueron canalizados hacia Brasil y Bolivia.

¿Cuánto valor agregado encierra cada embrión? Mucho, si se tiene en cuenta la altísima genética del animal, la tecnología involucrada, y el trasplante en otras vacas. También es alta la mano de obra, en cantidad y calidad, que se necesita para desarrollar esta verdadera industria.

"Nuestra especialidad es la genética", afirma Claudio Fioretti, director de la firma. Abrir los mercados significa para él andar metiendo las narices en países tan alejados para la ganadería argentina como Venezuela o México, amén de consolidar las oficinas comerciales que Las Lilas tiene en Asunción, Santa Cruz de la Sierra y Campo Grande.

¿Cuáles son los argumentos que pesan para vender su genética en otros países?

"Tenemos reproductores de calidad indiscutible que están avalados por un sólido respaldo genético en los registros, específicamente en los DEP (diferencia esperada de progenie). Diría que nos diferenciamos por la colecta y registro de datos, nuestro nivel genético y el servicio al cliente. En América del Sur hay muy pocos establecimientos que cuentan con esta herramienta en la misma envergadura que nosotros. Las Lilas posee un importante número de vientres abocados a la producción de genética, lo que permite una estricta selección que garantiza calidad, producción y resultados", afirma Claudio Fioretti.

Todo tiene un comienzo

"Sangre de Campeones" es el slogan de Estancias y Cabaña Las Lilas SA, que comenzó sus operaciones en el año 1992 a partir de la división de Comega SA.

Octavio Caraballo es su actual presidente y nieto del fundador de Comega, una empresa verdaderamente pionera, con establecimientos modelos repartidos a lo largo y ancho del país, que puso un especial acento sobre la cuestión genética. De hecho, llevó sobre sus espaldas 70 años de selección en el ganado vacuno de carne y se dio el gusto de ganar casi todos los Palermos que quiso, algo así como tener una vitrina con los 30 Grandes Campeones.

Ya por los años 50 traen de las pistas de la exposición de Pearl, Escocia, la más renombrada de su época, los mejores ejemplares a precios que en franca puja se disputaban con canadienses y norteamericanos.

Pero ya por los años 70 comienzan con esto de tomar nota y registrar (a la fecha tienen 170.000 registros) en un programa que denominaban "control de desarrollo e índices de selección". Se intentaba con esto detectar diferencias entre los animales evaluados en aquellas características genéticas de importancia económica. "Evidentemente el negocio que nos identifica es la multiplicación genética", dice Fioretti al señalar que una importante proporción de los ingresos de esta empresa que tiene cuatro establecimientos -Las Lilas (Bs As); La Leonor (Chaco); El Pastor (San Luis) y San Ignacio (Neuquén)- provienen de la genética en sus distintos envases: toros, semen y embriones.

Números del negocio

Las cifras de ventas anuales reflejan la evolución del negocio: 2500 toros entre las razas Angus, Hereford, Brangus, Braford y Brahman; más de 1000 embriones que van a exportación y 250.000 dosis de semen de las cuales 100.000 van al mercado externo. Actualmente y sobre la base de la información ofrecida por la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca, Las Lilas participa con el 70% de la exportaciones de semen bovino.

"Nuestros mercados de exportación son Brasil, Bolivia y Paraguay a los que en un futuro muy próximo se sumarán Uruguay, Colombia y Venezuela. Creo que este es el resultado de haber estado siempre un paso adelante. Fuimos, por ejemplo, la primera cabaña de razas de carne Argentina en identificar y ofrecer reproductores evaluados con DEP, con datos para los caracteres de peso al nacer, peso al destete, peso final, aptitud materna, circunferencia escrotal y composición corporal", explica Fioretti.

Quizá la fórmula que se le escapa a los gurúes enamorados de la tecnología sea que también existen posibilidades como la que demuestra una empresa ganadera como Las Lilas o como lo que resulta de un bife acompañado por altas dosis de trabajo profesional, una pizca de innovación, rodajas de riesgo y perseverancia a discreción.

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