
El lote más fino alcanzó una cotización de US$7,60 el kg y se ofertó un 47% menos que en 2006, a causa de la sequía
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TRELEW.- El Grupo Camarones, el núcleo de productores chubutenses de ovejas Merino que trabaja siguiendo un protocolo de calidad para ofrecer al mercado lana fina, necesitó tres jornadas para lograr vender los lotes presentados en la tercera licitación anual conjunta. El motivo: los compradores, empresas topistas y exportadores de lana sucia entendían que los precios de base eran elevados y en la primera rueda hubo un solo comprador (Fuhrman SA), dispuesto a convalidar los montos pedidos.
Sin embargo, con el correr de los días, los productores lograron su objetivo y vendieron a muy buenos valores la lana que producen, que se distingue de las demás por su finura. Los valores más altos lo pagó la firma Chargeurs que adquirió un lote de 15,64 micras a US$ 7,60 por kilo; otro lote de 715 kilos de 16,10 micras a US$ 7,55 y un tercero de 1.650 kilos de 16,77 micras por el que desembolsó US$ 7,19 por kilo. Todos con certificados de denominación de origen (DO).
"El proceso de licitación demostró que el mercado está firme y con precios que rara vez se logran. Por eso, algunos productores retuvieron su lana a la espera de mejores precios y los productores más chicos, sin espaldas financieras, aprovecharon para vender muy bien", dijo Nelson Walker, propietario del establecimiento ganadero Cerro Cóndor.
En total, la venta conjunta alcanzó los 66.918 kilos, según datos aportados por la agencia de extensión INTA Trelew, de los cuales 21.224 se vendieron con DO. De ese modo, lo comercializado resultó sustancialmente menor a lo ofrecido el año pasado, cuando se vendieron 126.911 kilos de los cuales 42.702 contaban con DO.
"Este año, un par de campos resolvieron guardar la lana para venderla en forma particular y no grupal. Eso debilita el esquema asociativo de venta conjunta, pero hay que destacar que el esquema de trabajo de la denominación de origen sigue siendo aplicado por todas las empresas del grupo", dijo Marcos Hernández, técnico del INTA Trelew que asesora a los productores ovinos.
Amortiguar la sequía
La sequía que durante todo el año tuvo a mal traer a la provincia del Chubut (que se encuentra en emergencia agropecuaria desde septiembre último) se hizo sentir en la venta. Esta vez, durante la tercera licitación anual conjunta que hace el grupo, se ofreció un 47% menos de lana en comparación con la edición del último año. "El impacto no fue igual para todos, pero sin duda hubo problemas severos. En mi caso, tuve una pérdida de producción del 20% porque la lana no tenía grasitud, era muy fina y por lo tanto quebradiza", señaló Walker, uno de los cientos de productores que perdieron el grueso de sus corderos.
Según la óptica de Hernández, en tanto, los campos que cumplen el protocolo de calidad tuvieron más cintura para sortear la seca. "En los campos del grupo hacemos evaluación de pastizales para definir la carga y sugerimos cuántos animales tener. Los productores mantienen un esquema flexible y llevan un registro de precipitaciones, y en función de eso se definen las cargas y saben qué camino deben seguir: si carnean o no, o si venden hacienda, por ejemplo; de algún modo estaban preparados", señaló.
Los establecimientos que integran el grupo son Berna, San Eduardo, La Argentina, María Sofía, La Isabel, Cerro Cóndor, La Ernesta, Loma Grande, San Mauro, La Laura y Pozo Hondo, de la productora María Teresa Viñas, que fue el último en sumarse, en 2005.
Hoy, el desafío inmediato del grupo pasa por incorporar más campos al trabajo que realizan, resistido entre los productores chubutenses, y buscar nuevos caminos de comercialización. "Somos los más nuevos en el grupo y ésta es la segunda licitación en la que participamos y lo hicimos con poca cantidad, cerca de 600 kilos de lana de 17 micras. Nos unimos buscando la excelencia para nuestra producción, pero es cierto que muchos dudan en sumarse porque eso implica costos que pueden no compensarse a la hora de vender", opinó Viñas.
Esos costos extra, por ejemplo, son los análisis a los que se deben someter los fardos en el Laboratorio de Lanas de Rawson, según normas ISO 17.025 aunque en verdad seguir las normas de calidad, además de gastos nuevos implica más trabajo en campo.
Una de las prácticas obligadas en el protocolo es la esquila desmaneada secuencial. Según el INTA, en la provincia hay cerca de 4.000.000 de cabezas ovinas Merino y solo en 100.000 animales se aplica esa técnica de esquila, de los cuales 35.000 son ovejas del Grupo Camarones.
"Sin duda tiene que ver con una cuestión cultural -dijo Andrés Latorraca, del INTA Trelew-, pero se debe adecuar la producción a una lana de alta calidad. De ese modo, con calidad más volumen las oportunidades de negocio para la lana Merino de nuestra provincia son amplísimas", señaló.
Por su parte, Néstor Miche, propietario de dos campos que integran el grupo, tiene serias dudas de que hoy por hoy a la industria le preocupe comprar lana de alta calidad. "A la industria topista no le interesa tanto la calidad como el volumen; por eso quiere pagar el precio fijado por Prolana y no más. Por eso, tenemos que apostar a crecer y encontrar otros caminos de comercialización, aunque no sea fácil", dijo.
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